Diario Sur

Unos riesgos eliminados

Barandilla del Pasillo de Santa Isabel reparada.
Barandilla del Pasillo de Santa Isabel reparada. / Fernando González
  • Las barandillas rotas han sido reparadas, aunque en Salvador Noriega reclaman que fijen una valla

Las barandillas rotas que había en varias calles de la ciudad y de las que dimos cuenta estos días en estas páginas fueron reparadas ayer. Como ya informamos, la rotura de varios barrotes dejaron al descubierto peligrosos huecos en sendas barandillas ubicadas en la calle San Vicente de Paúl, en la salida de Parque Clavero en dirección a la avenida Pintor Joaquín Sorolla y al Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso, y en la rampa de subida del Pasillo de Santa Isabel. Para evitar posibles caídas, sobre las barandillas rotas se habían colocado sendas vallas metálicas de forma provisional. Pero la sensibilización ciudadana a raíz del trágico suceso ocurrido hace unos días en Marbella, en el que un niño de dos años falleció tras sufrir un accidente poco después de que su padre lo recogiera de la guardería y el pequeño se precipitara al vacío a través de una barandilla a la que le faltaba un barrote, hizo que se reclamara la reparación de esas vallas para evitar cualquier tipo de riesgo.

Y veinticuatro horas después de que se hiciera pública a través de SUR esta reclamación, el Ayuntamiento ha subsanado esas deficiencias mediante el Plan de Conservación Viaria de la ciudad, que tiene como objetivo tanto conservar el patrimonio de pavimentos y firmes urbanos, como realizar mejoras y tareas de mantenimiento de elementos de mobiliario urbano.

Con todo, esas no son las únicas deficiencias detectada en barandillas que pueden conllevar peligro. Un lector advierte que en la calle Salvador Noriega, en el distrito de Cruz Humilladero, junto al parque infantil allí existente, «hay una baranda suelta por que los soportes de anclaje al suelo se han salido». Señala este ciudadano que se trata de un parque «donde juegan niños de 1 a 8 años y existe riesgo de que alguno se eche la baranda encima». Y agrega que él mismo ha sido testigo «al ver con mis propios ojos subirse a los niños en la baranda», con el peligro que ello puede conllevar.