Buceadores alertan de la pérdida de las praderas marinas en Maro

Los profesionales denuncian que la acción de los barcos arrastreros está ocasionando graves daños en el paraje natural y piden más vigilancia

EUGENIO CABEZASNERJA.
El paraje de Maro-Cerro Gordo está al este del término nerjeño. ::                             E. C./
El paraje de Maro-Cerro Gordo está al este del término nerjeño. :: E. C.

De diez campos de fútbol a apenas unas pocas manchas. Ésta ha sido la brutal regresión que han experimentado en los últimos años las praderas marinas del paraje natural de Maro-Cerro Gordo, que comprende los términos municipales de Nerja y Almuñécar, en Granada. El director del centro Buceo Costa Nerja, Bernabé Jorge Toledo, es uno de los buceadores más activos en defensa de este entorno. En su incansable lucha contra la pesca furtiva y la desaparición de la flora y fauna marina por la actividad de los barcos de arrastre, alza la voz por el agravamiento de la situación en los últimos meses.

«Reservas marinas de gran valor están siendo saqueadas desde hace unos meses por pescadores furtivos que aprovechan la falta de vigilancia. Los recortes presupuestarios y una sentencia judicial que ha llevado al Ministerio de Medio Ambiente a despedir a la casi totalidad del personal que llevaba a cabo esta tarea en los parques naturales de su competencia, están poniendo en peligro el trabajo de recuperación de este entorno que llevamos defendiendo los últimos 15 años', explica el buceador.

Toledo ha recordado que la Junta de Andalucía, en un intento de recuperar parte del patrimonio natural de la zona, soltó hace unas semanas 150 meros en el paraje, 50 de ellos con microchips localizadores para su seguimiento. «Imagínense cuál fue mi sorpresa al comprobar que algunos pescadores los capturaban y colocaban el dispositivo en erizos de mar o en algunas rocas para que cuando se hiciera el rastreo de los peces pareciera que siguen vivos», explica.

El director del centro de buceo no ha cejado nunca en su cruzada contra estas prácticas que acaban con los fondos marinos, personándose en el cuartel de la Guardia Civil de Motril para denunciar la existencia de dos barcos con hasta doce cazadores furtivos cada uno o remitiendo escritos a la Junta de Andalucía, aunque lamentablemente sin éxito, ya que alegan que no existe presupuesto para poner vigilancia o actuar al respecto.

«Estamos llegando a un punto crítico, he pensado hasta en cerrar el negocio el próximo año si la situación no mejora ya que llegará un momento en que no haya naturaleza marina que ver, teníamos el equivalente a diez campos de fútbol de posidonia y ahora nos quedan apenas dos manchas», se lamenta Toledo. «Hace cinco años se destinaron 3,2 millones de euros para la protección y regeneración de las praderas de esta planta acuática, ¿dónde está el dinero?», se pregunta. Los barcos de pesca de arrastre están acabando con especies que se veían habitualmente en la zona como el caballito de mar o la navaja.

Proyecto de conservación

Bernabé Jorge Toledo reconoce que el Ayuntamiento de Nerja se puso en contacto con él hace unas semanas para preocuparse por la situación del paraje natural de Maro-Cerro Gordo, «pero no vale solo con preguntar, hay que actuar. No se trata de un tema nuevo, llevamos décadas denunciando la actividad de los barcos de arrastre y la caza furtiva», dice. Hemos propuesto varios proyectos para hundir barcos y colocar arrecifes porque sirven de protección y crean hábitats para los animales. En Portugal se han hundido tres fragatas y han salido de la crisis gracias al turismo internacional que va a bucear y a disfrutar de la naturaleza marina. Estamos a tiempo pero hay que empezar ya», añade.

Por su parte, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio continúa con el proyecto Life Posidonia, a nivel andaluz. Así, ha identificado gracias a los trabajos iniciados en 2011 para conocer mejor la flora y fauna que habitan en estos enclaves un total de 211 taxones, de los que 49 son algas, 41 son peces y 121 son invertebrados. A ello hay que sumar el grupo de los epifitos (organismos vivos que viven sobre las hojas), que se ha estudiado en términos de porcentaje de cobertura.

Esta iniciativa se ha llevado a cabo en 13 praderas de posidonia, 10 de ellas en el litoral de Almería, dos en Málaga y una en Granada. La especie posidonia oceánica es una planta marina que sólo existe en el mar Mediterráneo y que juega un papel fundamental en la calidad ambiental de sus costas, en el mantenimiento de los recursos pesqueros y en el secuestro de dióxido de carbono a largo plazo.