Dueños de animales denuncian el uso de cebos envenenados en Torremolinos

El Seprona investiga los envenenamientos.
El Seprona investiga los envenenamientos. / SUR

El Ayuntamiento advierte de que algunos de los pesticidas usados tienen aspecto de golosinas y pueden suponer un peligro para los niños

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Los colocan estratégicamente, en colonias de gatos o esquinas frecuentadas por los perros para orinar y olisquear. El aumento de la presencia de cebos envenenados para animales en Torremolinos ha alertado en los últimos días a propietarios y asociaciones, que denuncian el efecto letal de algunos de los productos utilizados. El asunto ha llegado hasta el Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, que investiga la colocación de veneno, una práctica multada con hasta 300.000 euros y pena de cárcel.

La Consejería de Medio Ambiente advierte de que el aldicarb y el carbofurano, dos de los pesticidas más usados, están prohibidos en la Unión Europea al suponer un peligro para la salud pública. Desde el Ayuntamiento también alertan de que la apariencia granulada y colorida de estos compuestos, con formas similares a las golosinas, constituye un grave riesgo para los niños. El aldicarb es un compuesto químico empleado fundamentalmente como insecticida. Pese a estar prohibido desde 2007, su adquisición no resulta complicada, sobre todo porque no se produjo una retirada del stock en posesión de particulares. Los animalistas lo definen como «un arma mortal» por su capacidad de paralizar el sistema respiratorio.

El carbofurano es uno de los pesticidas más tóxicos, utilizado para el control de plagas de insectos. Un solo grano puede matar a un pájaro. Está prohibido en la Unión Europea, pero otros países lo comercializan, a veces a través de Internet, bajo la marca Furadan. Desde Liberación Animal confirman que durante los meses de verano se produce un repunte de los casos de envenenamiento en municipios costeros como Torremolinos, sobre todo en zonas residenciales. El Pinillo, con varias urbanizaciones, es uno de los puntos negros, según detalla la asociación: «Las piscinas se abren y algunos gatos de las colonias se acercan. También los perros salen más y hay gente que se queja». La Guardia Civil ya ha solicitado a los ciudadanos en varias ocasiones que denuncien ante las autoridades municipales a quienes arrojen azufre en la vía pública, un hábito extendido bajo la creencia de que ahuyenta a los perros y otros animales. Se trata de una práctica ilegal que ensucia las calles y resulta «inútil, tóxico, peligroso y contaminante».

A menudo son los dueños responsables quienes denuncian estos casos por los riesgos que entrañan para sus mascotas, y para la salud pública general si los cebos están colocados en entornos urbanos. El uso de veneno para matar animales domésticos o salvajes, un paso más allá, constituye un delito castigado hasta con dos años de prisión. En caso de localizar a un animal que podría haber sido envenenado, las autoridades recomiendan no tocarlo, avisar a la Policía o al Seprona para que levanten atestado y solicitar la revisión de la zona por si existen más cebos.

Método CES

Tras la insistencia de varias asociaciones animalistas, el Ayuntamiento de Torremolinos ha aprobado este año la implantación del método CES (capturar, esterilizar y soltar) para atajar el problema que el municipio arrastra desde hace años por la proliferación de colonias de gatos callejeros. Se trata de una fórmula que permitirá controlar la presencia descontrolada de felinos en la vía pública, como ya han hecho otros municipios. El plan contempla la captura, exploración, desparasitación, esterilización y posterior suelta del animal en su misma colonia, espacios que tendrán una ubicación predefinida lejos de centros sanitarios, educativos, culturales y edificios de viviendas, y estará financiado por el Ayuntamiento bajo la supervisión de los veterinarios municipales. Los voluntarios podrán elaborar el censo y garantizar agua y alimento.

Como medida contra el envenenamiento de animales, la Consejería de Medio Ambiente, en colaboración con el Seprona, acaba de poner en marcha la Estrategia Andaluza contra el Veneno (EAV) con el objetivo de «despertar la concienciación social y fomentar la prevención del uso de venenos, así como promover actuaciones policiales».

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