Así enseñan los mejores profesores de España

Samuel Ruiz, en el CEIP Los Morales, en Puerto de la Torre. Patricia Santos, en su clase de la Universidad Laboral/Fernando González / Francis Silva
Samuel Ruiz, en el CEIP Los Morales, en Puerto de la Torre. Patricia Santos, en su clase de la Universidad Laboral / Fernando González / Francis Silva

Patricia Santos y Samuel Ruiz abren sus aulas de la Laboral y del colegio Los Morales

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Samuel y Patricia tratan de recuperar la normalidad. La de este pasado viernes es una mañana más de trabajo, pero aún dura la resaca del premio. Todo son felicitaciones y tratan de atender a los medios de comunicación con amabilidad. Aunque no están acostumbrados a ser protagonistas, entienden que no es frecuente que dos profesores malagueños hayan sido elegidos los mejores de España en sus respectivas especialidades, Infantil en el caso de Samuel Ruiz y en Formación Profesional en el de Patricia Santos. Aseguran con modestia que después de estos días de ocupar portadas de periódicos y estar en el foco mediático volverán a ser los de siempre: dos profesionales volcados con sus alumnos y con su verdadera pasión, la educación. Pero antes, abren las puertas de sus aulas para mostrar por qué son los mejores.

Esta semana se han dado a conocer los premios a los mejores profesores de España. Y han sido dos malagueños los vencedores en las etapas de Infantil y de FP

Han pasado unos días desde que fueron reconocidos como mejores profesores de España por la organización Educa, una plataforma formada por profesores de diferentes etapas educativas que promueve la mejora de la educación, y MIAC, ‘Maestros innovadores, alumnos competentes’. Fue el miércoles cuando se dio a conocer la decisión del jurado, con los dos premiados de los siete malagueños que habían llegado a la final. Este pasado viernes, ambos trataban de recuperar la normalidad, con sus alumnos, en sus clases, como vienen haciendo desde hace años.

Patricia Santos, con los alumnos de Mediación Comunicativa de la Laboral.
Patricia Santos, con los alumnos de Mediación Comunicativa de la Laboral. / Francis Silva

Es una mañana fría, y Samuel trata de calentar el aula con un pequeño calefactor. Por las ventanas se pueden observar las ramas de grandes pinos y eucaliptos mecidas por el viento. Y las casas de Puerto de la Torre que bajan por la ladera. El colegio Los Morales está en la cima de una pequeña loma y tiene unas vistas privilegiadas. Las cuestas son pronunciadas, y por eso cada mañana a Mario lo llevan al colegio en coche, aunque vive cerca. «Es muy bueno, nos hace reír, lo pasamos muy bien», dice el pequeño cuando se le pregunta por su profesor. Mientras, Samuel pone la bota a Emma. Son niños y niñas de 5 años a los que su profesor trata con mucho cariño.

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Es curioso que los tres primeros clasificados en la modalidad de Infantil han sido hombres, cuando son minoría (o excepciones) en las clases del grado de Educación Infantil en las universidades. «No me he sentido desplazado por ser hombre a cargo de niños pequeños, pero sí tengo que decir que los padres al principio lo ven con algo de reparo; en ese sentido, hay un pensamiento muy machista por parte de las madres sobre todo», señala.

Relación vocacional

Samuel y Patricia coinciden en su relación vocacional con la educación. Él estudió Ciencias de la Educación por la especialidad de Música. «Nunca pensé en dedicarme a los más pequeños», reconoce. Y ella era una alumna de matrícula en la Facultad de Derecho y parecía que su destino era la judicatura. Hasta que un día se subió a una tarima para dar una clase de Derecho Mercantil a los compañeros y «quedé enganchada». Samuel aprobó las oposiciones a la primera, un año en el que había muchas plazas de Infantil. Ya se había licenciado también en Psicopedagogía, tenía el título de experto en Educación Social y Familiar y estaba terminando su tesis doctoral sobre creatividad en Educación Infantil. Así que llegó al mundo de los pequeños con tanta ilusión como ideas.

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En el caso de Patricia, aprobó las oposiciones por la especialidad de Formación y Orientación Laboral, una asignatura que está en todas especialidades de FP y con la que se trata de que el alumno aprenda todo lo relacionado con el mundo laboral, desde los contratos a las indemnizaciones por despido. Tras 14 años Patricia sigue sin destino definitivo: el año pasado estuvo en el Jesús Marín y este curso en la Laboral.

Samuel en cambio lleva cinco años en Puerto de la Torre, después de pasar por varios destinos. Con 39 años recién cumplidos, está casado y tiene dos hijos. Estar asentado en un centro es una ventaja a la hora de llevar adelante sus proyectos, que cobran más valor en función de la continuidad del trabajo, del profesor y del alumnado.

Samuel Ruiz, en la clase de Infantil de 5 años del CEIP Los Morales, en Puerto de la Torre.
Samuel Ruiz, en la clase de Infantil de 5 años del CEIP Los Morales, en Puerto de la Torre. / Fernando González

En la pizarra digital un vídeo habla de la importancia de reciclar, reducir y reutilizar. Un mensaje ecologista que cala en los alumnos: por la clase hay cartulinas en las que los niños explican los efectos de la contaminación y las ventajas del reciclado. En los estantes, objetos, como pequeños robots, construidos por los pequeños con elementos reciclados.

