Nombres propios

FRANCISCO MOYANO

Para los creyentes que viven la Semana Santa con fe y en esa virtud teologal basan la esencia de las salidas procesionales, los auténticos nombres propios (los imprescindibles) son Jesús y María; el Hijo y su Madre. Todos los demás son secundarios, sin embargo, los hombres y mujeres que han trazado la historia de la Semana Santa cofrade merecen, siempre huyendo de la tentación de convertir los acontecimientos en algún tipo de feria de las vanidades, la mención y el reconocimiento, sobre todo cuando aportaron esfuerzo y sabiduría para conferir las solemnes señas de identidad de las diferentes hermandades y cofradías. Sin duda, la inmensa mayoría de los cofrades, los hermanos de fila que reivindicaba en su espléndido pregón del Nazareno Juan Luis Gámez, permanecen en el anonimato y no por ello son menos importantes. Es justo recordar algunos nombres propios de nuestra Semana Santa marbellera; se mencionan solo unos cuantos y no constituyen más que una pincelada. Empecemos con los sacerdotes: tras la guerra civil y la dura década de los cuarenta, en permanente estado cercano a la hambruna, recayó en Rodrigo Bocanegra Pérez reorganizar unas hermandades que habían quedado desmanteladas durante la contienda e incluso años antes. Bocanegra fue impulsor de alguna de estas cofradías, al principio de carácter gremial, como es Santa Marta. Le sucedió en el cargo de párroco de Santa María de la Encarnación, Francisco Echamendi Aristu, quien no tuvo fácil la tarea de llevar a buen puerto esa travesía, casi en el desierto, de las hermandades durante la Transición política. Echamendi necesitó poner orden. Tras más de tres décadas al frente de la parroquia se jubiló y llegó José López Solórzano (simplemente 'Cura Pepe'), actual consiliario de la Agrupación de hermandades y cofradías. Sin duda puede hablarse de un antes y un después. López Solórzano ha conseguido una solemnidad en las salidas seguramente desconocida en Marbella; ha encauzado la formación de los cofrades y ha abierto sin restricción alguna el templo a las cofradías; en la Semana Santa actual tiene tanta importancia lo que sucede en las calles como lo que acontece en el interior. Puede mencionarse un buen número de hermanos mayores; destacaré algunos por motivos puntuales: Manuel Lavigne Roldán, quien estuvo al frente de la Soledad durante cincuenta y dos años; Rudy Schönburg, 32 años como hermano mayor de Santa Marta, con la singularidad de ser alemán de nacimiento; Antonio Belón, en diversos periodos capitaneando una esplendorosa transformación del Cristo del Amor; José Manuel Vallés, fundador hace cincuenta años de la hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia a su entrada en Jerusalén y María de los Ángeles Martos Calvo que fue la primera mujer, en Marbella, en presidir una hermandad: Virgen del Calvario y Cristo de la Exaltación. En materia de pregones oficiales de la Agrupación, tras cuarenta y un discursos pronunciados, solamente dos mujeres lo han hecho: Paloma Gómez Borrero y Bárbara de Cárcer Moreno. Es necesario, en esta ocasión, destacar un nombre propio que contribuyó a acrecentar el patrimonio artístico de nuestra Semana Santa. Fue en 1960 cuando procesionó por primera vez la imagen de María Santísima del Mayor Dolor acompañando a Nuestro Padre Jesús Nazareno, una talla datada en el siglo XVIII y que había estado en la iglesia de los Padres Capuchinos de Córdoba. La donó Araceli López Roldán, hermana del fotógrafo Pedro Antonio, autor durante años de los carteles anunciadores de la Semana Santa. Esta Virgen, conocida como la 'Lola', procesionó hasta 1996, cuando fue sustituida por una talla de José Dueñas Rosales. El pasado día 14 de marzo, de este año 2019, falleció, a los 94 años, Araceli López Roldán. Su donación es una joya patrimonial para la hermandad del Nazareno. Nombres propios para citar son los de los artistas imagineros y escultores que tallaron las imágenes de los Titulares: Juan González García 'Ventura', Juan Carlos García Díaz, Manuel Ramos Corona, José Rivera, José Dueñas Rosales, Ricardo Dávila, Juan Manuel Miñarro y Ricardo Rivera Martínez. Además, un par de dolorosas (Nuestra Señora de la Paz y Esperanza y la Virgen Blanca) se atribuyen a los talleres Márquez, de Antequera. Son miles los nombres de mujeres y hombres que salieron a la calle en Semana Santa y que lo hacen y harán, acaso de la más humilde manera: tras el 'Señor de Marbella' con una vela en la mano.