Empiezan las obras para llevar la Biblioteca Provincial a San Agustín tras 23 años

Detalle de las primeras catas arqueológicas realizadas en San Agustín. / Salvador Salas

El Gobierno realiza las primeras catas arqueológicas en el antiguo colegio y advierte de que la intervención será complicada

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Una pareja de recién casados se hace fotos en la puerta del Hospital Gálvez mientras suda la gota gorda y enfila el camino hacia la calle San Agustín casi al ritmo de la flauta que hace sonar un hombre cadavérico en busca de unas monedas. Su perro espera paciente junto a un carrito de la compra desvencijado en un portalón cerrado y junto al perro, un pastor alemán, una placa de cerámica blanca con letras azules cuenta: «En este edificio, antiguo Ayuntamiento de Málaga, tuvo su taller-palomar José Ruiz Blasco, padre de Picasso». Y al otro lado de la puerta, lejos del tránsito de turistas y de los 30 grados a la sombra, el mayor borrón en el mapa de equipamientos culturales de la provincia de las dos últimas décadas empieza a encontrar visos de solución.

Dos boquetes bien profundos en sendas esquinas del patio interior del antiguo convento de San Agustín dan cuenta de las primeras catas arqueológicas iniciadas en el edificio. Son también los primeros trabajos emprendidos por el Gobierno central en el largo camino para que el antiguo convento agustino acoja la Biblioteca Pública del Estado, que está a punto de cumplir 23 años en su sede «provisional» en la avenida de Europa. Eso sí, los informes iniciales adelantan que el proyecto original para la conversión del edificio en biblioteca «se va a ver seriamente afectado».

Algunas cifras

16,49
millones de euros es el presupuesto del proyecto inicial para convertir el convento de San Agustín en la sede de la biblioteca.
8
ministros de Cultura y otros tantos consejeros han pasado por el cargo sin solucionar la sede estable de la Biblioteca Provincial.
6.393,05
metros cuadrados ocuparía el nuevo equipamiento cultural.
7
millones de euros ha destinado la Junta al alquiler de la sede actual.
170.000
libros y 14.000 volúmenes de publicaciones periódicas componen el catálogo de la institución.

Para explicar el extraordinario retraso que acumula la sede definitiva de este equipamiento fundamental conviene hacer un poco de memoria. La Biblioteca Pública del Estado –conocida de manera popular como Biblioteca Provincial– ocupó la Casa de la Cultura en la calle Alcazabilla desde mediados del siglo pasado hasta su demolición en los años 90. El 3 de noviembre de 1994, sus fondos emprendían la mudanza a la avenida de Europa, donde todavía permanecen pese a que ese traslado se planteó como una medida transitoria.

¿Por qué, entonces, más de dos décadas después la biblioteca sigue viviendo de alquiler? El primer motivo hay que buscarlo en la política. La biblioteca es de titularidad estatal y su gestión está transferida a la Junta de Andalucía. Es un modelo idéntico, por ejemplo, al del Museo de Málaga instalado en el palacio en la Aduana. Eso quiere decir que el Estado se encarga del contenedor y la Junta, de la gestión del contenido. Y a lo largo de estas dos décadas, el futuro de la biblioteca ha sido en no pocas ocasiones un ‘daño colateral’ en las luchas entre ambas administraciones.

Por resumir su aciago destino desde aquella mudanza, la biblioteca tuvo como primer destino estable el convento –que luego fue colegio– de San Agustín, luego se cruzó la pelea política para plantear allí la sede del Bellas Artes. Cuando se logró la Aduana para el Museo de Málaga, se demoraron los permisos municipales para iniciar las obras de la biblioteca en San Agustín. Y cuando llegaron el consenso y los papeles, se vino encima la crisis económica.

Arriba, recreación del proyecto de rehabilitación del convento. Abajo, a la izquierda, el inmueble está situado en la calle San Agustín. A la derecha, el 3 de noviembre de 1994 SUR contaba el traslado de la biblioteca. / SUR y Salvador Salas

Así iba pasando el tiempo, hasta que en el verano de 2014, la Junta y el Gobierno acordaban llevar la biblioteca al convento de la Trinidad. Pero aquello tampoco pasó de las palabras y dos años más tarde (octubre de 2016) el Ejecutivo central volvía al plan de San Agustín. Por el camino, incluso el alcalde de la capital –pese a que el Ayuntamiento de Málaga no tiene competencia alguna en el equipamiento– también metió baza para pedir San Agustín como ampliación del Museo Picasso Málaga, donde tampoco tiene capacidad de decisión.

En esas, el pasado mes de mayo, el director general de Bellas Artes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Luis Lafuente, visitaba la ciudad y anunciaba el inicio de los trabajos para convertir el convento agustino en biblioteca. El calendario pasaba por iniciar los trabajos arqueológicos este año para comenzar la reforma del edificio en 2019. Los plazos se van cumpliendo , aunque los resultados de los primeros informes pueden pasar factura al devenir del proyecto.

Estudio de la cimentación

No en vano, desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte aclaraban ayer que estas primeras catas tenían un doble objetivo: «conocer el estado de la cimentación y de la estructura del edificio y hacer un primer estudio arqueológico que alcanzara la profundidad de la citada cimentación».

El ministerio detalla que han aparecido restos cristianos datados entre los siglos XVII y XVIII y un enterramiento musulmán del siglo XV. Aun así, Cultura considera más destacable el hallazgo de «una serie de estructuras permanentes» realizadas en distintas transformaciones del edificio de la calle San Agustín.

«En los próximos meses se va a realizar una segunda excavación arqueológica de mayor extensión y profundidad con el objetivo de alcanzar la cota fenicia», anuncian desde el ministerio. Así, Cultura se remite a ese segundo informe para detallar el alcance de la modificación que deberá realizarse en el proyecto para transformar un viejo convento en una nueva biblioteca.

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