Los hosteleros apuran hasta el final para cambiar las aceiteras rellenables

A sólo cinco días del fin del plazo fijado por el Gobierno, más del 60% de los bares y restaurantes siguen sin introducir los envases de un solo uso

AGUSTÍN PELÁEZMÁLAGA.
Clásicas aceiteras en una terraza en el centro de la capital malagueña. :: Carlos Moret/
Clásicas aceiteras en una terraza en el centro de la capital malagueña. :: Carlos Moret

Aunque la normativa de las aceiteras irrellenables que obliga a los establecimientos de hostelería, restauración y cátering entró en vigor el 1 de enero de 2014, todo apunta a que el sector parece estar agotando al máximo el plazo de transición de dos meses que finaliza el próximo 28 de febrero para acabar con el stock del producto del que todavía dispone. Tanto es así que en la provincia, donde se estima existen más de 10.000 bares, cafeterías y restaurantes, apenas el 40 por ciento de los hosteleros han sustituido las típicas aceiteras por envases irrellenables, debidamente etiquetados y provistos, tal y como exige la normativa, de un sistema de protección que impida su rellenado una vez agotado el contenido para evitar cualquier tipo de fraude. Esto significa que seis de cada diez establecimientos están todavía pendientes de sustituir las aceiteras, y ello a pesar de que a partir del 1 de marzo deberán haber desaparecido los envases rellenables de las mesas y barras de los bares, cafeterías y restaurantes malagueños.

Desde el próximo sábado 1 de marzo inspectores de Consumo de la Junta de Andalucía serán los encargados de velar por el cumplimiento de la reglamentación. Las inspecciones se llevarán a cabo dentro de la campaña general de restauración-hostelería que desarrolla anualmente Consumo.

Según la Asociación de Empresarios de Hostelería de Málaga (Aehma), aunque se trata de un Real Decreto que hay que cumplir, «ya que no hacerlo puede tener consecuencias graves», más del 60 por ciento de los establecimientos malagueños están pendientes de retirar las aceiteras y sustituirlas por envases irrellenables, aunque a la mayoría de los propietarios no les guste la medida por entender que ello va a suponerles entre un 15 o un 20 por ciento más de gasto. Al menos, así lo asegura el presidente de Aehma, José Luis Ramos, que estima que menos de 4.000 de los más 10.000 hosteleros que existen en la provincia son los que han sustituido ya las aceiteras rellenables por otras de un sólo uso, «y esto tirando por lo alto».

Ramos considera que los que no lo han hecho aún es debido a que todavía tienen existencias y quieren acabarlo o bien porque quieren sacar la máxima rentabilidad antes de que sea obligatoria la medida. «Dependiendo de la marca y de la graduación las irrellenables van a suponer un 20 por ciento más de coste para los hosteleros», señala el presidente de Aehma, que cree que este incremento en el gasto no repercutirá en los precios.

Incremento en el precio

Rafael Prado, propietario del Café Central de la plaza de la Constitución y miembro de Aehma, no está tan convencido de que el incremento de costes no repercuta en el precio final de los desayunos y platos de los establecimientos de hostelería. En su caso lleva tiempo probando distintos envases de un solo uso y ha podido comprobar que el precio se dispara cuanto más pequeñas son las monodosis. «Estamos hablando de un incremento de hasta un 350%. Antes una garrafa de cinco litros de un aceite de calidad costaba 2,27 euros el litros. Ahora una monodosis de 20 mililitros cuesta 0,16 euros, lo que significan ocho euros el litro de aceite. No entiendo por qué si hay cuatro hosteleros que engañan al público y dan un aceite de mala calidad tenemos que pagar todos», afirma Prado.

Para Ramos, con las botellas irrellenables la gente sabrá en todo momento qué aceite está tomando, su procedencia y su calidad. «Estaremos dando una imagen positiva. Lo que hay que hacer es apretar a los productores para que no se aprovechen e inflen los precios», declara.

La mayoría de los hosteleros que ya se han adaptado a la normativa han apostado por aceites de oliva virgen extra malagueños o andaluces. «Nosotros usamos aceites de oliva virgen extra de Málaga y Córdoba y envases de plástico porque son más económicos que los de vidrio o las monodosis. En nuestro caso el envases no rellenable de medio litros nos cuesta en torno a 1,50 euros», dice Rafael Romero, presidente de la Agrupación de Interés Económico de establecimientos de Playa de la Axarquía (AIEPA), que agrupa a casi un centenar de establecimientos ubicados desde La Cala del Moral hasta Maro.