El colegio San Agustín cumple un siglo en Málaga

Componentes de la primera promoción de alumnos de San Agustín/Archivo PP Agustino
Componentes de la primera promoción de alumnos de San Agustín / Archivo PP Agustino

El centro educativo, hoy Los Olivos y en Puerto de la Torre, inició en Málaga su primer curso en 1918

FERNANDO ALONSOMálaga

El colegio San Agustín, hoy Los Olivos, cumple cien años en Málaga. Tal día como hoy se abrió el plazo de matrícula. Aquellos alumnos que quisieran inscribirse en el nuevo centro educativo tenían que acudir a la residencia de los padres agustinos, que vivían en el primer piso de la calle Cañón, número 3. Pero, ¿cuál es la historia sobre cómo llegó esta congregación de frailes a Málaga? ¿Cuáles fueron las vicisitudes para que se eligiera la ciudad?

Los primeros agustinos llegaron a Coín en el año 1521, y a Málaga en 1523. En efecto, en ese año se establecieron en una ermita del barrio de Capuchinos, propiedad de Pedro Vallejo. Sin embargo, esta primera fundación no tuvo éxito y no fue hasta el 24 de abril de 1575 cuando el obispo Francisco Pacheco otorgó a los agustinos licencia para fundar. En un principio, vivieron en la Puerta de Buenaventura, hasta que el 14 de enero de 1576 compraron unas casas que fueron de don Cristóbal de Córdoba, en la calle de los Caballeros. Esta vía se llamaba así por los caballeros que aquí levantaron sus palacios después de la conquista de la ciudad, de los que el palacio de los Condes de Buenavista o el de Zea-Salvatierra son los últimos vestigios. Con el paso del tiempo, el convento de San Agustín dio el nombre a esta vía que, para muchos malagueños, es la más bella del Centro de Málaga. El convento de San Agustín fue desamortizado en 1835 y pasó a manos del Estado que, a su vez, lo entregó al Ayuntamiento en 1843.

Sin embargo, pocos conocen que el origen de la labor educativa de los agustinos en Málaga hay que buscarlo en el colegio de esta orden de Ronda, del que se ha escrito muy poco o casi nada. Todo empezó gracias a los desvelos de una señora de alto linaje: doña Teresa Holgado Vázquez de Mondragón, marquesa deMoctezuma y heredera directa, después de catorce generaciones, del último emperador de los aztecas. Teresa Holgado había creado, poco antes de morir en 1897, la Fundación Moctezuma para administrar su nutrida herencia en obras preferentemente piadosas. Desde entonces, la alta sociedad rondeña negoció la apertura de un colegio en el que sus hijos pudiesen estudiar el bachillerato, ya que no había ninguno en esa localidad. En 1895 se creó la Provincia Agustiniana Matritense, que nació con una clara orientación hacia la docencia y a esta orden le fue encomendada la gestión del nuevo colegio. Para ello, se construyó un edificio de nueva planta sobre el solar del antiguo Castillo del Laurel. El 29 de septiembre de 1903 fue inaugurado solemnemente por el obispo de Málaga el nuevo centro, que se llamó del Sagrado Corazón. La actual Unicaja hunde sus primeras raíces en el Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Ronda, que fue creada en 1909 con 10.000 pesetas de la Fundación Moctezuma. Resulta cuando menos curioso descubrir que en realidad el colegio San Agustín de Málaga y Unicaja tienen en el fondo el mismo origen.

El edificio del antiguo colegioSan Agustín.
El edificio del antiguo colegioSan Agustín. / SUR

Un día antes de la inauguración del colegio, el obispo de Málaga, Juan Muñoz Herrera, llegó en tren desde Málaga. El prelado era antequerano de cuna. Hombre de talante renacentista, culto y fino, de los que iba a tomar el té o el chocolate a casa de sus feligresas de la alta sociedad, gustosamente accedió a desplazarse hasta Ronda para asistir a la apertura del nuevo colegio. Tras la entrega del colegio a los agustinos, se celebró una velada literaria, tan de moda en aquella época y, seguidamente, la comitiva se dirigió a la Iglesia Mayor, donde se cantó un 'Te Deum'.

