Las pequeñas editoriales, claves para acceder a géneros minoritarios y obras locales

Imagen de la Biblioteca José Moreno Villa, en Churriana. :: sur/
Imagen de la Biblioteca José Moreno Villa, en Churriana. :: sur

Más del 30% de las firmas españolas pertenecen a grandes grupos empresariales

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

También las editoriales atraviesan un proceso de renovación para cuadrar sus cuentas. En Málaga conviven firmas históricas con nuevas empresas que en la última década han multiplicado el número de títulos editados en la provincia. La especialización vuelve a suponer aquí, como en el caso de las librerías, una auténtica bomba de oxígeno, aunque en el caso de varias editoriales es además su razón de ser. Es el caso de Pálido Fuego, puesta en marcha en plena crisis. Su responsable, José Luis Amores, relata el origen de esta aventura: «Soy economista, pero no encontraba editoriales que publicaran los libros que me gusta leer, así que decidí lanzarme a abrir una». En su catálogo figuran desde William T. Vollmann hasta Manuel Alberca o David Foster Wallace.

Las pequeñas editoriales llevan años denunciando las cuantiosas subvenciones con que la Administración favorece a los conglomerados empresariales en detrimento de las firmas más modestas, que paradójicamente permiten acceder a obras por las que los catálogos de las grandes editoriales pasan de largo. Su papel, por tanto, resulta clave en la edición de géneros minoritarios como la poesía o los libros sobre asuntos locales pero también en la publicación de novelas de autores de prestigio que aún no han cuajado en España. «La crisis que hay es cultural», sentencia Amores: «Las editoriales grandes van a lo fácil, aunque sean libros que ni siquiera tenga sentido haberlos escrito».

LAS CLAVES

Librerías.
Las librerías se reinventan como espacios culturales y ágoras literarias, enlazando con el espíritu embrionario de la antigua biblioteca de Alejandría. Hay un resquicio para la esperanza aún son la primera opción para la compra de libros, por delante de multinacionales, grandes almacenes e hipermercados. Una de sus principales reivindicaciones reside en la necesidad de legislar para igualar oportunidades con gigantes que tributan fuera de España, como Amazon.
Editoriales
En Málaga conviven firmas históricas con nuevas empresas que en la última década han multiplicado el número de títulos editados en la provincia. La especialización vuelve a suponer aquí, como en el caso de las librerías, una auténtica bomba de oxígeno.
Bibliotecas
La transformación de las bibliotecas, que han evolucionado desde el clásico «silencio» hasta convertirse en centros culturales dinámicos que programan diversas actividades, resulta clave para entender su supervivencia. Las bibliotecas locales han registrado este año más de 432.000 visitantes, según datos del Ayuntamiento contabilizados hasta octubre.

El mercado editorial español está diversificado, con una fuerte competencia. Según datos de la Federación de Gremios de Editores de España, el 30,2 por ciento de las editoriales españolas pertenecen a grupos empresariales, una situación que provoca que el sector esté configurado principalmente por pequeñas y medianas empresas independientes con una potente vocación cultural. Casi la mitad de las editoriales agremiadas facturan anualmente menos de 300.000 euros y solo siete facturaron en 2015 más de 60 millones de euros. Hay que tener en cuenta que los libros de texto son los que producen mayores ingresos en las editoriales, donde la literatura supone únicamente el 20,9 por ciento de la facturación. La novela contemporánea es la más demandada en tapa blanda y la venta de los libros de bolsillo ha descendido más de un 51 por ciento en los últimos cuatro años.

En Málaga conviven firmas históricas y nuevas que han disparado el número de obras editadas

Editoriales de larga tradición como Arguval y firmas más recientes como Confluencias, Luces de Gálibo, Canica Books y Loving Books permiten acceder a libros de poemas, ilustraciones, biografías, viajes u obras locales que los grandes grupos editoriales raramente publicarían y han tejido una poderosa red que provoca que la provincia de Málaga edite más libros que algunas comunidades autónomas, con más de mil títulos al año.

También las bibliotecas han puesto en marcha su modernización. Las de Málaga capital registraron el año pasado más de 432.000 visitantes, según datos del Ayuntamiento contabilizados hasta octubre. El número de socios no supera los 120.000, pero los préstamos se han disparado hasta más de 206.400. Entre los libros más solicitados figuran 'Palmeras en la nieve', de Luz Gabás; 'Patria', de Fernando Aramburu, y 'Falcó', de Arturo Pérez Reverte. La transformación de las bibliotecas, que han evolucionado desde el clásico «silencio» hasta convertirse en centros culturales dinámicos que programan diversas actividades, resulta clave para entender su supervivencia. El director de Innovación Cultural y del Libro de la Junta de Andalucía, Antonio José Lucas, afirma que este proceso de modernización «va encaminado a la interacción» mediante cuentacuentos, talleres, clubes y otras iniciativas.

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