Responsabilidad y democracia son conceptos que se conjugan a diario en las clases de Samuel. Por ejemplo, esta semana María ha sido la encargada de la luz. Y los proyectos, la mascota e incluso las canciones que se llevan a la fiesta de fin de curso son elegidos por los pequeños. «Hay que darles autonomía e independencia», dice. «Sorprende la capacidad de los niños cuando se les deja hacer, expresarse libremente», sostiene.

Enganchada al trabajo

Un accidente doméstico (una caída con rotura de tibia, peroné y ligamentos, con complicaciones posteriores) ha mantenido a Patricia –malagueña, de 39 años, casada y con una hija– lejos de clase en estos primeros meses. Pero no ajena a lo que pasaba en el aula, lo que hacían sus alumnos y cómo han evolucionado. El contacto con el profesor sustituto, José Antonio Rodríguez, ha sido continuo y fluido y, como comparten una misma visión de la educación y objetivos metodológicos, «la transición va a ser muy fácil». Este viernes fue el primer día de contacto físico con los alumnos y alumnas del ciclo superior de Mediación Comunicativa en el IES n.º 1 Universidad Laboral. Les enseña Formación y Orientación Laboral, una asignatura presente en el primer curso de todos los ciclos y con la que se les brindan herramientas para desenvolverse en el mercado laboral. En segundo enseña Empresa e Iniciativa Emprendedora.

«Orgullosos por su compromiso y dedicación»

Patricia Santos y Samuel Ruiz han sido elegidos los mejores profesores en Infantil y Formación Profesional, pero a la fase final de los premios Educa-Abanco llegaron siete docentes malagueños. La delegada de Educación, que recibió hace unas semanas a los finalistas, mostró ayer su respecto y reconocimiento a todos ellos y, en especial, a los dos premiados. «Son –aseguró– profesores que destacan por su calidad docente, por su trato con el alumnado, por su preocupación por el futuro de los mismos, en definitiva por sus buenas prácticas». Patricia Alba, en nombre del Gobierno Andaluz, mostró el «orgullo» de este reconocimiento «al trabajo, esfuerzo, compromiso y dedicación de estos dos docentes. A través de estos premios y premiados se está llevando a la educación andaluza a sus cotas más altas», afirmó. Además de los premiados, llegaron a la final de estos premios Educa al mejor docente Marina Doña Pozo, del CEIP García del Olmo y CEPR Platero en Primaria. En Formación Profesional, además de Patricia Santos, fueron seleccionados Gabriela López Benítez, (IES Pérez de Guzmán), Juan Antonio Aguilar Gutiérrez (IES Romero Esteo) y Juan Salvador García García (Salesianos). También pasó a la final el profesor universitario Antonio Cuesta Vargas.

Por las mesas no hay ni libros ni apuntes, pero sí portátiles y táblets. «De poco sirve que os dé legislación y normativa, que a los pocos meses va a cambiar. Prefiero que aprendáis a usar las herramientas y a encontrar la información que necesitáis», se sincera Patricia con sus alumnos. Con la misma franqueza, Almudena Prat, una alumna, le dice que llegar a clase y no utilizar libros, ni apuntes, con el profesor como guía, «fue algo que nos chocó». Patricia trata de dinamizar las clases y motivar a sus alumnos introduciendo nuevas metodologías. Por ejemplo, para estudiar los modelos de contratos van a hacer un ‘bosque’ utilizando herramientas TIC. Y prepara un proyecto con sus estudiantes y un grupo de alemanes sobre la discriminación, del que habla con auténtica pasión. Sus alumnos ya se ven como ‘agentes secretos’ en busca de las pistas que les lleven a crear un mundo mejor. No han empezado el proyecto, pero ya se sienten atrapados por la vehemencia y pasión que transmite Patricia.

Otra indicación de Patricia a sus alumnos: «Hemos desterrado la individualidad». Convencida de que varias mentes trabajando juntas «suman», quiere que sus estudiantes se impliquen en el trabajo cooperativo, porque la diversidad también es un valor. Otra alumna apunta que no están acostumbradas al trabajo en grupo, pero que es algo que «se agradece».

Patricia y Samuel coinciden también en una metodología constructivista, en la que son los alumnos los protagonistas de su aprendizaje. «El maestro debe guiar y acompañar en el proceso, pero son ellos los protagonistas», dice Samuel. Patricia parte de las propias motivaciones de los alumnos y les orienta en este modelo pedagógico que «parte de la reflexión y está fundamentado pedagógicamente», afirma. Otra coincidencia: su pasión por el trabajo. Samuel canta, salta, ríe y llora con sus alumnos. Patricia asegura que disfruta cada día como si fuera el primero. Y ambos reivindican sus premios como un mérito colectivo porque, dicen, son muchos los enamorados de esta profesión, enseñar.

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