El colegio del Sagrado Corazón de Ronda tenía internado y unas modernas instalaciones. En la publicidad de la época se puede comprobar el equipo que tenía que llevar todo aquel alumno que se matriculase: devocionario, estuche de aseo y cepillos, servilletero, un cubierto, un vaso de metal blanco, cucharilla para el café, cuchillo de postres, toallas, camisas de vestir, camisetas y calzoncillos, entre otras cosas. Sin embargo, el colegio no tuvo gran éxito. Nunca tuvo muchos alumnos. En 1913, por ejemplo, tenía solo 31 matriculados en bachillerato y 15 profesores. Evidentemente, no era rentable. Las causas hay que buscarlas quizá en que, según la opinión de muchos rondeños, no se había cumplido la voluntad de la marquesa de Moctezuma de dar enseñanza gratuita a los jóvenes locales. Así, al menos, lo reflejó la prensa de la época. En 1919 el colegio pasó a ser gestionado por los salesianos, que lo convirtieron en un internado famoso. En 1925 tenía matriculados en bachillerato a 128 alumnos. Los salesianos mantuvieron el centro abierto hasta 2004. Hoy amenaza ruina y el edificio no se ha convertido en hotel de lujo gracias a la oposición de la sociedad rondeña, que se sigue acordando de aquella marquesa caritativa y generosa.

¿Y entonces por qué se vinieron los agustinos a Málaga? Por dos razones. En primer lugar, por el fracaso del colegio de Ronda. En segundo lugar, porque el Ayuntamiento les iba a entregar a la Orden de San Agustín, y después de un pleito secular, el edificio del antiguo convento de la calle San Agustín. Para ello el P. Valentín Pérez Arnáiz (1868-1938), que había sido director del colegio de Ronda desde al menos 1912, se trasladó a Málaga en el otoño de 1917 y fijó su residencia en la primera planta de la calle Cañón 3. Con él venían otros cuatro agustinos: Ambrosio García Hidalgo, Antonio Cano Sánchez, Miguel Barrera Catalá y Anselmo Ruiz Cano. El padre Valentín tenía dos encargos: primero, fundar un nuevo colegio agustino en Málaga y, segundo, gestionar el proceso de entrega del edificio de la calle San Agustín por parte del Ayuntamiento.

Niños en formación en el patio del colegio San Agustín.
Niños en formación en el patio del colegio San Agustín. / SUR

Como ya se comentó antes, este edificio pasó a ser propiedad municipal en 1843, y para ello dejó su añeja sede de la plaza de la Constitución. Desde entonces, los agustinos no dejaron de reclamar el edificio, y unas veces la justicia fallaba a favor de los religiosos, y otras a favor del Ayuntamiento. Cuando recuperaban el inmueble le cobraban un alquiler al Ayuntamiento por el uso de la propiedad. Y así estuvieron en este toma y daca desde 1843 hasta 1919, cuando fue entregado a la congregación de manera definitiva. En 1854 se instaló en la segunda planta una escuela de niños; en 1860, con motivo de la Guerra de África, se convirtió en hospital; en 1863 fue seminario, y en 1869 el edificio acogió los juzgados de los distritos de la Merced, la Alameda y Santo Domingo. A principios del siglo XX, en la planta baja estaban los juzgados, un salón de sesiones y la guardia municipal. En la primera planta, la alcaldía, su secretaría y sala capitular. Y en la segunda, el despacho del arquitecto municipal, el archivo, un laboratorio y los negociados de padrones y quintas.

Pero fue el 25 de septiembre de 1918 cuando se abrió el plazo de matriculación de alumnos del nuevo colegio de San Agustín en Málaga. Como el edificio aún no había sido desalojado por el Ayuntamiento, según decía un anuncio en el diario 'El Regional' dos días antes, «se instalarán las clases en los salones contiguos al patio o jardín de la iglesia, en uno de los cuales se abrirá una puerta por donde entrarán y saldrán los alumnos». Aquel primer curso fueron muy pocos los alumnos matriculados. No hubo inauguración solemne, ni visita del obispo; simplemente las clases comenzaron a primeros de octubre. Era de imaginar el griterío de los primeros alumnos de San Agustín mientras el alcalde, Manuel Moreno Raggio, atendía los asuntos municipales en su despacho de la primera planta, porque, en efecto, en el primer año de su existencia, el colegio de San Agustín y el Ayuntamiento compartieron edificio.

