La conversión 2.0 de Almudena Rojas arrasa en Internet

Con 23 años, la hija de el psiquiatra y exitoso autor de libros de autoayuda Enrique Rojas Montes se ha hecho carmelita y cuenta cómo ha sido esta decisión en las redes

La nueva carmelita (de espaldas), el día que salió del convento para votar en las últimas elecciones autonómicas. /
La nueva carmelita (de espaldas), el día que salió del convento para votar en las últimas elecciones autonómicas.
ANTONIO CORBILLÓN

Adiós a una vida de joven privilegiada que logró visitar más de 70 países en sus apenas 23 años de vida. Del Cañón del Colorado, a las pagodas de media Asia, de saltar en paracaídas al vértigo de las edificaciones que dominan Hong Kong. Y a un futuro en el que las ambiciones laborales galopaban sobre las posibilidades de los apellidos de relumbrón de sus padres: el psiquiatra y exitoso autor de libros de autoayuda Enrique Rojas Montes (Vive tu vida, Adiós depresión) y su mujer, la agente de Bolsa y notaria Isabel Estapé.

Hola a una realidad tras los muros del convento de la Encarnación de Ávila donde Teresa de Jesús ejerció de priora. Sin televisión, sin internet, sin volver a comer un filete de carne. Ni siquiera podrá leer novelas. «Ahora viajaré a través de la oración, pero desde un mismo sitio», confiesa Almudena Rojas, que ya es la hermana Almudena María de la Esperanza, después de que estos días cumpla con sus primeros votos temporales (es decir, un año tras las rejas), y que serán perpetuos dentro de otros tres.

Dicen las carmelitas descalzas que su vida es desaparecer. «Somos el corazón de la Iglesia. Y, si el corazón se ve, se acabó», explica con poética teresiana la madre Carmen, priora de la Encarnación, heredera hoy del cordón de mando de la santa abulense. Pero antes de ese fundido tras los muros, fue la misma madre Carmen la que animó a Almudena Rojas Estapé a que contara su conversión en una web digital.

Porque la Iglesia española hace tiempo que ha descubierto las ventajas del catecismo 2.0 para saltar sus propias limitaciones y tratar de parar la falta de vocaciones. «La Iglesia es un rosal precioso que, si sale de la tierra, se seca. Pero las semillas se pueden poner en cualquier sitio: en el suelo, en la mesa o delante de una cámara», le argumentó la priora a Almudena para vencer sus reticencias a exponer su rostro y sus palabras al cotejo de la comunidad digital.

¿El resultado? El vídeo que desde hace unos días puede verse en www.arguments.es (recursos de catequesis para el siglo XXI) superó en pocas horas las 40.000 visualizaciones. En él se confiesa esta joven que, cuando sus padres (miembros del Opus Dei) la enviaron a Pamplona, pensó: «¡Qué horror, será parecido al colegio de Fomento en el que estudié!». Con la ambición de cumplir las expectativas familiares, Almudena se matriculó en Derecho para dedicarse a la judicatura o a la política. Quería llegar a ser algún día «jueza de un tribunal de Derechos Humanos», sin descuidar «un máster en la Universidad de Harvard».

En busca de la naturalidad

Aunque esta cinta de poco más de seis minutos se ha hecho viral en los ambientes de vocaciones católicas, llevaba grabada año y medio. Se hizo el 29 de junio de 2014 cuando la joven dio el paso. Fue la experiencia piloto, la primera grabación del apartado dedicado a Comunica la Fe en Arguments Catequesis. «La naturalidad que se ve en esos seis minutos solo se consigue con horas y horas de rodaje y repeticiones», reconoce la autora del vídeo, María González Zabal, directora de Media Training de esta web que integran 150 personas entre técnicos, periodistas y voluntarios.

En el relato de esa conversión transita un aire de noviazgo con Dios. Almudena, «egoísta, pendiente solo de mi misma», evoluciona en los pasillos de la universidad católica navarra hacia las visitas diarias a misa «pensando que, con eso, sin comprometerme mucho, dejaría a Dios medio contento». Hasta que se dio cuenta de que lo que le pedía su fe era «la entrega absoluta». Decidir entre «ser numeraria (del Opus Dei) que es lo que tengo alrededor o algo que no me esperaba en absoluto... ser carmelita descalza».

El cercano 2015, año del quinto centenario del nacimiento de Teresa de Ávila, debió empujar la balanza hacia las hijas del Carmelo. Rojas Estapé hizo caso del consejo paterno de que finalizara sus estudios en Derecho y Políticas. En noviembre del pasado año tomó los hábitos y ahora es la más joven carmelita del convento con más pedigrí de España. Enclavado extramuros en Ávila, en lo que antes fue un cementerio judío, la Encarnación va camino de los 550 años historia. No hay plazas libres en sus 30 celdas. Sor Almudena María de la Esperanza es ahora la benjamina y cubre el hueco que dejó la última fallecida (99 años). Su priora no desvela nada de la vida interior. Solo acepta romper su voto de silencio para regalar una clase de mística tras otra. «Nuestro testimonio de vida, si saltara las tapias... se desvelaría».

Almudena solo podrá abandonar los muros en fechas señaladas como en las citas electorales (el voto de clausura no es incompatible con el derecho al sufragio en las urnas). «La palabra que mejor define su vida hoy es paz y felicidad», asegura María González.