Así era el antiguo Liceo Artístico, Científico y Literario de Málaga

El centro recreativo y cultural más importante del siglo XIX y principios del XX de la ciudad ocupaba el espacio que hoy conocemos como Conservatorio de Música María Cristina. Permaneció abierto hasta 1905

Imagen datada en 2009 del salón de conciertos del conservatorio María Cristina/Archivo Histórico Provincial de Málaga
Imagen datada en 2009 del salón de conciertos del conservatorio María Cristina / Archivo Histórico Provincial de Málaga
María Pepa Lara
MARÍA PEPA LARA

El Liceo Artístico, Científico y Literario de Málaga estuvo situado en los terrenos del antiguo convento e iglesia de los franciscanos, denominado de San Luis El Real. Los Reyes Católicos, en Cédula dada el 27 de octubre de 1489, señalaron para casa y huerta de dicha comunidad una gran extensión de terreno en el arrabal, fuera de las murallas, la cual, aumentada en 1495, llegó a comprender desde la entrada actual de dicha plaza de San Francisco hasta las calles de Don Rodrigo y de los Cristos, por la parte posterior; y, por el lado del Guadalmedina, desde la terminación de la calle de los Gigantes hasta la antigua cárcel, hoy Comandancia de la Policía Municipal.

En 1836, con la Desamortización religiosa de Mendizábal, fue vendido en pública subasta. José María Álvarez lo adquirió en cien mil reales. Éste inauguró una plaza de toros, realizada por el arquitecto Rafael Mitjana, en 1840, en parte del solar de la huerta del convento de San Francisco, que cerró sus puertas en 1864; en la otra mitad situó los denominados Baños de Álvarez, más tarde Baños Las Delicias, inaugurados en 1844 y desparecido en 1907. No olvidemos que el antiguo convento tenía varias huertas, patios y jardines extensísimos y contaba con abundante agua, del caudal de San Telmo, procedente de la fuente denominada Los Cristos en una calle adyacente al monasterio, la cual Álvarez utilizaría para el balneario que instaló.

Imagen de 2008 del salón de conciertos del conservatorio María Cristina.
Imagen de 2008 del salón de conciertos del conservatorio María Cristina.

El establecimiento del Liceo situado en el antiguo convento franciscano y en parte de la residencia de las Madres Reparadoras, hoy desaparecida, transformó definitivamente el edificio, otorgándole un importante ornato pictórico, destacando el salón mudéjar. Se inauguró a las 12.00 horas del 8 de enero de 1843 con la asistencia de unas quinientas personas, según dejó escrito el secretario de aquel acto, Vicente Martínez Montes. En primer lugar habló el presidente, Pedro Gómez Sancho, escritor de la revista 'El Guadalhorce', liberal, quien durante cinco años había ostentando el cargo de regidor municipal y, en aquellos momentos, era el alcalde. En ese mismo año había tenido lugar un alzamiento de la ciudad contra Espartero y, según los cronistas, figurando en primera línea había evitado con su cordura más de un conflicto local. Gómez Sancho era abuelo de Pedro Gómez Chaix, escritor, abogado y político malagueño, quien destacaría años más tarde como un importante político progresista.

A continuación le siguieron en el uso de la palabra, entre otros, el canónico de la Catedral, Salvador de la Chica, antiguo rector del Seminario; Ildefonso Marzo; Antonio José Velasco; Ramón Franquelo Martínez, fundador de «El Correo de Andalucía»; y Juan Bautista Sandoval y Manescau. A partir de las 19.00 horas comenzó la representación de 'Lucía de Lammermoor', de Gaetano Donizetti.

Aquella incipiente entidad nacía por el interés de muchos malagueños en la cultura en toda su amplia expresión: pintura, poesía, música literatura, teatro, periodismo… esperando que el Liceo fuese la institución capaz de vertebrar todos estos objetivos en la dirección adecuada: el conocimiento.

Imagen de 2008 del antiguo conservatorio María Cristina
Imagen de 2008 del antiguo conservatorio María Cristina

Según nos relata Julián Sesmero años después, el presidente del Liceo le pidió al escritor y periodista Juan José Relosillas valorar, no solo una serie de cuadros que pintores de primera línea habían expuestos, sino la propia actividad del centro. Relosillas escribió una serie de opiniones, recogidas en 'Cartas a un clubman', todas ellas muy favorables para el Liceo y sus dirigentes.

El Liceo y los Baños Las Delicias fueron visitados por la reina Isabel II a su paso por Málaga en 1862.

La Sociedad Filarmónica, fundada por un grupo de aficionados en marzo de 1869, organizó desde un principio numerosos conciertos en el Liceo. Estableció clases de solfeo y violín bajo la dirección de Eduardo Ocón Rivas, quien impulsó la creación de un conservatorio.

Francisco Bejarano nos describe sus salones, el contenido de su inmensa pinacoteca y sus actividades. En el vestíbulo del Liceo, y antes del salón de fiestas, se encontraba unos lienzos de pared donde destacaban cuadros de Moreno Carbonero, Martínez de la Vega, Emilio Ocón, Denis Belgrano y Muñoz Degrain, entre otros. Muchos de estos cuadros pasaron luego al Círculo Mercantil. Además, había algunos espejos pintados por Nogales, Cuervo y Cappa, y en otras salas lucían las firmas de Ponce, Alvarado, Blanco Coris, Blanco Merino y Simonet, lo que hacía de aquel centro una verdadera pinacoteca de arte moderno. A continuación estaba el salón de actos, y a la derecha del vestíbulo se abría el patio conventual rodeado de columnas y arcos que dejaban una galería encristalada, alrededor de la cual, estaban las diversas dependencias del centro, entre las que destacaba la biblioteca.

Esta Sociedad fue durante el último tercio del siglo XIX el espacio por excelencia de la cultura y de la vida literaria y artística de Málaga, y también de la científica, pues existía en ella una Academia de Ciencias y Literatura que presidió, entre otros, el malagueño Francisco Guillén Robles, quien celebraba frecuentes conferencias y certámenes a los que concurrían numerosos poetas y escritores. En sus salones se leyeron poesías, conferencias, etc. Otras de sus actividades fueron los juegos florales, sus famosas kermesse y verbenas benéficas, los bailes de carnaval, destacándose el «baile blanco», celebrado en los comienzos del siglo XX, y último de los organizados por el Liceo.

El Liceo de Málaga fue el centro recreativo y cultural más importante del siglo XIX y principios del XX, ocupaba el espacio que hoy conocemos como Conservatorio de Música María Cristina. Al parecer, el Liceo permaneció abierto hasta el año 1905.