Arte, feminismo (y tatuajes) a flor de piel

Una docena de creadoras y gestoras se tatúan en Málaga frases reivindicativas para un proyecto artístico de Verónica Ruth Frías nacido en el Art&Breakfast

Verónica Ruth Frías puso en marcha el proyecto y fue la primera en tatuarse/Elena Berjillos
Verónica Ruth Frías puso en marcha el proyecto y fue la primera en tatuarse / Elena Berjillos
Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Cristina Consuegra maneja una larga fobia a las agujas, hasta el punto de marearse en alguna que otra consulta médica, así que Verónica Ruth Frías le pidió a sus hijas que la distrajeran mientras se hacía el tatuaje en el tobillo :

–¿Qué pone ahí?, le preguntó Myna, de siete años.

–Pone 'Soy feminista', respondió Cristina.

–¿Y eso qué es?

–Es lo que todos deberíamos ser. Una manera de defender que hombres y mujeres seamos iguales.

Y aquella breve conversación destilaba casi todo lo que perseguía el proyecto: la visibilización, el amor, la lucha, el encuentro entre madres e hijas, el deseo lúdico y la vocación de llevar el feminismo a pie de acera. A flor de piel. Porque una docena de creadoras y gestoras culturales llevan desde este fin de semana un tatuaje con una frase de reivindicación feminista y femenina. Son las participantes en el proyecto 'Pink power' (Poder rosa) que la artista Verónica Ruth Frías ha desarrollado en el marco de la cuarta edición de la feria Art&Breakfast celebrada en el Hotel Room Mate Larios.

«Cuando uno se tatúa va a contar una historia y a partir de ahora doce mujeres andaremos por la calle y contaremos por qué llevamos tatuados estos mensajes, porque este proyecto cobra todo su sentido en colectivo. Propusimos el proyecto a mujeres del mundo de la cultura y al final no solamente se han tatuado las que tenía en mente, sino que haremos una segunda parte en Casa Sostoa porque muchas se quieren sumar», ofrece Ruth Frías.

Y eso que Cristina Consuegra comparte con otras muchas compañeras de aventura su poco apego por los tatuajes. «Ha sido un diálogo conmigo misma de muchas semanas. Han sido fechas de muchos gestos en el ámbito del feminismo y lo he afrontado como una declaración de intenciones, porque el feminismo es mi compromiso de vida», brinda la escritora y gestora cultural.

El dolor y la lucha

Una conclusión muy parecida extrae la vicerrectora de Cultura de la UMA, Tecla Lumbreras, de su paso por las manos del tatuador Alejandro Jabato. «Siempre me ha preocupado tener algo para toda la vida, pero como ya soy mayor, total...», desliza con humor. «He elegido un tamaño de letra pequeñito y una frase corta en el tobillo izquierdo 'I am free' (Soy libre), porque creo que esa frase va mucho conmigo. Además, Verónica nos lo planteó así, como una metáfora a través del tatuaje, de la aguja, del dolor que a veces tenemos que soportar por mantener nuestra actitud feminista», defiende.

Porque cada participante podía elegir la frase, la tipografía, el tamaño de la letra y el lugar de la anatomía donde estampársela. Y como Cristina Consuegra y Tecla Lumbreras, Isabel Rosado ha escogido un tamaño y un lugar discretos. También para ella es su primer tatuaje: «He elegido esta frase, 'I am an artist' (Soy artista), porque soy artista y tengo la impresión de que a menudo tenemos mucho complejo a la hora de decírselo a la gente. Un médico o un ingeniero no suelen tener esos miedos y a los artistas a veces nos da reparo decir que nos dedicamos a esto. Para ir en contra de eso y quitarnos esos prejuicios y ese complejo de inferioridad que parece que tenemos decidí tatuarme esta frase».

Arte y feminismo a flor de piel.

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