Los Aznar en su refugio

La siempre discreta Guadalmina vuelve a acoger este verano a la familia del expresidente del Gobierno

El matrimonio Aznar-Botella, en la playa de Guadalmina /Josele-Lanza -
El matrimonio Aznar-Botella, en la playa de Guadalmina / Josele-Lanza -
Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

Nunca faltan a su cita con el verano marbellí y este año no ha sido la excepción. El expresidente del Gobierno José María Aznar y su mujer, la exalcaldesa de Madrid Ana Botella, llevan ya varias semanas disfrutando de sus vacaciones y de su casa en la discreta urbanización de Guadalmina, una de las más cotizadas de la ciudad. A la espera de que lleguen sus hijos, Aznar y Botella ejercen estos días de abuelos con una de sus nietas, con la que la exalcaldesa de Marbella se ha dejado ver en alguna ocasión en uno de sus paseos matinales hasta la playa, que suele hacer en solitario. La rutina del matrimonio podría pasar desapercibida en la elitista urbanización, situada en el extremo occidental del término municipal de Marbella, si no fuera por el nutrido despliegue de seguridad que los acompaña en todo momento.

La pareja ha sido madrugadora y lleva en Marbella desde el inicio del verano, aunque han interrumpido el descanso en varias ocasiones por actividades circunstanciales del expresidente. La última, tras el congreso del Partido Popular, cuando Aznar viajó a Madrid para reunirse con su sucesor en el edificio de la calle Génova.

Ana Botella baja a la playa todas las mañanas y su marido la recoge a mediodía

El expresidente, siempre pendiente de su forma física a sus 65 años, repite la rutina de cada verano. Ejercicio físico por la mañana y paseos en solitario, o acompañado de su perro, por la tarde.

Pese a que José María Aznar marcó tendencia hace años apuntándose a lo que los modernos han dado en llamar 'running', que no es otra cosa que salir a correr hasta que el cuerpo aguante, en los últimos días ha retomado uno de sus antiguos hábitos. Se lo ha visto jugando al pádel en un exclusivo club de Estepona. Cuando termina con la actividad deportiva, suele acercarse hasta la playa para recoger a su mujer. Últimamente lo ha hecho en un cochecito de los que se utilizan para desplazarse por los campos de golf. Relax total.