Canela Party: lluvia de confeti en agosto

La fórmula del 'pitote' parece inagotable y en su decimotercera edición se pudo comprobar que queda fiesta para rato

Los ganadores del premio al disfraz más malagueño, en la puerta de la sala. /FM
Los ganadores del premio al disfraz más malagueño, en la puerta de la sala. / FM
FERNANDO MORGADOMÁLAGA

Dicen que el momento en que uno se da cuenta de que ha disfrutado por completo de la experiencia del Canela Party se produce al llegar a casa. Si al quitarse el disfraz sale confeti por todas partes, podemos decir que ha sido un Canela bien aprovechado. Seguramente entonces, aún sin haber pasado la resaca del domingo, estemos pensando en la siguiente edición. Porque el festival malagueño no tiene asistentes, sino incondicionales de una fórmula que parece no agotarse. Seduce a malagueños y extranjeros con un cóctel de música alternativa, disfraces y un ambiente de hermandad imposible de ver en eventos de mayor entidad.

El sábado se pudo comprobar, un año más, que queda 'pitote' para rato. En la sala París 15 culminó la decimotercera edición del Canela Party, la más ambiciosa hasta la fecha, con cuatro días de conciertos que comenzaron el pasado miércoles en la fábrica de Cervezas Victoria y pasaron por el auditorio de Playa Virginia en El Palo. Pero el auténtico desmadre se reservaba para el último día, cuando en la sala del polígono San Luis se dieron cita cientos de festivaleros ataviados con sus mejores y más ocurrentes disfraces. En el aparcamiento de la calle Veracruz, sobre las ocho y media de la tarde, se pudo disfrutar de un auténtico desfile de originalidad.

Un resucitado Karl Lagerfeld charlaba con una Beyonce que sostenía a sus gemelos en sus brazos, mientras fuera de la sala hacían cola para entrar algunos personajes de La Casa de Papel, Charles Manson y una de sus seguidoras de 'La Familia', el tobogán de Estepona, los protagonistas de 'Amanece que no es poco', Jesús Gil y hasta el hombre que fue noticia hace unas semanas por intentar colar droga bajo su peluquín. La actualidad siempre manda en el 'pitote', pero siempre se pueden encontrar disfraces recurrentes como los basados en la serie 'Oliver y Benji', en la película 'Karate Kid' o en 'Los Simpsons'. Mención especial merece el grupo de asistentes que, movidos por la iniciativa de la organización de premiar al disfraz más malagueño, aparecieron vestidos de calles y barrios de la capital.

Triángulo de Amor Bizzarro y El Último Vecino / FM

Este año, además del ambiente previo, había un motivo especial para llegar al Canela Party a primera hora. Se trataba del regreso al directo de la banda malagueña Notes to Myself, que volvían al festival diez años después de despedirse precisamente en la edición de 2009. Juanlu, Jamie, Alejandro y Pablo subieron al escenario disfrazados de astronautas y demostraron no solo su condición de pioneros de la escena alternativa en Málaga, sino también que sus nuevas composiciones funcionan sobre las tablas.

A Notes to Myself les siguieron las jóvenes del grupo barcelonés Mourn, que actuaban por primera vez en el Canela y quedaron sorprendidas por el entusiasmo del público, al que regalaron un concierto muy contundente. Sus compatriotas de El Último Vecino, con su original 'revival' ochentero, dieron el mejor espectáculo de la noche, y se disculparon por saltarse la tradición de que los grupos también se disfracen. Tras un descanso, fue el turno del 'garage' de los australianos Skeggs y del 'post-punk' de los canadienses Preoccupations, muy celebrados por los asistentes. De vuelta a lo nacional y como guinda del pastel, los gallegos Triángulo de Amor Bizarro terminaron por enloquecer la fiesta –que se encargaron de cerrar DJ Coco y la electrónica de Pálida– con un 'show' sobrado de actitud y ruido.