'The Misfits', cruel melancolía

El filme de Huston significó el ocaso de Gable, Monroe y Clift a través de unos personajes 'inadaptados' que destilaban tristeza en cada plano

'The Misfits' fue la última película que rodaron Clark Gable y Marilyn Monroe/SU
'The Misfits' fue la última película que rodaron Clark Gable y Marilyn Monroe / SU
Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Pocas veces la traducción del título en inglés de una película ha hecho tanto daño a su significado como con 'The Misfits' (1961). En España y en Latinoamérica, el filme de John Huston apareció bajo el nombre de 'Vidas rebeldes', que poco o nada tiene que ver con la literalidad que le correspondía. Porque los personajes de Roslyn (Marilyn Monroe), Perce (Montgomery Clift) y Gay (Clark Gable) eran precisamente lo que decía en el cartel: unos inadaptados que contemplaban en primera persona cómo sus vidas carecían de destino, atrapados en una espiral de sinsentido y malviviendo emocionalmente gracias a estúpidos retos autoimpuestos.

'Vidas rebeldes' (1961)

Director
John Huston
Reparto
Clark Gable, Marilyn Monroe, Montgomery Clift, Eli Wallach y Thelma Ritter
Premios
Nominada a mejor dirección del Sindicato de Directores (SAG)
Dónde verla
A la venta en Blu-ray y DVD

Sin embargo, la melancolía de 'Vidas rebeldes' no puede entenderse sin el contexto que rodeó su rodaje y todo lo que ocurrió en los días y meses posteriores. Las tres glorias de un 'star system' que había vivido tiempos mejores representaban un papel que vivían en sus propias carnes.

Clift, Monroe y Gable asistían a su propia destrucción, algunas provocadas por ellos mismos, y otras interpuestas por una mala salud de la que ellos eran sus responsables. Por eso, nada se puede entender sin la importancia –en muchos sentidos– de quien escribió la obra y posterior guion de la película. Arthur Miller, casado entonces con Monroe, definió la historia como un 'western del este' ('east western'); un concepto contradictorio en sí mismo, por lo que decidió acortarlo en una definión tan presuntuosa como –probablemente– real: 'el último western'.

Lejos de ser un proyecto personalista de Huston (uno de los mejores directores de cine de la historia); fue Miller quien decidió el reparto, dedicándole a su esposa (la mujer más deseada del mundo) el papel que podía confirmarla como una actriz con capacidad para esos papeles dramáticos que apenas había tenido en su carrera.

Resulta imposible asegurar tantos años después si la elección de Miller fue (mal)intencionada, pero lo que sí sabía el escritor entonces era que Monroe pasaba por unos de sus ciclos autodestructivos. El papel de Roslyn –una mujer que se va a vivir con desconocidos que cazan caballos salvajes– era precisamente eso: una mujer sin camino, perdida en una vida que nunca había llegado a entender.

Padre, hija, hermano

Pero Marilyn no estaba sola. En esta cruel melancolía que refleja la película ya aparecía en los primeros planos otra de las glorias de Hollywood en horas bajas. Más de 20 años después de 'Lo que el viento se llevó' y casi 30 de su único Oscar por 'Ocurrió una noche' contemplaban a un Clark Gable en el ocaso de su carrera, pero también de su vida.

El actor, siempre considerado como un 'sex symbol' de Hollywood y nunca por un motivo que lo justificara, aparecía en cada plano destruido por una vida que no parecía haberle querido demasiado. Pretende amar a Roslyn, pero su incapacidad resuena en cada intento. El fallido intento de cazar esos 'mustangs' que recorren el desierto de Nevada ejerce como espejo de alguien que supo cómo montar esos caballos salvajes, pero que ya no sabe cómo hacerlo. Tal era la situación vital de Gable durante el rodaje, que apenas tres días después de grabar su última toma, y enfermo hasta el último rincón de su cuerpo, falleció sin poder ver ni una pizca de su papel de inadaptado.

Y de la última película de Gable, a la penúltima de Clift. El actor, pasto de las adicciones a las drogas y algunos años después de haber sufrido un accidente que le desfiguró parte de la cara, también utilizó las 'Vidas rebeldes' de Huston y Miller para despedirse del mundo. Unos años después, en 1966, y ya lejos de las pantallas, falleció en su piso del 'upper east side' neoyorquino.

Aun así, nada fue tan doloroso como la ausencia de Marilyn. La actriz, cuyo personaje conflictivo de Roslyn terminó por destruirla, falleció menos de un año después de acabar el rodaje, convirtiendo en este papel el último de una vida iconográfica. Un padre (Gable), una hija (Monroe) y un hermano (Clift) que abandonaron este mundo regalando al cine una elegía tan cruel como preciosa.