Hospitales que marcaron época en Málaga

El Civil, el Noble, el 18 de Julio, el sanatorio de Campanillas, el Marítimo o la Cruz Roja, centros que dejaron huella. Solo continúan prestando asistencia a la población el Civil y el Marítimo de Torremolinos

Área de maternidad del Civil; al fondo, el busto de Gálvez Ginachero.
Área de maternidad del Civil; al fondo, el busto de Gálvez Ginachero.
Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

El proyecto de dotar a Málaga capital de otro hospital público sigue su curso. Una comisión de expertos, liderada por el exconsejero de Salud José Luis García de Arboleya, se encarga de elaborar un informe sobre cómo y dónde debe construirse ese edificio, que se ha demostrado que es una prioridad irrenunciable si se quiere garantizar que la población reciba una asistencia sanitaria de calidad acorde a las necesidades del siglo XXI. Los avances de la medicina y de la tecnología permiten luchar con más seguridad contra las enfermedades. Este es el presente, pero, si se mira hacia el pasado, ¿cómo eran los hospitales en los que varias generaciones de ciudadanos fueron operados, curados, nacieron o murieron desde finales del siglo XIX y a lo largo del XX? Nombres como los de los hospitales Civil, Noble, 18 de Julio, del Tórax (sanatorio de Campanillas), Marítimo de Torremolinos o Cruz Roja dejaron una huella indeleble. Eran otros tiempo y otra forma de entender la medicina, con salas corridas en las que se situaban las camas, una atención ligada en muchos casos a la beneficencia y quirófanos donde la habilidad de los cirujanos trataba de solventar la falta de recursos y la ausencia de medicamentos eficaces contra las infecciones.

El primer puesto de ese escalafón de viejas glorias lo ocupa el Hospital Civil, cuya puesta en marcha estuvo ligada a una visita que la reina Isabel II hizo a Málaga del 16 al 19 de octubre de 1862. Aunque la primera piedra se colocó en presencia de la monarca, las obras no fueron adjudicadas hasta el año siguiente al constructor Manuel de la Palissa por un importe de cuatro millones y medio de reales. El centro se proyectó con una capacidad de 500 enfermos y se dispuso que tuviese 18 salas de 28 camas cada una. Las obras se prolongaron mucho más de lo previsto. El Hospital Civil Provincial no estuvo acabado hasta 1892. Del cuidado de los pacientes se encargaban las hermanas de la Caridad.

Figura destacada en el Civil fue el doctor José Gálvez Ginachero, uno de sus grandes impulsores. Lo dirigió en dos etapas: de 1923 a 1932 y de 1937 a 1952. A lo largo de su acontecer, el edificio, que dispuso de leprosería y manicomio, experimentó varias reformas y mejoras. Prestigiosos médicos malagueños ejercieron su profesión en este hospital, de cuya gestión se encargó la Diputación Provincial hasta que se produjo la incorporación de los profesionales al SAS y se decretó su cierre ligado a la apertura del Hospital Clínico Universitario en 1989. Gracias a la fuerte oposición y al rechazo a que el Civil dejase de tener uso sanitario se logró que se integrase en Carlos Haya como tercer pabellón y continuase su andadura.

Un paciente es atendido en la sala de curas del Hospital Civil Provincial.

El legado de Noble

Un número importante de malagueños pasó por las salas del Hospital Noble, centro que recibió ese nombre en honor de José Guillermo Noble, un médico inglés que se trasladó a Málaga a causa de su débil estado de salud. Murió en 1861 en una fonda de la Alameda, contagiado de una epidemia de cólera que asolaba la ciudad. En agradecimiento al trato que el doctor Noble recibió en Málaga, sus herederos decidieron fundar un hospital para atender a los vecinos y a los marineros de todos los países. El enclave elegido fue un solar en las inmediaciones de La Malagueta. Una vez acabado el edificio, las hijas de Noble lo entregaron a la beneficencia municipal. Los trámites para levantar el inmueble comenzaron en 1865. De la dirección de los trabajos se encargó el contratista José Frápolli, con la supervisión del cónsul de Inglaterra. El hospital se construyó siguiendo el estilo neogótico. Fue entregado en 1884 a una Asociación de Damas. Las hermanas de la Caridad se encargaron de la gestión del centro. En la larga trayectoria del Noble hay que citar la asistencia que dio a centenares de marineros que iban en la fragata alemana ‘Gneisenau’, que naufragó en la costa de Málaga el 16 de diciembre de 1900.

El hospital lo recibió una Junta de Damas de la Cruz Roja en 1923. Durante la dictadura de Primo de Rivera, se nombró director del Noble al doctor Gálvez Ginachero. En la II República se le cambió el nombre y pasó a llamarse Hospital Municipal. Tras la guerra civil, recobró la normalidad y siguió atendiendo a los enfermos de la beneficencia. En 1960 se ampliaron sus dependencias. Poco a poco, el Noble perdió importancia y a sus instalaciones, en los años ochenta del siglo pasado, empezaron a trasladarse servicios y oficinas del Ayuntamiento. El centro perdió el uso sanitario al dejar esa competencia de ser municipal.

Los sanatorios Marítimo de Torremolinos y de Campanillas o del Tórax se abrieron con la finalidad de tratar a pacientes con tuberculosis. El primero comenzó su andadura en los años veinte del siglo XX y el segundo lo hizo en 1945. En el caso de Torremolinos, se eligió esa localidad por estar cerca del mar y por la calidad de su agua de consumo. El hospital está junto a la playa. Después de un periodo incierto, en el que se barajó incluso su cierre, en la actualidad forma parte del Hospital Clínico Universitario y necesita una restauración integral.

El Hospital del Tórax o sanatorio de Campanillas fue inaugurado por los doctores Palanca y Benítez Franco, director general de Sanidad y secretario general del Patronato Nacional de Antituberculosos, respectivamente. El sanatorio funcionó hasta 1986. El edificio se remodeló para instalar en él el Asilo de los Ángeles. La iniciativa no prosperó. El inmueble fue derribado en 1998 tras ser declarado en ruina.

Fachada del sanatorio Campanillas.

De hotel a hospital

Construido en 1919, en la zona del Limonar, primero fue el hotel La Caleta Palace, luego hospital de sangre en la guerra de África y en 1943 se abrió como sanatorio 18 de Julio, con la visita del ministro del Movimiento, José Luis Arrese. El centro estuvo estrechamente vinculado a la obra sindical franquista. Se clausuró en 1989. Otro hospital con solera fue el de Cruz Roja. Ubicado en las inmediaciones de Ciudad Jardín, se inauguró el 17 de mayo 1965. A mediados de los años 90 su gestión la asumió el SAS y se integró en Carlos Haya. Cerrado en 2002, a causa del mal estado de su estructura, se procedió a su demolición en 2016.

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