Diario Sur

Correr descalzo, ¿moda saludable o peligrosa?

El etíope Abebe Bikila, en el maratón de los Juegos Olímpicos de Roma en 1960.
El etíope Abebe Bikila, en el maratón de los Juegos Olímpicos de Roma en 1960. / SUR
  • El ‘barefoot’ y la carrera minimalista ganan adeptos entre la comunidad ‘runners’ en Málaga pero despierta debates entre los entrenadores y especialistas en medicina deportiva sobre sus ventajas e inconvenientes

Desde que el mítico atleta etíope Abebe Bikila ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 corriendo descalzo, ha pasado más de medio siglo y la comunidad ‘runner’ sigue dividida sobre los beneficios y perjuicios de una técnica de carrera que actualmente practican entre un 3 y un 5% de los corredores en España. En Málaga cada vez más hay más adeptos, aunque el porcentaje sigue siendo todavía muy minoritario.

Cada vez que se celebra una gran prueba sobre asfalto, desde la Carrera Urbana del Corte Inglés en octubre, hasta la Maratón de diciembre, pasando por la Media Maratón de marzo o abril, es habitual encontrarse a estos ‘valientes’, que eso sí, al margen del sufrimiento y de la capacidad de adaptación a correr sin zapatillas, se llevan consigo el ahorro económico de no tener que renovar el calzado.

Entre los adeptos y defensores del ‘barefoot’ (correr descalzo) y del calzado minimalista (hacerlo con sandalias o suelas de muy escaso grosor y sin amortiguación) en la provincia, está el podólogo y especialista en biomecánica deportiva Víctor Hidalgo, que lleva más de una década practicándolo. “Lo primero que recomiendo a los que vienen a preguntarme por el minimalismo es que se lo tienen que tomar con calma, requiere de un proceso de adaptación que puede ser más o menos largo en función de diversos factores, entre ellos la condición física previa”, sostiene Hidalgo, que cuenta con una clínica en La Malagueta. A su juicio, el ‘barefoot’ y el calzado minimalista aumentan la cadencia de la carrera, y disminuyen la longitud de la zancada, aminorando las fuerzas compresivas sobre la musculatura del tren inferior. “Te obliga a modificar tu técnica de carrera y eso puede ser positivo en corredores que sufren lesiones frecuentes”, argumenta Hidalgo.

Juan Gabriel Moreno y Ronny Reyes, en la Carrera Urbana de Nerja de 2014.

Juan Gabriel Moreno y Ronny Reyes, en la Carrera Urbana de Nerja de 2014. / E. Cabezas

No obstante, este especialista reconoce que si no hay un periodo de adaptación, es posible que se produzcan lesiones, especialmente cortes y heridas en las plantas de los pies, que irán progresivamente adaptándose a la nueva superficie. Las más frecuentes son la fascitis plantar, las tendinitis en el talón de Aquiles, la del tibial posterior y las metatarsalgias. “No es la solución para las lesiones, pero aporta al corredor otras sensaciones que no se experimentan con el calzado deportivo”, añade. De hecho, su consejo es que se debe realizar un periodo de transición prolongado, alternando el calzado y la carrera minimalista. “Hay grandes deportistas, como el triatleta Iván Raña, que lo alternan”, comenta.

En el extremo opuesto está su colega de profesión Abel Molina, con clínica de podología deportiva en Nerja. “Por mi experiencia, no lo recomiendo, apenas un 1% de los corredores que me han comentado que lo han practicado les ha ido bien”, asegura. De hecho, este podólogo sostiene que entre las corrientes deportivas más en auge en los últimos años está precisamente el calzado maximalista, esto es, utilizar zapatillas con una suela de un mayor grosor de lo habitual.

La comunidad ‘runner’ en la provincia cuenta con centenares de seguidores del ‘barefoot’, que se autodenominan también ‘pies negros’. Entre los atletas que lo practican está el nerjeño Ronny Reyes, que empezó en 2013. “Llegué después de verlo en las carreras, aunque no tenía problemas de lesiones, me informé y me llamó mucho la atención. Llevo apenas cuatro años y tengo que confesar que es adictivo”, cuenta este veterano de 47 años, perteneciente al Cueva de Nerja-UMA. Ha corrido descalzo carreras de 10 kilómetros, la media maratón de Málaga y el Maratón, y el año pasado consiguió su mayor gesta hasta ahora, 55 kilómetros, desde el Muelle Uno hasta el Balcón de Europa, en un reto personal y solidario para recaudar fondos a favor de la asociación Taller de la Amistad de Nerja, de ayuda a personas con discapacidad.

En 2009 el libro ‘Born to run’ (Nacidos para correr, en su edición en castellano), del estadounidense Chris McDougall, fue el gran propulsor del movimiento ‘barefoot’. El autor pone el ejemplo de los indios tarahumaras de México, que corren grandes distancias casi descalzos, con unas finas sandalias, y defiende hacer deporte de una forma más natural. En los últimos años esta tendencia deportiva ha llegado incluso a las carreras de montaña, con atletas como el marroquí Karim El Ayan. Otros dos grandes referentes nacionales son el almeriense San Ruiz, que ha conseguido bajar de tres horas en un maratón corriendo descalzo (puede seguirse a través de su blog www.cualquierapuedehacerlo.es, y Emilio Sáez Soro, autor del libro ‘El reto descalzo. 13 maratones en un año’, y responsable del blog correvivir.blogspot.com.es

“El ser humano ha corrido descalzo sobre superficies duras desde hace millones de años, es algo natural y muy normal. No es nada nuevo. Lo que pasa es que lo de correr hay que aprenderlo y practicarlo, igual que leer, escribir o hablar, pero todo el mundo puede hacerlo. Con esto no quiero decir que todo el mundo deba correr descalzo, y mucho menos maratones, pero si que todo el que corre debería prestar más atención a su técnica de carrera, sobre todo los que sufran molestias”, reflexiona Ruiz.

“Pensar en cómo corre el ser humano y cómo corren ellos. El calzado es necesario y muy útil, por eso lo inventamos, pero lo inventamos para que fuese una ayuda y no una carga. Lo inventamos para que protegiera al pie, no para que lo inmovilizara, lo anulara y cambiara radicalmente nuestra biomecánica”, continúa el almeriense en su blog personal.

“Cuando corro un maratón descalzo, a parte de la satisfacción personal, busco que el que me vea reflexione sobre el calzado que usa y su manera de correr. Que se pare a pensar y ponga en duda las cosas que lleva años dando por sentadas. Que preste más atención y protagonismo al pie y a la manera de usarlo y mucha menos al calzado. Que se dé cuenta de que la mejor manera de correr sin hacerse daño es dejando a los pies moverse libremente cerca del suelo y recibiendo la mayor información posible”, concluye.

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