El 11 de abril de 1919 el Ayuntamiento recibió el nuevo edificio del Paseo del Parque, el actual. La mudanza se debió de llevar a cabo a lo largo de la primavera y del verano, de manera que los agustinos ya dispusieron de todo el edificio para el segundo curso de su existencia en Málaga, el 1919-20. Los religiosos, temiendo nuevas desamortizaciones, inscribieron la propiedad del edificio a nombre de una sociedad anónima: Sociedad Educadora Angloespañola. Finalmente, el edificio fue vendido en 1972 a la Diputación de Málaga y hoy su propietario es el Estado. Su situación actual es lamentable a la vez que incierta, máxime cuando ocupa un solar de 5.500 metros cuadrados en pleno Centro.

El Colegio Los Olivos, el centro actual de los agustinos en Puerto de la Torre.
El Colegio Los Olivos, el centro actual de los agustinos en Puerto de la Torre. / SUR

El P. Valentín Pérez Arnáiz fue el director del colegio hasta 1921; es decir, durante los tres primeros cursos. Como curiosidad, durante el 1918-1919 funcionaron simultáneamente dos centros agustinos en Málaga: el del Sagrado Corazón de Ronda, en su último año y el de Málaga, en su primer curso. Por aquellos años, existían sólo seis colegios con bachillerato en Málaga, en los que estudiaban unos 500 alumnos. Además del de Ronda (el único fuera de la capital) y el flamante de San Agustín en Málaga, estaban abiertos el de San Estanislao, el de San Fernando y el de San Pedro y San Rafael, aparte del Instituto Provincial de la calle Gaona, al que estaban incorporados los anteriores centros.

¿Y quiénes fueron los primeros alumnos que se matricularon? Toda la documentación que había en el colegio San Agustín ardió la noche del 11 al 12 de mayo de 1931. En el primer curso, el 1918-19, se matricularon muy pocos alumnos. Dejando a un lado los alumnos de Primaria, los primeros matriculados en 1º de bachillerato fueron Enrique García Herrera y García de la Reguera, José Burgos Bravo, Luis Díaz Heredia y José Díaz Heredia. A ellos se fueron sumando en años sucesivos y en los siguientes cursos de bachillerato: Antonio Alcalá Chavero, José María Werner Bolín, Rafael Durán Gutiérrez y Rafael Domínguez Gálan (en 2º de bachillerato); Fernando Benedito Salcedo y Manuel Collantes Cano (en 3º de bachillerato); José María Álvarez Bugella, Enrique Ruiz Jiménez, Enrique Lovera Porras, Ignacio Benthem Guille, Federico Alcázar García y Adolfo Pérez Andrade (en 4º de bachillerato) y Sergio Gómez Ortega y José Vázquez Laliaux (en 5º y 6º de bachillerato); hasta formar la primera promoción de dieciocho alumnos de los agustinos de Málaga, que acabó el bachillerato en el curso 1923-24. No obstante, en la imagen principal de este texto, acompañando al P. Ambrosio García Hidalgo, director del colegio, sólo aparecen diecisiete de ellos.

Estos fueron los primeros estudiantes de bachillerato de los miles que a lo largo de cien años han estudiado en San Agustín y en Los Olivos, en su ubicación actual en Puerto de la Torre. Ambos son colegios muy queridos y veteranos en Málaga junto a otros como La Asunción (1865), San Estanislao (1882) o Maristas (1924). De este siglo de presencia de los agustinos en Málaga, de su revista 'Almas Nuevas' (ya extinta), de su internado (que funcionó desde 1923), de los difíciles y trágicos años de la República y la Guerra Civil se podrían contar numerosas curiosidades, pero eso ya es otra historia.

 

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