Echan en falta vigilancia en el Parque del Oeste

Imagen del Parque del Oeste, donde los robos a menores y los actos vandálicos son habituales./
Imagen del Parque del Oeste, donde los robos a menores y los actos vandálicos son habituales.

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

Ha vuelto a ocurrir y además el protagonista involuntario ha sido la misma persona que ya protagonizó hace unos meses un episodio similar al tratar de impedir que un grupo de jóvenes robaran a un menor en el Parque del Oeste. Esta vez fue la semana pasada, cuando José. B., un ciudadano que se encontraba en el recinto del Parque del Oeste disfrutando del entorno con su hijo de corta edad, se percató de que «un grupo de 4 o 5 niñatos de unos 18 años, con cuerpo ya de hombres, estaban intentando amedrentar para robarles a niños pequeños». Como en la vez anterior, este ciudadano salió en defensa del menor con idéntico resultado que en aquella ocasión, porque según relata, «por muy poco no llego a las manos, pues se me encararon por decirles que dejaran en paz a los críos... y la gente que había alrededor y que se había percatado de lo que estaba ocurriendo, pasando de todo. ¡Vaya sociedad!», dice resignado.

Un hecho que como decimos ya vivió este mismo ciudadano hace unos meses, cuando estando igualmente en el Parque del Oeste con su hijo salió en defensa de un menor que se le acercó llorando porque le acababan de robar el móvil, por lo que , tras alcanzar a uno de los ladrones, fue acorralado por el resto del grupo de jóvenes para que lo soltara «ante la mirada insolidaria de la gente».

Unos sucesos que ponen de manifiesto la ausencia de seguridad en el Parque del Oeste, según indica este ciudadano. «En parques de otros países, hay casetas con personal policial adscrito, o bien seguridad privada. Yo los he visto, pero en este parque únicamente hay una persona encargada del control de aseo público, cerrar las puertas y poco más».

Hay que recordar que en el Parque del Oeste se han producido diversos sucesos vandálicos muy lamentables, como la agresión a uno de los canguros de la zona de animales, o el incendio aparatoso en una zona infantil que destrozó el recinto y a consecuencia del cual se vieron afectados también tres pinos y una palmera, daños que fueron cifrados en unos 30.000 euros. Los vecinos se quejan además de que por las noches se celebran botellones en el recinto pese a que el parque se cierra.

Esta sucesión de incidentes llevó en julio de 2016 al grupo municipal Ciudadanos a presentar una moción al Ayuntamiento en la que se instaba a recuperar la vigilancia privada en el recinto y a instalar cámaras de seguridad, que únicamente existen en la zona de los animales y en los accesos. Sin embargo, vía enmiendas, se optó por el compromiso de aumentar la presencia policial.

Carro encadenado a una farola.
Carro encadenado a una farola.

José María Freuiller: estacionamiento público sin ningún complejo

La calle José María Freuiller está en las inmediaciones de la plaza de Basconia, en el distrito de Bailén Miraflores, y un vecino de aquella zona envía al periódico unas fotografías en las que se observa un carrito de supermercado en medio de la acera atado con una cadena y un candado a una farola y una bicicleta que aparece igualmente encadenada a un árbol con su correspondiente candado.

Unas imágenes que llaman la atención por la mala imagen que ofrecen y las molestias que ocasionan a los peatones, además de que no sabemos hasta qué punto está permitido dejar en la vía pública de esa manera esos utensilios.