Colegio El Pilar, 75 años de educación en valores en Ciudad Jardín

Una imagen histórica, ya en su actual emplazamiento, en Ramón y Cajal/SUR
Una imagen histórica, ya en su actual emplazamiento, en Ramón y Cajal / SUR

Trabajo, fe y amor siguen siendo los ejes transversales que impregnan la labor docente y son la señal de identidad del centro fundado por las Siervas de San José

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZMálaga

Han pasado 75 años desde la llegada a Málaga de las Siervas de San José, pero sus principios fundacionales, trabajo, fe y amor, siguen guiando la labor del equipo docente. El colegio Nuestra Señora del Pilar fue fundado en el año 1943 por la congregación de religiosas Siervas de San José, titularidad que aún les corresponde, aunque en la actualidad la docencia es responsabilidad de un equipo de seglares, ya que solo queda una comunidad de siervas de San José con diez monjas ya mayores. «Para nosotros es muy importante su testimonio, seguir su carisma y responder a lo que son las ideas centrales de la congregación: trabajo fe y amor; es lo que intentamos inculcar a nuestros alumnos», señala la directora, Marina Frías, que lleva 21 años trabajando en el colegio, en distintos puestos en el equipo directivo y desde hace cinco curso máxima responsable del centro.

Con motivo de este 75.º aniversario, se celebró este martes una Eucaristía en la Catedral y el domingo día 28 hay prevista una marcha de alumnos y padres desde el colegio al polideportivo Ciudad Jardín. A lo largo del curso hay prevista una reforestación, una exposición de fotografías o una cena de antiguos alumnos, entre otras actividades.

Este curso tiene matriculados a algo más de un millar de alumnos, desde Infantil de 3 años a Secundaria. El colegio está concertado en todas sus etapas educativas. Cuenta también con un aula de Educación Especial y otra de Apoyo a la Integración, equipamiento «muy insuficiente» para las necesidades del colegio y de la zona, por lo que han pedido en varias ocasiones que se amplíe el número de plazas para poder prestar una atención adecuada, aunque hasta ahora la consejería de Educación no les han concedido la ampliación de aulas.

Celebración de la Eucaristía en el patio del colegio
Celebración de la Eucaristía en el patio del colegio / SUR

Con un ideario católico, el colegio está abierto a todos los niñas y niñas de la barriada que lo solicitan. «Lo único que pedimos es respeto a estas señas de identidad», señala su directora, que traza como uno de sus objetivos mantener vivos los valores de las Siervas de San José, ahora que con el problema de la falta de vocaciones religiosas han depositado su confianza en los seglares. La congregación mantiene once colegios en España y un equipo en Madrid que coordina y hace un seguimiento de todos los colegios.

Las actividades educativas comenzaron en un sencillo inmueble próximo a lo que hoy es el colegio, acogiendo en sus clases de Primaria a niñas de la barriada de Ciudad Jardín. Al mismo tiempo, atendían, en régimen de internado, a un grupo de niñas del Patronato de Protección de Menores y más tarde ofrecieron su internado a huérfanas de suboficiales del Ejército. En 1945 comenzaron las obras del actual colegio, situado en avenida Ramón y Cajal. En el curso 1947/48 ya se impartían clases de Párvulos y Primaria, y de Secundaria en régimen libre. A partir del curso 1982/1983, deja de ser un colegio exclusivamente de niñas y abre sus aulas a los niños, convirtiéndose así en un colegio mixto donde existe la coeducación.

Aunque las circunstancias económicas del Málaga han cambiado sustancialmente, la directora señala que el colegio escolariza a niños y niñas «de todos los niveles económicos y procedencias», de familias de clase media, trabajadoras, que es hacia las que se dirige la labor de la congregación: «Ayudar a las familias más humildes para que a través de la educación tengan oportunidades de desarrollo». Y a pesar del tiempo transcurrido, los lemas de la congregación, trabajo, fe y amor, siguen siendo los «ejes transversales que impregnan todo el quehacer docente de las Siervas de San José y que conforman la identidad propia de nuestros centros», afirma Marina Frías.

 

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