El desconocido Castillo de San Luis de Estepona

Muro del siglo XVIII y zona de acceso al interior. /Charo Márquez
Muro del siglo XVIII y zona de acceso al interior. / Charo Márquez

El Ayuntamiento está realizando excavaciones arqueológicas para llegar al suelo original y crear posteriormente un espacio cultural. De la originaria fortaleza del siglo XVI sólo queda un 15 por ciento que ahora será restaurado

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Ha permanecido oculto cerca de un siglo. Y no fue hasta 2013 cuando pudieron contemplarse las murallas que hoy vemos. Muy pocos saben que el Castillo de San Luis fue una fortificación añadida a un castillo medieval para servir como muro de defensa y para la colocación de cañones. Su interior llegó a estar relleno de escombros para colocar sobre él las baterías con las que disparar a los navíos que llegaban a la bahía de La Rada y con el paso del tiempo, el castillo fue, o destruido o tapado por la construcción de viviendas, incluso la parte superior se utilizó como azotea. Los restos de la construcción inicial son mínimos. Ahora se trabaja para recuperar lo que queda de él y convertirlo en un espacio cultural.

El arqueólogo municipal, Ildefonso Navarro, sí conoce a la perfección la historia del castillo y de la ciudad. Estepona era en 1456 un reducto castellano dentro de territorio nazarí. Los castellanos intentaban repoblarla sin mucho éxito. Incluso se ofrecían privilegios como el 'homiciano', que consistía en perdonar los delitos de homicidio a aquellos que vinieran a repoblar la ciudad. Pues ni aún así lo consiguieron porque en cuanto salían de las murallas, eran capturados. Además las provisiones y pertrechos que les enviaban eran también capturados por los andalusíes.

En 1460, cuatro años después de tomarla, el rey Enrique IV decide que Estepona no se puede repoblar. Pero como no pensaban dejarla a los nazaríes, se destruye. «La arrasan por completo y hay un informe de que Estebuna desaparece por completo», confirma Navarro.

Posición estratégica

Tras la conquista de Granada en 1492, se reorganiza el territorio y los informes de la fecha describen a Estepona como una zona estratégica, con un fondeadero excelente para los barcos y que sería conveniente reconstruir la fortaleza. Quedaban ruinas del castillo anterior y sobre ellas se reconstruye y comienzan a vivir 30 vecinos.

Esta fortaleza se construyó siguiendo la base islámica en una época en la que no había artillería. Frente al mar presentaba un muro recto y muy alto, con torres elevadas sin base para poner cañones, ni para recibir impactos de artillería. Y sus habitantes se dan cuenta de que la fortificación no estaba adaptaba a los tiempos. A la situación de inestabilidad exterior, con la incursión de norteafricanos, turcos, berberiscos, se suma la amenaza interior de los moriscos de Sierra Bermeja. «Está recién hecha pero nace no adaptada», señala el arqueólogo. Así que deciden añadir a ese castillo medieval una parte nueva que es el conocido como Castillo de San Luis.

Excavaciones arqueológicas. Uno de los baluartes. Grabado de Pedro Tetxeira. / Fotos: charo márquez

El de San Luis es un muro que adelantan hacia el mar, rematado en una punta de diamante. Y en las esquinas otros dos baluartes en punta de diamante. Las paredes en lugar de ser rectas eran inclinadas para recibir mejor los impactos de artillería. La muralla era más baja que la fortificación medieval, mejor para recibir impactos y para colocar en las tres torres la artillería.

Es un añadido completamente independiente del castillo medieval. Los usos civiles estaban en la antigua fortificación: la iglesia, los vecinos, la casa del alcaide. Se comunicaban por un pasadizo. Mientras que el Castillo de San Luis era exclusivamente militar con un enorme patio que llegaba a la calle Villa.

Los restos actuales son de la fortificación que se añadió al castillo medieval

El castillo cuenta con dos muros:uno del siglo XVI y otro del XVIII para rellenarlo

En 1635 el cosmógrafo Pedro de Tetxeira hizo un grabado donde representa Estepona con la playa de la Rada y se ve claramente la fortaleza de origen islámico arriba con torres y murallas altas, y más bajito, el Castillo de San Luis con las tres puntas.

Hasta ahora todos los historiadores partían de la base de que todo era un conjunto, pero es el resultado de añadir a un muro del siglo XVI, otro del siglo XVIII, completamente diferente, para rellenar el conjunto de tierra y transformar un baluarte en una batería cañonera.

