AuronPlay y Wismichu: de Youtube al escenario del Cervantes

Los youtubers Wismichu y AuronPlay dan el salto de Internet al escenario del Cervantes

Los youtubers Wismichu y AuronPlay llegan este domingo por primera vez a Málaga.  /
Los youtubers Wismichu y AuronPlay llegan este domingo por primera vez a Málaga.
REGINA SOTORRÍO

Suena un tono, dos, tres «Hola, ¿Wismichu?», pregunto. Y en ese mismo instante, cuelgan el teléfono. Insisto, habrá fallado la conexión, y a la cuarta va la vencida. Esta vez me presento antes Y ahora sí responden. «Nunca llames a un youtuber por su seudónimo en Internet. Puede pensar que eres un fans, llaman cada día. Hola, soy Ismael». Gajes de tener más de tres millones de seguidores en Youtube. Lo de subir vídeos a Internet empezó como un hobby, un juego entre amigos. Hoy es su profesión, el trabajo que le paga las facturas y el que mañana domingo le trae a Málaga. Ismael Prego, alias Wismichu, y Raúl Álvarez, alias AuronPlay, rozan el sold out para las dos sesiones que ofrecen en el Teatro Cervantes. Y no son estrellas del rock, ni suenan en los 40 Principales, ni les habrán visto en las sobremesas de televisión. Su pantalla es otra, una mucho más amplia, Internet.

Los protagonistas

Raúl Álvarez AuronPlay. «¡Ey! ¡Qué pasa chavales! ¿Todo bien? ¿Todo correcto? Y yo que me alegro» . Esa presentación se ha convertido en una de las señas de identidad de AuronPlay, de 26 años, que ya acumula más de 2.5 millones de seguidores en su canal de Youtube. Comenzó a colgar vídeos cuando tenía 17 años pero hace escasos tres empezó a tomárselo en serio. Sarcástico, ácido y descarado, se ha especializado en comentar vídeos extraños, curiosos y divertidos que localiza en Internet y en gastar bromas telefónicas. Tal es su repercusión, que con frecuencia recibe respuestas de los propios protagonistas de los vídeos que parodia. Con ellas, por supuesto, hace una nueva grabación.
Ismael Prego Wismichu Llama a pitonisas interesado en hacer un amarre, se crea un perfil falso de una chica sexy para cazar a «perturbados» en una conocida red de citas, bucea por Internet para buscar los post más absurdos... Y todo lo graba desde la habitación de su casa para después colgarlo en la Red. Creó su canal de Youtube con 17 años, ahora con 21 tiene ya más de 3,1 millones de seguidores. Comenzó a destacar a través de sus chatroulettes, videoconferencias que conectan con personas de todo el mundo al azar. Y desde entonces sus fieles no han parado de crecer. Tiene un estilo directo, sarcástico y una gran habilidad para ofrecer una visión diferente de cosas aparentemente rutinarias.

La productora Youplanet lleva a los teatros el fenómeno que triunfa en la red, el de los youtubers, figuras solo conocidas hasta ahora a través de la pantalla, donde se han convertido en grandes generadores de audiencia con sus vídeos comentados, sus parodias y sus opiniones irónicas y descaradas. Pero el boom ya no se limita a Internet. En este show, el segundo con el que giran, reducen el peso de lo audiovisual y los youtubers interactúan directamente con el público con monólogos de humor. «Las primeras veces nos impactó un montón. Acostumbrados a estar solos en la habitación sin que nadie te moleste, el cambio es muy brusco, pero muy bueno», indica Raúl Álvarez, que supera los 2,5 millones de seguidores en la plataforma de vídeos. «Impone muchísimo. Soy muy nervioso y lo paso muy mal, pero hasta que empiezas, ves al público y todo se pasa», añade Ismael Prego, que alcanza los tres millones de fieles a su canal.

Audiencia amiga

En el fondo, como ellos dicen, salen ante una audiencia «amiga» que ya les conocen tras horas y horas de verles en el ordenador. Aunque matizan: «Conocen lo que les mostramos, a Wismichu; pero yo como Ismael soy una persona muy diferente, tranquila y nada fiestera. Si cuelgo una foto de un sábado noche leyendo un cómic ya me escribe alguien diciendo: Wismichu estaría de fiesta. Puede ser, pero yo no».

Parte de su éxito, en opinión de Luis de Val, fundador de Youplanet, está en cubrir una franja de edad para la que la televisión no tiene contenidos, de los 12 a los 24 años. «La televisión ha perdido tirón. Las mayores audiencias están ahora en Internet», corrobora Raúl.

Desde fuera, para quien no forma parte de este mundo virtual, puede parecer un trabajo fácil: les pagan por colgar vídeos caseros en los que, aparentemente, se lo están pasando bien comentando otros vídeos o gastando bromas telefónicas. Pero no se equivoquen. Es evidente que todo era «más difícil cuando cargaba cajas en un almacén», admite Ismael, pero aquí también hay una dedicación detrás. De entrada, se pasan horas y horas sentados frente a un ordenador.

«Unas diez diarias. Los veranos pillo el moreno por el monitor», bromea Ismael. «Mínimo cuatro. Vivo entre pantallas, ya sea el ordenador, el móvil o la consola», apunta Raúl. Se les va el tiempo entre responder emails, bucear en la Red en busca de contenidos, prepararse un guión, grabar el vídeo, editarlo y, por fin, subirlo. Horas después, ya tendrá un millón de visualizaciones de todas partes del mundo. Con los años y la repercusión que tiene lo que hacen reciben un feedback constante de sus grabaciones, confiesan que se han moderado, que han rebajado el nivel de descaro, que cuidan más lo que dicen. Pero lo justo. Si le echan un ojo a sus últimos vídeos, verán que ellos no se cortan.

En detalle

Espectáculo. Youplanet presenta a Wismichu y AuronPlay.
Lugar. Teatro Cervantes.
Fecha. Domingo, 27 septiembre, funciones a las 18.00 y 20.30 horas.
Entradas. 15 euros. Solo quedan algunas entradas para el Paraíso.

«Es un hobby que inconscientemente se ha transformado en un trabajo», explica Raúl. Una ocupación que les permite ganarse la vida y «bien», como reconoce Ismael. De cantidades concretas, mejor no hablar. «Varía mucho según de dónde vengan las visitas, de si ven o no el vídeo completo».

Pero con 26 años AuronPlay y 21 años Wismichu, ambos tienen claro que lo de vivir como youtubers no puede ser eterno. «Youtube existirá siempre, pero nuestro canal no. Aparecerán nuevos youtubers que hagan otras cosas, dejarás de tener visitas o, simplemente, dejarás de divertirte», enumera AuronPlay. Esta faceta de monologuistas que experimentan en el show les abre un nuevo camino. Y, de momento, también funciona:hace tiempo que que no saben lo que es un patio de butacas medio lleno. «Al principio nos costó encontrar teatros porque no entendían lo que hacíamos, ahora son los teatros los que nos llaman para que vayamos», asegura Luis de Val. Porque Internet está muy bien, pero al final no hay nada como el cara a cara.

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