Miles de malagueños se echan a la calle para exigir empleo de calidad y salir de la crisis

La manifestación del Primero de Mayo reúne en la capital a colectivos y trabajadores afectados por los recortes y por os conflictos laborales

Empleados de Aifos denunciaron impagos. / Álvaro Cabrera/
Empleados de Aifos denunciaron impagos. / Álvaro Cabrera

málaga. Récord de desempleados en la provincia con más de 285.000 parados, más de 100.000 hogares con todos sus miembros sin trabajo y miles de desocupados que no reciben ya ninguna prestación. Los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) conocidos esta semana, que contradicen los buenos augurios de los economistas que hablan ya del inicio de la reactivación económica, caldearon las horas previas a la manifestación del Primero de Mayo y sirvieron ayer de acicate para que miles de personas se echaran a la calle en Málaga para mostrar su rechazo a las medidas del Gobierno y exigir el fin de los recortes.

«El Primero de Mayo no es un día de fiesta, sino de lucha y reivindicación y tenemos más motivos que nunca para manifestarnos», clamó la líder de UGT en Málaga, María Auxiliadora Jiménez, al comienzo de la marcha en la Alameda de Colón. Unos 5.000 participantes, según cálculos de este periódico, -10.000 según los sindicatos y 800 según la Subdelegación del Gobierno- partieron hacia la plaza de la Constitución tras una pancarta en la que podía leerse el lema de la protesta: 'Sin empleo de calidad no hay recuperación'. Jiménez advirtió de que con la reforma laboral se han destruido 43.000 empleos en la provincia y que tres de cada cuatro eran fijos, creándose únicamente puestos de trabajo precarios.

«El presidente del Gobierno dijo el otro día estar muy contento con los datos de la EPA, ¿cómo puede estarlo con más de seis millones de parados en España, con dos millones de hogares con todos sus miembros en paro y más de 800.000 personas sin ningún ingreso?», señaló el secretario general de CCOO en Málaga, Antonio Herrera, que tachó de «frívolo» al jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy. El líder sindical animó a participar en las elecciones europeas del 25 de mayo para llevar la reivindicación a las urnas y que se produzca un cambio «en defensa de los intereses de los ciudadanos y no de la banca y del capital». «Esa es la gran rebelión», dijo.

Trabajadores de varias empresas inmersas en conflictos laborales y de colectivos afectados por los recortes se dieron cita en el centro de la capital con camisetas, pancartas y originales sombreros reivindicativos. Entre ellos, empleados de Aifos, en concurso de acreedores, que denuncian que llevan dos meses sin cobrar; y trabajadores de los parques eólicos de Campillos que reclaman a Gamesa la readmisión de 14 compañeros. También se oyeron los gritos de transportistas y de empleados de Aena en contra de la privatización.

Colectivos de personas con discapacidad defendían su derecho a trabajar porque «no somos trastos» y diferentes pancartas mostraban mensajes contra los recortes en justicia, Correos y servicios sociales.

La nota de color la pusieron los monitores escolares que perdieron sus puestos de trabajo el pasado mes de noviembre con una «conga reivindicativa», y las malagueñas dedicadas a Mariano Rajoy que cantó una de las participantes en la manifestación.

Academia de parados

Durante el recorrido llamó la atención de los viandantes el grupo de teatro Ventila2, de la ONG Prodiversa, que hizo una parodia de la situación laboral y social actual a través de una singular academia con tintes militares en la que una decena de jóvenes en paro se preparan para encontrar un puesto de trabajo.

A las doce y media llegó la cabecera de la marcha a la plaza de la Constitución, donde intervinieron los líderes de CCOO y UGT. Los últimos manifestantes todavía estaban por la Alameda, donde la marcha se dispersó bastante. Esto pudo distorsionar las cifras ofrecidas por los sindicatos al dificultarse el recuento, ya que durante el recorrido quedaban importantes espacios vacíos.

Paralelamente se celebró otra marcha organizada por CGT 'Contra los recortes y la dictadura del capital' en la que, según la Subdelegación del Gobierno participaron 200 personas.

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