Un día de camino al real: La línea F

La línea tiene un precio de 1.70 euros, al gual que las otras que van al real. /Eva S. Melendo
La línea tiene un precio de 1.70 euros, al gual que las otras que van al real. / Eva S. Melendo

Conductores de la EMT y usuarios relatan su experiencia en la línea que conduce a la feria tanto de día como de noche

CLAUDIA SAN MARTÍN

Se abren las puertas de la Línea F, dirección al Real, en la primera parada de la Avenida de Andalucía. Una mujer de mediana edad se asoma y sin cruzal el umbral le pregunta al conductor: «¿Este es el 11?». Fernando Rubio, con más de 17 años de experiencia en la EMT, le responde: «No señora, vamos para la feria». Es entonces cuando con cámara en mano y la grabadora a punto, SUR se sube a mediodía en el 'coche' que conduce Rubio para conocer en primera persona cómo es una jornada de camino al Real en el transporte público. Las preguntas que planteamos a usuarios y a trabajadores de la EMT, además de las vivencias personales, ya nos advierten de que el ambiente a mediodía es muy diferente al que se cuaja pasadas las 22.00 horas. El centro de Málaga se llena a mediodía de malagueños y turistas que llegan a las plazas y calles más concurridas para pasar una buena jornada.

La línea F es una de las que tiene más trasiego en la feria, llevando a personas de todo tipo

Otros, en cambio, prefieren divertirse en el real, de caseta en caseta y disfrutando de la variedad de música y gastronomía. «Es la primera vez que vamos en esta feria al real, nos gusta mucho y vamos a comer algo por allí», cuenta Concepción Romero, que agarra a su marido del brazo en la parada de autobús. Otra joven pareja, Laura Castillo y Miguel Ángel Barrientos, ve la opción del bus como la mejor para acudir al Cortijo de Torres: «Tomaremos alcohol y no vamos a coger el coche. Ya no sólo por nosotros, si no por los demás. Hay que tener mucho cuidado en estas fiestas», reconoce Barrientos, a lo que su novia le replica: «Claro, aunque el autobús a veces es algo pesado porque vamos muy apretados». Romero, en cambio, reconoce que la eficacia y rapidez de los buses es clave para estas fechas: «Hemos llegado a la parada y se estaba yendo la línea. Ahora ya sólo le quedan cuatro minutos», destaca esta malagueña.

Una mujer sostiene el cartel de este año.
Una mujer sostiene el cartel de este año. / Eva S. Melendo

Dentro la línea F, Fernando Rubio realiza al volante una jornada de ocho horas. Cuando hablamos con él llevaba al frente de uno de los buses de esta línea desde las 13.30 horas, y su turno no finalizaría hasta las 22.00 horas: «En la feria hacemos horas extra y nos beneficia mucho. Eso sí, es optativo. Hay que apuntarse si se quiere trabajar en estos días. La empresa no nos obliga», relata.

A mediodía vemos cómo la línea F tiene cierto toque de familiaridad. Las señoras se abanican mientras charlan, adornando su cabeza con una flor festiva de cualquier color llamativo. Los niños se sientan tranquilos con sus padres esperando expectantes llegar al recinto. Las parejas hablan distendidamente mirando al frente y sonriendo. «A veces hay que ponerse tajantes con algunas personas, pero en general no he tenido problemas conduciendo esta línea», explica Rubio. Eso sí, la fiesta dentro del autobús siempre está asegurada: «A veces estar aquí es como estar en una caseta de la feria y, sin distraernos, podemos hasta pasarlo bien», asegura el conductor, a pesar de que a veces haya que lidiar con los estragos del alcohol en aquellos que no lo toleran demasiado bien. Macarena Vallejo, también compañera de la EMT, se desplaza en la línea de Rubio tras haber terminado su jornada en el 23, en dirección al cementerio. Entre risas comenta que «no se monta nadie» en estos días de fiesta, y que prefieretrabajar con normalidad durante la feria.

A la vuelta, pasadas las 16.00 horas, José Antonio Gutiérrez vive una experiencia muy distinta. Tras haber llegado al real con el 'coche' hasta los topes, vuelve al Centro con tan sólo cinco usuarios: «Este ya es mi último trayecto, he empezado a las 8.30 de la mañana y termino a las 16.00», comenta este conductor que lleva 11 años en la empresa malagueña. A pesar de disfrutar a la vuelta de algunos momentos de tranquilidad Gutiérrez reconoce que por la mañana hay que «aguantar a muchos pesados» que 'cierran' la feria ya amaneciendo después de darlo todo durante la noche.

A la pregunta de: '¿Se queja mucho la gente con el nuevo precio del autobús durante la feria?', Gutiérrez explica que el euro setenta del trayecto dificulta más el cambio que otros años, obligando a los conductores a buscar cambio cada dos o tres trayectos. Además, vemos también cómo algunos despistados siguen sacando de sus carteras el bonobús normal: «Se ha informado, hay mucha publicidad explicando que en feria hay otro bonobús porque el precio de los autobuses que van al recinto cambia». Aun así, en el trayecto que hacemos con José Antonio Gutiérrez hasta dos personas suben 'ticando' el bonobús incorrecto.

Llega la noche

Pasadas las 23.00 horas, volvemos a la línea F para conocer el nuevo ambiente de camino al real. Esta vez conocemos a Antonio Benítez, con 16 años de experiencia llevando los autobuses azules. Benítez es conductor asiduo durante la feria, viviendo cada año situaciones de todo tipo. Ha visto que durante estos once días la mayor parte del público es extranjero: «Se suben, sobre todo, italianos y franceses». Y como el ambiente es distinto, también lo son los comportamientos de los usuarios. El silencio no predomina en la línea, pero sí las palmas, las risas y las charlas en voz alta. «No es la primera vez que venimos a la feria, y este año hemos visto que el ambiente en el Centro ha decaído. A nosotros nos gustaba más que el Real. A ver qué nos encontramos aquí», comenta Pablo Pérez, que viene de Burgos con otros dos amigos más.

Benítez concluye explicando que en este tipo de trabajo, y viendo tantas caras nuevas cada día, lo mejor es evitar los problemas, no enfrentarse a nadie y seguir el camino: «A mí me gusta mucho conducir, pero a veces hay que bregar con muchos borrachos», relata este malagueño, que finalizaba su jornada laboral a pocos días de ponerle punto y final la Feria, en todos los sentidos, 'más larga de la historia'.

No sin el atuendo. Las flores de colores en el pelo y los vestidos de gitana son los protagonistas en los autobuses de la feria

Una mujer de camino al real.
Una mujer de camino al real. / Eva S. Melendo

Conductor al mando. José Antonio Gutiérrez lleva 11 años en la EMT, y conduce la línea F desde las 8.30 horas hasta las 16.00.

José Antonio Gutierrez, en la línea F.
José Antonio Gutierrez, en la línea F. / E. S. M.

En familia. El matrimonio Guerrero y Romero van de camino al real a almorzar por primera vez este año.

Francisco Guerrero y Concepción Romero.
Francisco Guerrero y Concepción Romero. / Eva S. Melendo

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