El gran país de Campofrío

A nadie se le ocurriría afearlo recordando que Málaga es una de las ciudades más endeudadas, Top5 de paro

TEODORO LEÓN GROSS
El gran país de Campofrío

Contra la tentación de los cenizos de vender el pesimismo irredento de España, Campofrío ha vuelto a exaltar el orgullo de ser español. ¡Somos como somos! Claro que sí. «Que nada ni nadie nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida», proclama el spot. Y hay que ser un país realmente cojonudo para sobreponerse al récord de paro en Europa, al naufragio en los rankings de educación, a los derechos perdidos, a una justicia inseparable de la política... y todavía sacar pecho. Qué grandes. El caso es que 'somos como somos' (¿no es maravilloso?: ser como uno es) y además, como ensalza el spot, en ningún otro país los bares cierran tan tarde como aquí. ¿A ver qué ranking europeo de riqueza iguala esa alegría? Y luego está el saborcito del jamón, el otro gran argumento del anuncio. No hay estado del bienestar equiparable a un buen jamón ibérico. Por eso España es la hamaca de Europa, el bar del continente sin límite de horario. Una maravilla.

Cada rincón de España es España, pero hay sitios que elevan al paroxismo esa idiosincrasia, como Málaga. «Que nada ni nadie nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida». Ahí está la iluminación de Navidad. Otros hicieron el Siglo de las Luces pero nosotros ponemos más bombillas. Y no somos tan 'alemanes' como para torturarnos preguntándonos por qué otras ciudades cien veces más ricas no derrochan sino ahorran en bombillas. Aquí mola liderar el ranking mundial de vatios, y proclamar que ganamos a Fith Av y Oxford St. La versión oficial: «esto es preziozo». A nadie se le ocurriría afearlo recordando que ésta es una de las ciudades más endeudadas de España, en el Top5 de paro, donde se ha dilapidado en astorias y convenios frustrados. Bajo las luces no se ve esa basura, ninguna basura, sin huelga o con huelga por incumplir lo pactado y negociar en falso... Todo eso es secundario, mientras sea fácil encontrar un bar abierto a cualquier hora. Bravo.

Campofrío se ha hecho un selfie con España, y ha salido un autorretrato 'preziozo'. Lo tienen claro. Somos los campeones de la corrupción y cada día sumamos imputados, el poder miente por sistema, la banca se ha jodido pero los banqueros están colosales, el país es un erial lleno de inversiones delirantes... pero somos cojonudos. A ver ¿quién querría ser sueco o neozelandés? Esos son todos unos amargaos, y los alemanes, y los franceses, aunque tengan un gran bienestar. El gran éxito de Campofrío es tener identificada la sociología española: aquí se vive mejor que en ningún sitio, hay bares abiertos a cualquier hora y buen jamón. Tenemos claro que un país no puede ser a la vez eficiente, haciendo las cosas bien, y además disfrutar celebrándolo. Pues claro que no. ¿Quién podría irse a celebrar un trabajo bien hecho? ¿En qué cabeza cabe? Venga ese jamoncito, con la penúltima, y 'que nada ni nadie nos cambie...'.