Diario Sur

LA TRIBUNA

El maltrato animal en el Código Penal

La Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, ha modificado profundamente el contenido del delito de maltrato a animales domésticos del Código Penal, ampliando las categorías de los animales penalmente protegidos frente al maltrato, recuperando el ensañamiento, como circunstancia que agrava la pena, así como la protección de los menores que pudieran estar presentes en los hechos.

Es de destacar la distinción entre el maltrato leve y el maltrato con resultado de muerte del animal, en el que se aumenta la pena de prisión de seis a 18 meses de privación de libertad, lo que supone un gran avance en la protección penal de los animales y abre muchas posibilidades al ingreso efectivo en prisión del maltratador, extremo solicitado por los defensores de los derechos de los animales.

Que se castigue penalmente la explotación sexual del animal por primera vez en nuestro Código Penal es otro avance muy importante, así como que el abandono de animales pase a ser delito y no una simple falta, como era considerado hasta dicha reforma, reclamación de las Asociaciones Protectoras de Animales ante el aumento progresivo de animales abandonados, especialmente referidos a los perros de caza.

La creciente sensibilización social hacia el respeto de los animales, su consideración como seres sensibles y sintientes, han tenido reflejo en una norma tan importante como es el Código Penal, en la que quedan amparados los animales frente a hechos totalmente repudiables por una sociedad ética y justa.

Así, el pasado mes de Octubre, en el 12.ª Congreso Jurídico de la Abogacía (ICAMALAGA), celebrado en Torremolinos, he tenido la enorme satisfacción de ver incorporada, como materia jurídico-formativa, los Derechos y el Bienestar de los animales. Es la primera vez que en España la rama del Derecho Animal forma parte y suscita debate en un Congreso Jurídico a nivel nacional. No hay duda que nos estamos adaptando, como Letrados, a las nuevas demandas y sensibilidades de la sociedad actual.

Señalar que ha sido la Sección de Derecho y Bienestar animal del Ilustre Colegio de Abogados de Málaga, que tengo el honor de coordinar y dirigir, la que ha puesto en marcha esta iniciativa, dotándola de la relevancia jurídica que la materia merece, coincidiendo todos los Ponentes en lo positivo de este debate.

Cada vez son más numerosos los Colegios de Abogados que implantan secciones o comisiones de Derecho y Bienestar Animal, al objeto de formar, informar y mejorar la normativa de protección de los animales.

El maltrato animal es un comportamiento socialmente inaceptable y la tolerancia a dicho acto genera en la sociedad no sólo más actos de violencia hacia los animales sino otros actos de agresividad especialmente preocupantes, contra colectivos vulnerables. De hecho ha quedado constatado el vínculo que existe entre el maltrato animal y la violencia de género.

Igualmente, se ha demostrado la relación existente entre personas con trastornos antisociales de la personalidad, psicopatías, y el maltrato hacia los animales, siendo elevado el número de delitos violentos y violencia intrafamiliar que están relacionados con actos de crueldad hacia los animales.

Así, en enero de éste año, la oficina federal de Estados Unidos, FBI, ha elevado la categoría de los delitos contra los animales hasta incorporarlos, dentro de los delitos federales graves, al Grupo A, en el que se incluye el homicidio, incendio y asalto.

A modo de conclusión, entendemos que si bien la reforma del delito de maltrato animal ha supuesto un avance significativo en la protección penal de los animales, aún estamos lejos de imponer penas de cárcel efectivas y de avances legislativos como en países de nuestro entorno, tal es el caso de Alemania, que castiga con pena de cárcel de hasta tres años a los autores de maltrato animal, y en el año 2002 el gobierno alemán incluyó la protección de los animales dentro de la Constitución afirmando que «es el Estado quien toma la responsabilidad de proteger los fundamentos naturales de la vida y de los animales en interés de las futuras generaciones».

Tenemos el deber moral de construir entre todos una sociedad justa, tolerante y respetuosa con la vida de otros seres vivos, y de conseguir una comunidad pacífica, en la que el buen trato hacia los animales nos dignifique como personas y nos haga más humanos.