Los tanques del puerto serán rebajados y camuflados con ficus para minimizar su impacto

Urbanismo condiciona su visto bueno al proyecto a su afección paisajística mientras el alcalde pide las máximas garantías de seguridad

FRANCISCO JIMÉNEZ PJIMENEZ@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.

La empresa que promueve la construcción de una planta de almacenamiento de carburante en el puerto para que los grandes buques puedan repostar en Málaga ha tenido que modificar el proyecto para minimizar el impacto visual de los siete tanques previstos frente a Huelin. Y lo hace a requerimiento del Ayuntamiento, que después de haberle concedido la calificación ambiental -condicionada a la correcta gestión de los residuos tanto en la fase de obras como en la de explotación- en materia urbanística supedita su visto bueno a que las nuevas instalaciones no alteren la línea del horizonte. En cualquier caso, para que el proyecto vea la luz debe contar también con el informe favorable del Servicio de Industria de la Junta y, por último, de la Autoridad Portuaria, tal y como avanzó ayer este periódico

Precisamente ayer, responsables de Oil Distribution Terminals presentaron (ODT) a la Gerencia Municipal de Urbanismo las soluciones que han planteado para ajustarse a sus exigencias, que pasan fundamentalmente por rebajar la altura de los depósitos y crear un muro verde con una hilera de ficus para camuflarlos y que no se vean desde el paseo marítimo, desde donde sí que se ven tanto las grúas como los contenedores que se apilan en el muelle 9.

La nueva propuesta reduce de 16 a 14 metros la altura de los seis tanques más grandes, que a efectos visuales se quedarán en 12 puesto que dos metros serían bajo rasante. Unas dimensiones muy inferiores respecto a las grúas de la terminal de contenedores (60 metros hasta la cabina y 120 metros con el brazo extendido) e incluso ligeramente más reducidas que los diez tanques que esta misma compañía gestiona en el muelle 5 para el almacenamiento de residuos líquidos (generalmente fuel en mal estado) de los barcos que atracan en el puerto, ya que el más grande mide 13,3 metros incluida la cúpula.

Serían más bajos, pero también más anchos, ya que para que el recorte no afecte a la capacidad de almacenamiento prevista (35.000 metros cúbicos en total), la compañía pretende ampliar su diámetro de los 21 metros iniciales a 24, de forma que cada uno de estos depósitos podría albergar 5.541 m3 de gasóleo y fuel oil. En cuanto al séptimo, destinado al biodiésel con la idea de distribuirlo a estaciones de servicio de la provincia mediante camiones cisterna, se quedaría tal y como se diseñó en un principio: 12 metros de alto y 13 de diámetro, con una capacidad de 1.500 m3. «Queremos hacer las cosas bien, así que nos adaptaremos a los que nos pidan aunque ello suponga que el presupuesto tenga que subir un millón más hasta situarse en torno a los diez millones», afirman desde ODT, quienes explican que las partes más costosa de los tanques son la base y el techo, por lo que al ampliar el diámetro se encarece su construcción. En materia de seguridad, desde la entidad realzaron ayer que los tanques contarán con cubetas estancas para evitar que, en caso de que se produzca algún escape de combustible en el depósito, todo el vertido pueda quedar en esa oquedad.

Cautela del alcalde

Aunque la tramitación del proyecto está bastante avanzada, el alcalde de Málaga se mostró ayer cauto al respecto. «Es necesario conocer la utilidad y las ventajas que la instalación puede tener -en referencia a su posible contribución para atraer cruceros y buques de mercancías- y, en la hipótesis de que sea muy conveniente, tener la absoluta seguridad de que no hay ningún riesgo ambiental, desde el punto de vista de la contaminación del agua, a la hora de abastecer a los barcos», afirmó Francisco de la Torre, quien recordó que el tráfico de petróleo en el puerto ya se quitó en el año 2000 para evitar riesgos de este tipo en la bahía de Málaga.

Además, puso sobre la mesa la cuestión paisajística: «Hay que ver dónde está y de que manera afecta a espacios cercanos y cómo ese impacto puede reducirse o eliminarse totalmente». A modo de conclusión, dijo que hay que buscar el interés general, entre la empresa que quiere hacer negocio; el Puerto, al que le interesa por la mejora de sus cuentas, y el interés de la ciudad, por lo que abogó por analizar «a fondo el proyecto, con todos los informes correspondientes y estar seguros de que no hay ningún aspecto negativo en esta propuesta».