La patronal cierra un ajuste de dos años y busca salidas para una deuda de 17,5 millones

El año 2013, en el que se despidió a más de la mitad de la plantilla, se saldó con un déficit de 6,8 millones de euros, la mitad menos que en 2012

MARÍA DOLORES TORTOSA * @LOLATORTOSAANTEQUERA.
El vicepresidente Javier Sánchez Rojas saluda al secretario general, Antonio Carrillo, en presencia de González de Lara, al comenzar la asamblea. :: Ñito Salas/
El vicepresidente Javier Sánchez Rojas saluda al secretario general, Antonio Carrillo, en presencia de González de Lara, al comenzar la asamblea. :: Ñito Salas

La Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) «tiene el cinturón puesto» porque aún está en números rojos. Javier González de Lara, su presidente desde enero, utilizó ayer esta expresión gráfica para describir la dura realidad y la necesidad de seguir aplicando ajustes en la principal organización empresarial de Andalucía al cumplirse 35 años de su fundación. La CEA cerró 2013 con un déficit en su contabilidad de 6,8 millones de euros, pero acumula una deuda a proveedores de 17,5 millones.

Para González de Lara las cuentas de 2013 hay que mirarlas con cierto optimismo porque significan que se ha logrado «frenar de forma importante el déficit» al reducirse a la mitad la cifra del año anterior. El 2012 se cerró con 12,4 millones de euros de pérdidas y fue el peor de la historia de la confederación. Una situación que obligó a tomar «decisiones muy dolorosas».

En 2013 se afrontó una drástica reestructuración de la plantilla, que pasó de 90 a 32 empleados y que costó 2,9 millones de euros. La CEA gastó otros 2,8 millones de euros para amortizar la deuda de la organización. González de Lara anotó ayer que sin estos dos gastos extraordinarios, el déficit no hubiera sobrepasado el millón de euros.

La asamblea general de la CEA, integrada por alrededor de 350 representantes de 180.000 empresas, dio ayer el visto bueno a sus poco boyantes cuentas en un paraje idílico, el hotel convento La Magdalena de Antequera. También asintió sin pegas a un presupuesto restrictivo para 2014 de 2,8 millones de euros, un 8,5% menos que el anterior, y con el que González de Lara confía en devolver la organización «a la estabilidad», aunque admitió que será difícil «poner a cero» el contador este año.

Para ello tendrá que seguir aplicando la receta del cinturón. La CEA deja atrás dos años de ajustes para salvarse de la crisis y empieza otra etapa con un equipo diferente al mando que busca nuevas fórmulas de ingresos para «sobrevivir». González de Lara fue exquisito con Santiago Herrero, su antecesor, y de cuyo equipo también formó parte. Pero Herrero, que renunció a presentarse una cuarta vez, le ha dejado en herencia la gestión de una CEA endeudada y sin apenas recursos.

González de Lara y la tesorera, Ana Alonso, constataron que la merma de ingresos se debe al descenso del número de afiliados y a la necesidad de adaptar las cuotas a la situación de crisis (han desaparecido más de 50.000 pymes, el 60% de ellas asociadas a la CEA); pero también por la caída de convenios con las administraciones, principalmente la Junta, y entidades privadas.

La mayor urgencia, liquidez

La mayor urgencia es obtener liquidez para gestionar el déficit y la deuda. La CEA busca hacer dinero con su sede regional. Se trata de un macroedificio en la isla de la Cartuja de Sevilla tasado en 30 millones de euros. González de Lara habló en respuesta a los periodistas de «vender» este inmueble ahora casi vacío, alquilarlo mediante el sistema 'leasing and back' (vender para alquilar) o hipotecarlo con los bancos. Un dinero que, de obtenerlo, servirá para saldar «cuanto antes» la deuda con proveedores (la mayor parte de los 17,8 millones de euros), algunos miembros de la propia organización y con los que no descarta negociar una quita.

Otras fórmulas son la búsqueda de patrocinadores para sus actividades (la asamblea de ayer la costeó Caixabank); cobrar por servicios prestados incluso a los propios socios y seguir aplicando recetas de austeridad como los recortes salariales a la plantilla ya realizados.

González de Lara se mostró convencido de que la CEA es «absolutamente viable organizativamente, económicamente y socialmente», pero también dijo que tiene que asumir «su nueva dimensión» alejada del boato de otras épocas.