Ganadores del premio del público de la IX Ruta del Espeto de Málaga en la Mesa, llevan 37 años deleitando al público con su maestría espetera y con el mejor pescado y marisco
Como sucede con muchos de los chiringuitos situados a píe de playa en la barriada de El Palo, Restaurante Antonio se estableció en el hogar de una de las familias de pescadores de la zona. "Su fundador, Antonio Galo, trabajaba como pescador. Cuando empezó a despegar la barriada como zona turística y de restauración, vio la oportunidad y, con la ayuda de sus hermanos, abrieron Restaurante Antonio en la casa de su madre el 14 de julio de 1989", recuerda Paco Medina, actual encargado del chiringuito, en el que lleva ya 15 años trabajando, y que tiene ahora al frente como máxima responsable a Patricia Galo, hija del fundador.
"Poco a poco, a base de mucho esfuerzo y trabajo, hemos logrado que Restaurante Antonio sea uno de los chiringuitos de referencia en El Palo", destaca Paco. Una de las claves de su éxito es el profundo sentimiento de fraternidad y cercanía que existe dentro del equipo de trabajadores. "Más que compañeros, somos una gran familia. Buena parte de la plantilla es la misma año tras año: Rafael en la cocina, Nati, Susi, Ceci, Nordin y yo mismo como camareros; Tere, la mujer de Antonio Galo, esencial en el equipo por la ayuda que presta en todos los ámbitos; Curro, Abdul y Marcos (nieto de Antonio e hijo de Patricia, y tercera generación ya en el negocio familiar) como espeteros", detalla Paco. Una familia que recientemente tuvo una dolorosa pérdida. "Marcos, el otro hijo de Antonio, falleció el año pasado: era un auténtico líder, al igual que su padre y su hermana", recuerda.

Excelencia de la materia prima y maestría en las brasas y el espeto
Una de las claves del éxito de Restaurante Antonio es el cuidado en la selección de la materia prima. "Acudimos al mercado con el máximo respeto al cliente: jamás serviríamos un pescado o marisco que no pasase nuestro filtro personal. Hay días que no hemos tenido pescado porque no hemos visto nada que nos pareciese al nivel de la calidad que ofrecemos", destaca Paco.
Cada día, publican en su perfil en Facebook (ver al final del reportaje) la materia prima que servirán durante la jornada. Un compromiso con llevar al cliente el producto más fresco y de calidad del mercado.

"Preparamos al espeto todo tipo de pescado y marisco: sardinas, gambones, calamares... También somos los únicos que elaboramos al espeto grandes pescados de escama: hemos llegado a elaborar un espeto con una corvina de 15 kilos", detalla Paco como ejemplo de la riqueza y singularidad de su trabajo con el espeto.

Especialidad en mariscos
Su apuesta por el marisco de gran calidad es otra de los rasgos esenciales del restaurante, con la apuesta por la excelencia que les caracteriza. "Tenemos conchas finas, carabineros, zamburiñas, cigalas, gambones...", enumera. Una diversidad que ejemplifican con uno de sus platos estelares, la Sinfonía de Mariscos. "Marcos siempre la llamaba la bandeja de escombros: sólo quedan cáscaras vacías cuando la retiramos de la mesa", comenta Paco con humor.
Aunque si hay un aspecto con el que logran fidelizar al cliente es gracias a su servicio atento y cercano. "Nos esforzamos mucho por lograr que el cliente se sienta como en casa, y creo que lo hacemos bien: algunos empezaron a venir de niños con sus abuelos, y siguen viniendo décadas después como padres con sus hijos. Muchas generaciones de la misma familia acuden año tras año: para nosotros es la mejor recompensa y prueba de la calidad de nuestro trabajo".

Materia prima, brasas y calidad del espetero
Restaurante Antonio ha logrado en la IX Ruta del Espeto de Málaga en la Mesa el codiciado premio del público, que refrenda la excelente respuesta del comensal a su cuidado trabajo con el espeto. Ellos tienen claro los elementos esenciales para lograr los mejores espetos: "La excelencia y frescura de la materia prima, unas buenas brasas y la calidad del espetero".
Mantienen un férreo compromiso personal con una técnica culinaria que consideran "un arte más que un trabajo, que requiere muchos días de duro aprendizaje junto a la candela". Paco Medina sabe bien de lo que habla, pues pasó un año trabajando como espetero en el restaurante. "Hay jornadas que resultan muy duras, como pasar el terral junto a las brasas. Pero al final del día el esfuerzo compensa, y agradecemos el resultado: nada resulta más satisfactorio que comprobar que el cliente se va contento tras disfrutar y apreciar nuestros espetos", concluye.
Más información:
Dirección: Calle Playa del Chanquete, 41. 29018. Málaga.
Teléfono: 952 299 338.
Facebook: Restaurante Antonio
Instagram: @restauranteantoniogalo