Autobuses malagueños por el mundo

Vehículos donados por la EMT circulan por Cuba, República Dominicana, Haití y el Sahara, a los que se unirán otra treintena en los próximos meses

Antiguo Pegaso 6038 de la EMT, aún con la matrícula de Málaga y el escudo de la ciudad, prestando servicio en Cuba.</p><p>/
Antiguo Pegaso 6038 de la EMT, aún con la matrícula de Málaga y el escudo de la ciudad, prestando servicio en Cuba.</p><p>
Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Corría el año 1985 cuando la Empresa Malagueña de Transportes (EMT) cambiaba su imagen con la incorporación de un nuevo lote del Pegaso 6038. La principal novedad era estética, ya que fueron los primeros vehículos con los colores blanco y rojo, pero lo que más agradecía el usuario eran los asientos con almohadilla (antes eran de madera) y el aire acondicionado. En esa época, José Manuel Soto ya llevaba una década trabajando en el transporte urbano de la capital. Entró de cobrador con tan solo 15 años, y tras aprovechar el servicio militar para sacarse el carné pasó a ser conductor, así que tuvo la fortuna de estrenar uno de aquellos flamantes autobuses para cubrir la línea de Puerta Blanca. «Eran maravillosos, de los mejores que han pasado por la empresa», asegura este empleado al que le queda un año para jubilarse.

Arriba, Volvo donado por Portillo y adaptado como bibliobús por la EMT. Abajo, Renault Citybus, en el puerto de Alicante rumbo al Sahara y un vehículo que ha viajado de Ciudad Jardín a Cuba. </p><p>

El tiempo no pasa en balde para él, como tampoco lo hizo para estas joyas que empezaron a ser sustituidas tras 20 años trasladando a los malagueños. En esta ciudad no daban para más, pero sí que podrían seguir haciendo kilómetros en Cuba para vertebrar toda la isla. Así que a cambio de un «precio simbólico» que se pagaba a través de programas de cooperación y que además se destinaba a comprar ropa, medicinas y alimentos no perecederos, conductores de la EMT se ponían volante en sus días libres para llevarlos hasta Puerto Real (Cádiz), desde donde embarcaban rumbo al Caribe. «En cada lote íbamos 15 ó 20 trabajadores. Salíamos de madrugada y no llegábamos hasta el mediodía porque estaban muy viejos y las averías por el camino eran habituales. Recuerdo uno al que se le cayó la batería cuando íbamos por Marbella, y también otra ocasión en la que, tras estar varios días estacionados en el puerto de Málaga, cuando fuimos a por ellos se habían llevado los asientos, así que tuvimos que conducirlos bajo dos cajas de cerveza», relata.

La cifra

161
antiguos autobuses de la Empresa Malagueña de Transportes (EMT) han sido enviados en las dos últimas décadas a Cuba, Marruecos, Haití, República Dominicana y el Sáhara. Actualmente hay una treintena de vehículos estacionados en la antigua Siemens, de los que una veintena irán al Caribe, cuatro al Sáhara y uno a Tetuán.

Con un goteo continuo, entre 1990 y 2005 se enviaron a Cuba 130 vehículos, algunos de los cuales aún están circulando por ciudades como Varadero. No son los únicos, ni mucho menos, porque a medida que los buses de la EMT se van jubilando tienen una segunda oportunidad en territorios mucho más desfavorecidos. En 2009 se enviaron ya como donaciones 26 Iveco 623 a distintos municipios transfronterizos de Haití y República Dominicana que se canalizó a través de la Federación Dominicana de Municipios que costeaba el transporte en barco; cuatro al campo de refugiados de Tinduf (Sáhara) entre 2013 y 2017 en colaboración con la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui; y otro a un orfanato de Tetuán (Marruecos) en 2016. «Es una labor muy gratificante, porque aquí se retiran con 20 años pero aún pueden ser muy útiles en otros lugares», comenta José Ramón Rodríguez, que fue el compañero que cogió el testigo de José Manuel.

Un bibliobús para el Sahara

Son muchas las historias vividas en esos viajes, pero en su retina guarda con especial cariño un Volvo de la empresa Portillo que prestaba servicio en Estepona y que tras pasar por los talleres de la EMT fue reconvertido en bibliobús y cargado de libros, ordenadores y ropa para los niños del campamento de Smara, en el Sáhara Occidental, a través de una acción impulsada por la ONG Bubisher y la librería malagueña Luces. «Mi compañero Pedro Aranda y yo lo llevamos hasta Alicante, desde donde fuimos en barco hasta Orán y, desde allí, al campamento de refugiados. Nos pegamos tres mil kilómetros por el desierto, pero mereció la pena», comenta.

Una de las remesas de Iveco 623 que se enviaron a Haití.
Una de las remesas de Iveco 623 que se enviaron a Haití. / Fotos cedidas por la EMT y José Ramón Rodríguez

Para este año también está pendiente una nueva remesa de cuatro autobuses para el Sáhara y otro más para Tetuán. Para ello, el consejo de administración de la EMT ya ha autorizado al gerente Miguel Ruiz a tramitar estas donaciones, que previsiblemente se harán efectivas tras el verano. Además, también está pendiente de formalizarse la petición de la Asociación Dominicana de Regidores de una veintena de Renault Citybus, que llevan meses estacionados en el aparcamiento de la antigua Siemens pero que tendrían encaje en ciudades de la isla caribeña como Barahona, Azua y Baní. «Son vehículos con poca vida útil aquí, con una tecnología obsoleta y que difícilmente pasarían la ITV, pero que con algunos arreglos pueden funcionar en otros países», explica Ruiz, quien realza la «increíble labor» que desempeñan los trabajadores de la EMT que participan en esta solidaria iniciativa de repartir autobuses malagueños por el mundo.

 

Fotos

Vídeos