Un 'google maps' para invidentes desarrollado en la UMA

María Ruiz y Álvaro Millán, con uno de los prototipos que han desarrollado. :: félix palacios/
María Ruiz y Álvaro Millán, con uno de los prototipos que han desarrollado. :: félix palacios

Los estudiantes María Ruiz y Álvaro Millán desarrollan un sistema que traslada rutas al tacto de personas ciegas a través de sensores

ELENA CABEZA MÁLAGA.

Un «superpoder». Así han bautizado Álvaro Millán y María Ruiz el sistema que han desarrollado para trasladar rutas y recorridos al tacto de las personas invidentes a través de sensores. «Nos dimos cuenta de que estas personas tienen un poder muy grande en el tacto y que no se estaba desarrollando. Lo que hemos hecho es añadirle el 'súper', es decir, darles la posibilidad de usarlo a través de la tecnología para guiarse por la calle», cuentan los jóvenes, que acaban de hacerse con el premio al mejor 'pitch' en Ideas Factory Summit 2019.

Aunque la idea que surgió inicialmente dista mucho de la actual, el ojetivo siempre ha sido beneficiar y mejorar la calidad de vida de las personas. Así, estos estudiantes universitarios han conseguido crear un guante con sensores que permitirá al usuario recibir pequeños impulsos para saber el camino que debe seguir. «Las vibraciones permitirán a la persona invidente saber si tiene que continuar recto, girar a la derecha, ala izquierda o retroceder», aseguran.

El funcionamiento del sistema se basa en la conexión del guante con una aplicación móvil, que será la que creará la ruta y la trasladará al tacto del invidente. «Lo que pretendemos es que las personas ciegas se hagan una idea del recorrido que van a hacer del mismo modo que a nosotros nos lo muestra 'google maps'. La única diferencia es que ellos se harán esta idea mental a través del tacto», explica María Ruiz, graduada en Marketing e Investigación de Mercados.

Con este proyecto, los jóvenes pretenden crear «un nuevo lenguaje universal a través del tacto». Es por ello que han elegido el esperanto para dar nombre a sus prototipos: tuso (tocar o tacto) y ganto (guante). «Este idioma se pensó para ser internacional, que es lo que pretendemos que sea nuestro producto. A pesar de que finalmente fracasó, pensamos que volver a él para desarrollar un nuevo lenguaje en el tacto era una buenta idea», explica Álvaro Millán, que está finalizando sus estudios en Diseño del Producto e Ingeniería Mecánica.

EL PROYECTO SE FINANCIARÁ A TRAVÉS DE UN 'CROWDFOUNDING'

Una vez que el prototipo ha sido desarrollado, los jóvenes lanzarán un 'crowdfounding' en los próximos meses para sacar adelante este sistema generador de recorridos para personas invidentes a través del tacto. El 'crowdfounding' se llevará a cabo a través de la plataforma internacional Kuickstarter, que ofrece un plazo de dos años a los estudiantes para que finalicen el proyecto. Tanto personas individuales como asociaciones y colectivos podrán colaborar con la iniciativa, que necesitará un mínimo de 80.000 euros para ponerse en marcha.

Una vez desarrollado y testado el sistema, los jóvenes se enfrentan al reto de conseguir el dinero necesario para sacar el producto al mercado, por lo que lanzarán un 'crowdfouding' a través de la página Kuickstarter. Además, piden que todo aquel que quiera colaborar con la iniciativa de manera creativa se ponga en contacto con ellos o los visite en el despacho 102 de la incubadora de empresas de El Rayo Verde.

Inicios

Su mentalidad cambió por completo cuando conocieron al skater Marcelo Lusardi, más conocido como 'The Blind Rider'. Los dos estudiantes de la UMA, acompañados por el hermando de Álvaro, Luis Millán, se inspiraron en la historia de superación de este skater ciego para plantear su idea de negocio. «De Marcelo aprendimos que el tacto era un sentido fundamental para los invidentes, ya que sus amigos le hacían maquetas de plastilina para que las tocara y se hiciera una imagen mental de las pistas que iba patinar. Fue ahí cuando nos dimos cuenta de que el tacto no se estaba desarrollando», comentan los jóvenes, que se toparon con el skater durante su estancia en Madrid.

El hecho de que los estudiantes se trasladaran a la capital a desarrollar el proyecto fue una oportunidad que consiguieron tras ganar el Ideas Factory UMA en noviembre del pasado año. Allí conocieron el programa Red Bull Basement Residency -una incubación de proyectos tecnológicos capaces de generar uni mpacto social- y decidieron inscribirse. Para su sorpresa, quedaron entre los cuatro seleccionados, lo que fue un incentivo para trabajar de forma decidida en «mejorar la calidadad de vida de las personas».

Más