Diario Sur

«Muchos se sentirán identificados con las imágenes de ‘Estampas de Málaga’»

Javier Ramírez, con fotografías históricas de SUR del archivo histórico del CTI.
Javier Ramírez, con fotografías históricas de SUR del archivo histórico del CTI. / Álvaro Cabrera
  • Javier Ramírez, Fotohistoriador y exdirector del CTIde la UMA, asegura que se ha emocionado seleccionando las fotos para esta nueva promoción de SUR

Desde hoy SUR ofrece la segunda edición del coleccionable ‘Estampas de Málaga’. El exdirector del Centro de Tecnología de la Imagen de la Universidad de Málaga ha sido el encargado de seleccionar las 350 fotografías que dan testimonio de una época y de la gran transformación urbana y social de Málaga en el último siglo.

–¿Qué caracteriza o diferencia este coleccionable ‘Estampas de Málaga 2’ del anterior?

–Teniendo en cuenta que hay una cierta continuidad en cuanto a formato y diseño, lo que me parece más destacable es la estructura, en el sentido de que el anterior era una especie de relato visual sobre una época de Málaga y en este coleccionable se transmite la idea de pasear por Málaga y la provincia. Lo que hace SUR ahora es permitir que los malagueños de la capital y provincia viajen en el tiempo, y eso es muy importante. Imagine lo que es pasear por la Alameda a lo largo de las primeras décadas del siglo XX cuando era un paseo peatonal, lo mismo que se está planteando ahora. Nos permite viajar al pasado pero también prever lo que puede ser en el futuro.

–¿Cómo ha sido la experiencia de seleccionar estas imágenes?

–Para mí ha sido un trabajo muy interesante, porque encontrarme en una Málaga en obras me ha permitido reflexionar visualmente sobre la Málaga en obras del pasado, pero también de lo que está por venir, una especie de presente continuo en el tema de obras. Tras muchos años centrado en el tema académico, el coleccionable de SUR de alguna manera me ha permitido una libertad y una perspectiva que no es dirigirme a un público universitario, muy específico y con intereses muy determinados, sino que aquí planteamos el diálogo en un ‘tú a tú’ con el ciudadano.

–Imagino que para un historiador debe ser muy agradable trabajar con un material como éste...

–Tiene mucho de emoción rememorar nuestra historia, y quienes sigan esta colección lo comprobarán. A mí me ha emocionado y estoy convencido de que a muchos lectores les va a suceder lo mismo, se sentirán identificados con esas imágenes porque sus recuerdos están ahí.

–¿Cómo se ha planteado el coleccionable?

–Este viaje en el tiempo lo hemos planteado como un índice temático, no es solo el cambio de la ciudad, que como ente vivo está en continua evolución, sino más bien analizar cómo era la educación en diferentes etapas, o cómo evolucionó el deporte, la industria, etc. Por ejemplo, en cuanto al fútbol, tenemos desde la primitiva charca de los Baños del Carmen, que se cegó para hacer el campo, hasta la inauguración de La Rosaleda, que ahora cumple 75 años.

–¿Y qué criterios se han seguido?

–Todas las obras parten del archivo histórico fotográfico de la UMA, que es un archivo de una larga tradición y que es incluso anterior a la creación del CTI. Seleccionar es muy complicado, estamos hablando de más de medio millón de imágenes originales, en negativo. El criterio fundamental ha sido ponernos en el papel de ciudadano, pensar ‘qué te puede interesar a ti malagueño de tu ciudad, ¿cómo era el deporte, la educación, la vida cotidiana?’. De esta manera rememoras teniendo en cuenta tus intereses personales y tus sensaciones.

–¿Cómo se nutre el archivo fotográfico del CTI?

–Nace y crece a partir de la participación. Aquí hay una contradicción interna, ¿cómo una universidad tan joven como la de Málaga tiene un archivo que nace a finales del XIX? Son aportes fotográficos que han ido engrosando el archivo. En 1987 editamos un clásico como fue ‘Málaga in memoriam’, a partir de una exposición anterior en el entonces museo de Bellas Artes, primera que se hizo en Málaga de fotografía histórica. Eso creó una dinámica en la que muchos propietarios de archivos le han dado a la Universidad la posibilidad de uso. Ha habido donaciones, algunas muy importantes, pero en otros casos los propietarios nos traen el archivo para digitalizarlo de manera que el material original no se pierde y los fondos digitalizados se pueden difundir.

–¿Qué buscaban aquellos fotógrafos, un retrato artístico o sociológico de la época?

–Eso forma parte de la recuperación de este legado, ponernos tras el objetivo de aquellos fotógrafos. Muchos eran aficionados, personas de alto nivel que podían comprar estas cámaras y materiales. Su interés era retratar Málaga y a sus gentes, dar testimonio histórico de una época.

–¿Qué cree que puede aportar la fotohistoria a la sociedad actual?

–Creo que es el nuevo lenguaje. Nosotros hoy estamos inmersos en la cultura visual, no podemos prescindir de las imágenes. Cuando hablamos del pasado nos gustaría poder verlo. Y la fotografía histórica te permite visualizar la historia, cómo era el espacio, la gente. Abre una vía a la interpretación, al reconocimiento y a ampliar la historia de manera impresionante.