Las librerías se reinventan para competir contra gigantes 'online'

Las librerías se reinventan como espacios culturales y ágoras literarias. :: sur/
Las librerías se reinventan como espacios culturales y ágoras literarias. :: sur

El sector se apoya en la especialización y la entrega a domicilio para recuperar el terreno ganado por empresas como Amazon

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Sin grandes transformaciones ni estridencias, paso a paso, las librerías han ido reinventándose en los últimos años para superar el zarpazo de la crisis. La ampliación y especialización de sus fondos y la adaptación al comercio electrónico han servido como balón de oxígeno para el sector, que compite en desigualdad de condiciones contra gigantes 'online' como Amazon. La situación no es fácil: solo el 65 por ciento de los españoles afirma leer al menos un libro al año, por debajo de la media europea, situada en el 73 por ciento. Casi cuatro de cada diez personas en nuestro país nunca lee libros. El último barómetro de hábitos de lectura y compra de libros revela que una de cada cuatro obras leídas son digitales, pero de ellas ocho de cada diez son piratas.

Ante este escenario, las librerías se reinventan como espacios culturales y ágoras literarias, enlazando con el espíritu embrionario de la antigua biblioteca de Alejandría. Hay un resquicio para la esperanza: aún son la primera opción para la compra de libros, por delante de multinacionales por Internet, grandes almacenes e hipermercados. «¿Alguien imagina una ciudad sin librerías?», se pregunta Jesús Otaola, director de Proteo-Prometeo, recientemente premiada como mejor Librería Cultural de España. La distinción, reconoce, ha supuesto un repunte en las ventas, una tendencia que comenzó hace dos años: «Ha habido una leve mejoría, pero insuficiente para alcanzar los niveles de los años anteriores a la crisis». Otaola explica que el sector «ha comenzado a estabilizarse, pero aún queda mucho para la recuperación».

Una de las principales reivindicaciones de los libreros reside en la necesidad de legislar para igualar oportunidades con gigantes que tributan fuera de España, como Amazon. «Supone una competencia absolutamente desleal, porque las librerías tributamos en nuestro país a un 23 por ciento mientras que Amazon lo hace en Luxemburgo a un tres por ciento», lamenta la gerente de Rayuela, Carmen Niño, que destaca la importancia de convertirnos en «consumidores conscientes» para reorientar los hábitos de compra: «Tenemos que cambiar el chip. No puedo entender cómo la gente no tiene en cuenta que los comercios locales contribuimos con nuestros impuestos a la sanidad, la educación y los servicios públicos, algo que no hacen estas multinacionales extranjeras».

A la crisis se suma que solo el 65% de los españoles afirma leer al menos un libro al año, por debajo de la media europea

Los efectos de la crisis han sido especialmente evidentes en Rayuela, que cerró su librería en la plaza de la Merced, donde abrió una cafetería franquiciada, para quedarse únicamente con su establecimiento de calle Cárcer, que aguanta el envite de la crisis. «Tenemos que ajustar oferta y demanda», cuenta Niño, que detalla que han ampliado el horario de apertura y han reforzado su apuesta por los idiomas, la narrativa y el ensayo y los libros infantiles y juveniles. La especialización es precisamente otra de las tablas salvavidas de las librerías tradicionales; géneros en principio minoritarios, como las obras de carácter local, la poesía o los idiomas, allí donde no suelen llegar las grandes empresas, se han convertido en una de las principales armas de los libreros en esta pelea desigual.

En cifras

65%.
De los españoles afirma leer al menos un libro al año, aún por debajo de la media europea (73%).
763.
millones de euros facturan al año las librerías españolas por venta de libros, según un informe de Cegal.
14,8%.
De las librerías españolas están en Andalucía, un dato que solo supera Cataluña (24,1%). Pese a tener menos librerías, en Madrid se venden más libros que en Andalucía: un 23,18% frente al 11,15%.

En Luces, donde la situación se ha agravado por las interminables obras del centro, están convencidos de que la situación no va a cambiar. «Los gigantes han llegado para quedarse. Tenemos problemas locales de dimensiones globales, porque lo mismo que ocurre aquí está pasando en San Francisco. Debemos concienciar a nuestros clientes de que nos jugamos mucho en la compra fácil a través de Amazon», incide el gerente de Luces, José Antonio Ruiz, que apunta al «capitalismo extractivo que devora la microfauna comercial local» como principal causa de una crisis a la que ve difícil salida y remite a un informe que detalla las consecuencias de la victoria de las multinacionales 'online' frente a los comercios locales: pérdida de puestos de trabajo, beneficios que tributan fuera de España, perjuicios en los servicios públicos y pérdida del carácter distintivo de las ciudades.

Adaptación

Las librerías clásicas hace años que se adaptaron a las nuevas tecnologías; prácticamente todas disponen de página web y servicio de comercio electrónico con posibilidad de entrega a domicilio. Este avance, explica Otaola, ha supuesto también la actualización de la logística de sus distribuidores: «No sirve de nada que ofrezcamos un servicio 'online' si luego el cliente tarda diez días en recibir el libro». Proteo-Prometeo ofrece 300.000 libros en su página web con posibilidad de entrega en menos de 24 horas. Pero el cambio no pasa únicamente por su transformación digital: «Las librerías de 2008 ya no sirven. No basta con estar detrás de un mostrador, sino que debemos abrir las librerías al entramado cultural de las ciudades y a todas las actividades organizadas en torno a la literatura, como la Feria del Libro».

«Las librerías tributamos en España a un 23% mientras que Amazon lo hace en Luxemburgo a un 3%»

El último estudio elaborado por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal) arroja que los ingresos de las librerías españolas ascienden a 763 millones de euros. Andalucía es la segunda comunidad autónoma con mayor número de librerías, con un 14,8 por ciento del total, solo por detrás de Cataluña, que concentra el 24,1 por ciento. Paradójicamente, pese a tener menos librerías, en Madrid se venden más libros que en Andalucía; el 23,18 por ciento de las ventas de libros en España corresponden a Madrid, una cifra que en Andalucía desciende hasta el 11,15 por ciento.

El presidente de Cegal, Juancho Pons, explica la importancia de las librerías a través del reciente secuestro judicial de 'Fariña': «Hay cientos de librerías españolas donde está en venta. Somos un canal cultural de primer orden, y además ofrecemos libros en 'stock' y un servicio potente de asesoramiento y prescripción del que carecen las multinacionales que operan por Internet». A ese valor añadido se aferran las librerías para salir a flote.

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