En 1704 se produce la toma de Gibraltar por parte de los ingleses. Se registraban batallas navales en la bahía de La Rada. Y los habitantes se dan cuenta de que no está suficientemente fortificado.

Visitando ahora el interior puede comprobarse la diferencia de los dos muros: el del siglo XVI, al sur, enfoscado, con señales de vigas, con varias plantas; el otro, del XVIII, al norte, no está enfoscado y los contrafuertes no están cuidados porque quedaban enterrados. Simplemente se construyó para mantener el relleno de tierra. Es precisamente esta zona la que se ha conservado hasta la actualidad.

Falta de dotación

Ildefonso Navarro explica que desde el principio se hacen fortificaciones «pero ni se dotan de personal, ni de artillería». La historia del castillo se asemeja a la de las administraciones públicas actuales: siempre adoleció de falta de personal y material. Eran tan malos los cañones que se utilizaban que uno de ellos reventó y decapitó al alcaide. Ser alcaide de Estepona era profesión de riesgo.

Para cuando llegan los franceses, a principios del siglo XIX, el Castillo de San Luis está prácticamente en ruinas y en la retirada de 1819 dinamitan parte de la fortaleza. A finales del XIX el Ayuntamiento empieza a vender solares y se construyen las viviendas adosadas a los restos de muralla. La batería se vendió a un particular que construyó la conocida como 'casa cañada' que utilizaba la parte superior como azotea. En el lugar por el que antaño hacían guardia los soldados, ahora había lavaderos, tendederos, gallineros, huertos.

A principios del siglo XX la 'casa cañada' se utilizó como juzgado. Lo que ahora es la puerta de acceso al interior del castillo era, según los informes, la caja fuerte, porque la muralla estaba perfectamente cortada para encajar la caja.

La muralla estuvo oculta durante casi un siglo. Hasta que en 2013 el Ayuntamiento descubrió más de 145 metros de su entorno. Esa actuación permitió también eliminar un muro que impedía la conexión de la calle Castillo y la plaza Rañada. Posteriormente, el Consistorio remodeló la calle Castillo donde se encontraba la parte oculta de esta fortificación.

Pese a que estos trabajos han permitido recuperar lo que quedaba de la fortificación, lo cierto es que del originario Castillo de San Luis sólo queda un 15 por ciento.

Recuperación

En el futuro centro cultural el visitante podrá ver dos muros con 200 años de diferencia. Hasta el momento, los trabajos de recuperación han consistido en rebajar el terreno. Primero se han desescombrado los restos de los siglos XX, XIX y XVIII, y ahora ya se está llevando a cabo la excavación arqueológica para llegar al suelo originario del castillo del siglo XVI. Puede incluso hallarse restos anteriores al siglo XVI porque hay documentación de fortificaciones anteriores.

El objetivo del Ayuntamiento es convertir el Castillo de San Luis en un equipamiento cultural que permita conocer e interpretar la evolución histórica de la ciudad. Además, se convertirá en un espacio donde se podrán organizar conferencias, pequeños conciertos y eventos artísticos que abrirán este monumento histórico a vecinos y turistas.

El interior del futuro centro cultural tendrá poco más de cien metros cuadrados. La idea es usarlo como sala de exposición y de museo que sea la continuación del museo arqueológico. «En el museo arqueológico está la historia de Estepona desde la prehistoria hasta la conquista castellana; y que mejor que este castillo, que surge de las necesidades de la repoblación, para mostrar la historia de la ciudad desde el siglo XVI hasta nuestros días», avanza el arqueólogo municipal.

Tras las excavaciones, se redactará un proyecto arquitectónico y se presentará a la Junta de Andalucía que tendrá que dar el visto bueno a la restauración. Entonces habrá que decidir si se coloca una cubierta que sería el suelo del siglo XVIII. «Así se podrá visitar la parte de arriba con ese suelo que podrá ser de cristal u opaco. El futuro proyecto determinará si el suelo-techo será opaco o tendrá claraboyas para dar luz natural al interior», propone Navarro.

La historia del castillo de San Luis es la historia de Estepona: los moriscos, el comercio naval, la guerra con los ingleses, con los franceses, y la época más contemporánea cuando va desapareciendo a los ojos de sus habitantes. Ahora debe volver a tener protagonismo en su historia.