El juez envía a prisión al detenido por el crimen del vigilante municipal de Algarrobo

Un momento de la detención del presuntor agresor. /Axarquíaplus
Un momento de la detención del presuntor agresor. / Axarquíaplus

El juzgado de Torrox investiga a J. J., de 47 años, por un presunto delito de homicidio o asesinato

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Torrox ha decretado este miércoles el ingreso en prisión del detenido por el crimen de Antonio Camacho Reina 'El Manco', el vigilante municipal de Algarrobo, que murió tras recibir una paliza en la madrugada del pasado sábado, a manos, presuntamente, de un vecino de la localidad de 47 años, con iniciales J. J. El juez, en funciones de guardia, ha acordado enviarlo a prisión, provisional, comunicada y sin fianza, según han informado fuentes judiciales, que han apuntado que la causa «está declarada secreta y se instruye provisionalmente por un delito de asesinato u homicidio, lo que será determinado a lo largo de la investigación judicial».

El Juzgado de Guardia se ha inhibido en favor del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2, que será el responsable de la instrucción judicial. Tras la detención realizada en la tarde del pasado lunes, en el domicilio situado en la céntrica calle San Sebastián, los agentes de la Guardia Civil trasladaron ayer por la mañana al sospechoso al lugar de los hechos para proceder a la reconstrucción de lo ocurrido. Además, se desplazaron, en el marco de un fuerte dispositivo de seguridad, con decenas de patrullas tomando el casco urbano, hasta la vivienda, de la que extrajeron varias cajas con pertenencias y documentación.

En un primer momento se barajó la hipótesis de un intento de robo del material de los equipos de sonido instalados en el escenario del parque, en una carpa municipal. No obstante, fuentes consultadas apuntaron a que ambos habrían tenido rencillas previas, por motivos sentimentales y/o económicos, y que en una ocasión anterior el ahora arrestado habría agredido y amenazado de muerte a la víctima.

El detenido había sido legionario y vivía con un hermano mayor. Fuentes consultadas comentaron que padece una enfermedad mental. Los agentes intervinieron plantas de marihuana en su domicilio. El fallecido tenía una decena de traumatismos graves, todos localizados en la zona del cuello y la cabeza. Tras la realización de la autopsia en el Instituto de Medicina Legal de la capital, los forenses determinaron que más que puñetazos, la víctima recibió patadas y pisadas.

Las fuentes consultadas apuntaron a este periódico que la saña con la que se empleó el agresor hizo pensar en más de un autor, aunque se descartó pronto al localizar a un testigo que, si bien no pudo identificarlo, sí vio que se trataba de un solo hombre, que primero forcejeó con la víctima y, una vez la tiró al suelo, continuó dándole patadas.

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