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La nueva prioridad de las empresas: automatizar sus finanzas para ganar tiempo, control y competitividad

Seis de cada diez compañías prevén elevar la inversión en tecnología de sus áreas financieras en los próximos tres años, según el V Informe CFO FrontLine Report de Bankinter.

Jacobo Díaz, director del Área de Finanzas y de Banca Digital; Olga Díaz Ramos, directora territorial del banco en Andalucía; y Maite Cañas, directora de Banca de Empresas de Bankinter.

Aránzazu Díaz Huerta

Las finanzas de las empresas están entrando en una nueva etapa: menos tarea manual, más agilidad y una presión creciente por decidir mejor y a tiempo. En ese cambio de fondo se enmarca el CFO Forum celebrado en Málaga, donde Bankinter ha presentado la V edición del CFO FrontLine Report, en un encuentro inaugurado por Maite Cañas, directora de Banca de Empresas de Bankinter, y con la participación de Jacobo Díaz, director del Área de Finanzas y de Banca Digital, y Olga Díaz Ramos, directora territorial del banco en Andalucía.

El mensaje principal del informe es claro: el 62% de los directores financieros (CFO) de compañías españolas prevé aumentar el presupuesto en tecnología en su área financiera durante los próximos tres años. El dato resulta especialmente revelador no solo por su magnitud, sino porque desciende frente al 76% registrado el año anterior, lo que apunta a una nueva fase de mayor selección y prudencia: menos impulso indiscriminado y más atención al retorno real de la inversión. Entre quienes prevén invertir, un 12% contempla un esfuerzo significativo —más del 20% del presupuesto del departamento— y un 27% destinará entre el 5% y el 20%. Aun así, la inversión más intensa sigue concentrándose en las empresas de mayor tamaño.

¿En qué invierten más las empresas?

¿Hacia dónde se dirige esa inversión? El informe sitúa a la automatización de procesos (RPA) como la prioridad más clara. El 52,5% de los directores financieros encuestados asegura que quiere automatizar para liberar talento y mejorar la toma de decisiones, mientras que un 33,5% lo considera una necesidad para no quedarse atrás. La adopción, además, ya es mayoritaria: el 55,5% de los departamentos financieros utiliza soluciones de automatización de procesos, un 34,5% se encuentra todavía en fases previas o exploratorias y solo un 10% no la usa ni prevé hacerlo.

La lógica es profundamente práctica. El propio estudio refleja que el punto de partida “es siempre operativo” y que, en muchas empresas, “el día a día te come”. Por eso, automatizar suele empezar por procesos muy concretos y repetitivos —como conciliaciones o gestión de cobros y pagos—, donde el impacto se percibe antes: menos carga manual, más eficiencia y una gestión más fiable.

Y cuando la automatización avanza, sus efectos se dejan ver con rapidez. Las organizaciones que ya han automatizado procesos reportan una reducción media del 44% del tiempo dedicado a tareas repetitivas, una caída de casi un 92% en los errores manuales y una mejora de más de un 90% en trazabilidad y cumplimiento normativo.

Automatizar no es solo incorporar tecnología: también exige ordenar procesos y datos

El informe también deja claro que automatizar no consiste simplemente en sumar tecnología. En muchos casos, obliga antes a estandarizar procesos, revisar circuitos internos y gobernar mejor el dato. Entre las principales barreras para avanzar aparecen la falta de procesos estandarizados (34,25%), la resistencia cultural o el miedo al cambio (26,71%) y una capacidad interna limitada (25,34%). Aun así, la percepción dentro de las organizaciones es mayoritariamente positiva: un 65,5% de los equipos lo ve como una ayuda, frente a un 25,5% que mantiene una posición neutral o expectante.

Del banco financiador al banco que acompaña la transformación

En paralelo, empieza a consolidarse un cambio relevante en la relación entre las empresas y sus entidades financieras. El estudio destaca que las compañías más avanzadas en automatización financiera —aquellas que ya combinan estos procesos con inteligencia artificial y una gestión más madura del dato— perciben al banco como un aliado cada vez más tecnológico, más allá de su papel tradicional como financiador.

Se aprecia así un desplazamiento en las necesidades de los directores financieros. Las empresas que ya han iniciado ese camino demandan cada vez más acompañamiento para escalar procesos, gobernar mejor los datos y asegurar que la inversión genere valor real. En ese punto, el banco deja de ser solo un proveedor de financiación y empieza a desempeñar un papel más tecnológico y consultivo. No por casualidad, el CFO FrontLine Report identifica esa fase posterior al despliegue inicial como una de las grandes oportunidades de creación de valor: tanto para las compañías que buscan consolidar su automatización como para las entidades capaces de acompañarlas con conocimiento, visión de proceso y soluciones ajustadas a su realidad.

El siguiente paso: integrar la automatización con analítica e IA

A partir de las conclusiones del V Informe CFO FrontLine Report, el avance de la automatización no se detiene en una primera implantación. Abre, en realidad, una segunda fase igual de decisiva: convertir los datos en un activo útil para la gestión diaria. El estudio refleja que, a medida que las empresas —incluidas muchas pymes— superan la etapa más táctica de la automatización de procesos, empiezan a integrarla con analítica avanzada e inteligencia artificial aplicada. El objetivo ya no es solo ganar eficiencia, sino mejorar previsiones de tesorería, controlar mejor los márgenes y reforzar el reporting. No se trata únicamente de hacer más rápido lo mismo, sino de ganar capacidad de anticipación en un entorno donde llegar tarde a la información penaliza directamente la competitividad. En ese contexto, la automatización se convierte en una base silenciosa para decidir mejor.

Más que una tendencia: una infraestructura para competir mejor

En definitiva, lo que muestra el informe es que las empresas seguirán aumentando su inversión tecnológica, pero con una exigencia distinta a la de hace solo unos años: demostrar valor tangible. Por eso, y aunque el 70% de los CFO se define como proactivo o gradual en la adopción de la automatización, las compañías avanzan a velocidades distintas, según su tamaño y su capacidad real para absorber el cambio. Lo que antes podía verse como una tendencia empieza a consolidarse como algo mucho más estructural: una infraestructura para decidir a tiempo y competir mejor.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Bankinter. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.