Pepe Ponce, maestro y fotógrafo freelance: «Los políticos son auténticos especialistas en chupar cámara»

Perote de nacimiento y malagueño de adopción / Descubrió la magia de la fotografía a través de un curso por correspondencia / Guarda más de un millón de negativos en su casa/ Es la memoria gráfica de los últimos 30 años en Málaga

UNA ENTREVISTA DE
OBJETIVO. Pepe Ponce lleva más de 30 años fotografiando todos los rincones de Málaga. / ANTONIO SALAS/
OBJETIVO. Pepe Ponce lleva más de 30 años fotografiando todos los rincones de Málaga. / ANTONIO SALAS

LA era digital lo ha revolucionado todo. Ahora con esas cámaras cualquiera puede hacer fotografías..

Yo las utilizo como si fueran analógicas, de forma manual; me arrimo al ojo el objetivo y... Y sí, hoy día, cualquiera puede hacer una foto. Con tener un dedo y apretar un botón...La cámara se encarga de todo. Son fotos técnicamente muy completas, pero vacías de contenido, de creatividad.

Así, parece que los fotógrafos profesionales, como usted, están condenados a desaparecer...

Sí, el trabajo profesional está desapareciendo, desgraciadamente. Es una pena, incluso, que desaparezcan aquellos sensacionales fotógrafos de bodas, bautizos y comuniones, que hacían radiografías sociológicas y familiares bellísimas, magistrales.

¿Una imagen vale más que mil palabras?

Es que somos muy analfabetos y leer una imagen es muy fácil y da mucha información. Pero yo creo que una imagen vale más que mil imágenes porque cada que vez que ves una la ves distinta.

¿Y se ve diferente detrás del objetivo?

Si, absolutamente. Es como si tu estuvieras en un servicio y supieras que te están mirando, entonces te comportas de manera distinta.

¿Cuanto tiempo lleva retratando Málaga?

Más de 30 años. Monté un laboratorio a partir de un curso por correspondencia. Y entonces descubrí la magia y...

Y lleva 30 años dándole a la varita mágica. Eso le ha llevado a ser considerado el cronista gráfico de Málaga. ¿Se lo propuso?

No, no me lo propuse. Y me lo sigo sin creer. Además, la historia puede conmigo. He sufrido auténticos choques emocionales cuando, buscando una foto, me he topado con la imagen de alguien que ha fallecido o ha cambiado brutalmente y revives...Ha sido como estar en un túnel del tiempo, sin saber si entraba o salía.

¿Cuantos negativos y cámaras tiene?

Más de un millón de negativos y al menos 400 cámaras.

Uff! ¿Y cómo se ordena todo eso?¿Y dónde lo guarda?

A veces tengo periodos de lucidez y me pongo manos a la obra a poner orden por fechas, temas... todo en mi casa. Pero el volumen es tal y el espacio que se necesita también qué...

¿Y de ese millón de fotografías en cuántas sale Pepe Ponce?

En muy pocas. Para mí lo importante es hacer la foto, no estar en la foto.

¿Qué le duele de Málaga?

El cambio brutal, sin control y sin participación de los ciudadanos. La escasa conciencia ciudadana, el desinterés por su propia ciudad.

¿Cómo ve el crecimiento de la ciudad?

Por cada cosa de interés que se recupera se destruyen muchísimas. Se está creando una ciudad estresante y se están degradando nuestras calles, nuestros barrios. Se están destruyendo tramos de su historia.

¿El que se mueve no sale en la foto'?

Sí, absolutamente. Y te das cuenta cómo algunos están controlando en cada momento donde está la cámara y allí se colocan, con un encaje perfecto.

Auténticos 'chupacámaras'...

Hay auténticos especialistas, sobre todo políticos, que no se pierden ni una. Habría que darles una medalla.

Aleixandre bautizó a Málaga como la 'Ciudad del Paraíso', ¿hay también una Málaga de la cochambre?

Por naturaleza Málaga es un paraíso, pero la condición humana ha roto ese paraíso.

¿Se puede ser neutral detrás de la cámara?

La cámara se ha convertido hoy en un instrumento de denuncia, porque una imagen no se puede rebatir. Una cámara es un peligro para algunos. En ese sentido, es difícil ser neutral.

¿Ha hecho muchas fotos por compromiso?

Sí, en eso tienes que ceder. Hay mucha gente que te dice: «Anda, Pepe, hazme una foto con este cantaor», y se la haces porque son fans y les hace ilusión. Pero hay quienes quieren que les fotografíes para decir luego que ha estado allí, por figurar, por lucirse.

¿Cuál es su foto preferida?

Los fotógrafos tenemos fotos que nos gustan y que no nos atrevemos a mostrar porque sabemos que los demás no las van a entender. Es como al cocinero que le gusta comerse unos huevos fritos con patatas.

¿Hay algún personaje que le haya enamorado a través de la cámara?

Hay personajes que dan mucho juego. Por ejemplo, me acuerdo de Curro Flores (concejal de Cultura con Pedro Aparicio), que continuamente te hacía guiños y tú entrabas en una especie de juego en el que él posaba, actuaba y se recreaba.

¿Todo es fotografiable?

Si, el día a día, lo cotidiano, todo. Es inagotable.

¿Y a sus alumnos, los ha fotografiado también?

Sí, la cámara además es el mejor instrumento pedagógico que hay.

¿Se imagina viviendo en otro lugar?

Sí, en cualquier lugar donde todavía no ha llegado la civilización del consumo se puede vivir muy bien porque aún quedan retazos humanos muy importantes.

¿ Y se imagina sin una cámara colgada al cuello?

No, no, qué va. Yo estoy aquí, en esta entrevista, y estoy sufriendo porque veo a través de la cristalera fotos que me estoy perdiendo. Lo mío es enfermizo.

¿ Guarda fotos comprometidas?

No, no. Aunque he hecho fotos que en un momento determinado podían comprometer a ciertas personas, y que las hice porque no tenía más remedio que hacerla, nunca las he guardado. Les he entregado siempre los negativos a los interesados. Por mi tranquilidad.

¿Siempre en blanco y negro?

Absolutamente. El color lo dice todo y no dice nada. El blanco y negro te deja que tu añadas, que tu pongas, sabor, olor... El color siempre es falso y en una fotografía no es capaz de reproducir fielmente la realidad.

¿Y Málaga tiene claroscuros?

Muchos. El paraíso siempre tiene alguna que otra sombra.

¿Una imagen es el mejor antídoto contra el olvido?

La imagen siempre va añadida a la poética de cada persona. Por eso a mí me ha pasado que cuando he hurgado en los archivos antiguos me he trasladado a ese tiempo sin querer.

Es usted la memoria gráfica de Málaga. Memoria de elefante ¿no?

Qué va, yo tengo muy mala memoria para retener datos y esas cosas,

¿Entonces, memoria fotográfica?

Sí, sí, enseguida me acuerdo de la imagen. Eso no me falla.

Y encima es una buena persona...

Es que me interesa todo. Y no hago daño a nadie.

Fotos

Vídeos