PEPA DE ORO

GONZALO ROJO

De nombre Josefa Díaz Fernández, artísticamente Pepa de Oro, fue una cantaora y bailaora nacida en la calle Mirador, del Cádiz, de 1871. Fue una flamenca de gran belleza e hija del matador de toros Paco de Oro, al que acompañó en las temporadas taurinas de Hispanoamérica y de donde trajo las primeras milongas a España en 1904. Como flamenca cosechó los mayores aplausos en los cafés cantantes de Cádiz, Jerez, Sevilla, Málaga y Madrid y según Fernando el de Triana, «Fue puntera bailaora de arrogante figura, y aunque no era gitana (aquí se equivocó Fernando) cualquiera hubiera dicho que era pura cañí canastillera». Como número extraordinario cantaba las milongas importadas, que a la vez bailaba y que el público aplaudía con verdadero entusiasmo. Pepe de la Matrona recordó su cante y lo presentó limpio de la hojarasca preciosista con la que lo habían divulgado otros cantaores.

Con respecto a que no era gitana según Fernando el de Triana, he de decir que el abuelo de Pepa de Oro por línea paterna fue el matador de toros Gaspar Díaz Cantoral «Lavi» y sus bisabuelos fueron el también matador de toros José Díaz Jorge «Agualimpia» y María Cantoral Valencia «La Cantorala», todos gitanos. Otro hermano de su abuelo Gaspar, fue también matador de toros, Manuel Díaz Cantoral «Lavi» y una hermana, Gabriela, contrajo matrimonio en 1817 en la Catedral vieja gaditana, con el torero José Gabriel Ortega «Chicuco», cuya unión fue el comienzo de la dinastía de los Ortega de Cádiz, de donde nacieron Rafael el Gallo, Joselito, El Cuco, Barrambín y Lillo, en el toreo; Manolo Caracol, Enrique «El Gordo, Jacoba, Ortega el Viejo y Joselito de la Morala, en el cante; y la señá Gabriela, Rita, Carlota, Rosario, Regla y Rafael Ortega, etc. en el baile. Por parte de su madre fueron sus hermanos María Fernández «María Borrico» y «El Viejo de la Isla», abuelo de los Melu de Cádiz. De ellos, de los Melu, conocí a Agustín que me habló mucho y bien de los cantaores gaditanos. Y decía Fernando el de Triana que no era gitana.

Pepa se casó en su juventud con un banderillero, pero quedó viuda y posteriormente contrajo matrimonio con un jerezano llamado Esteban, del que se separó al poco tiempo. Finalmente convivió con un cantaor sevillano apodado El Macareno. Ambos pusieron una pensión en Madrid y pasados unos años decidieron volver a Cádiz, ciudad en la que falleció en 1918 a los 47 años de edad. Unos mese después murió El Macareno.

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