A Salva Reina le toca el Gordo

El intérprete y responsable de La Cochera Cabaret completa un año de película tras su debut en la cinta de Enrique García '321 días en Míchigan' Alberto Rodríguez, que descubrió a Joaquín Núñez en 'Grupo 7', abre las puertas del cine al actor en su nuevo filme, 'La isla mínima'

FRANCISCO GRIÑÁN EN TWITTER: @PACOGRINANMÁLAGA.
El actor Salva Reina 'Chuki', en la fachada de La Cochera Cabaret, el espacio escénico independiente que dirige junto a sus socios. ::
                             CARLOS MORET/
El actor Salva Reina 'Chuki', en la fachada de La Cochera Cabaret, el espacio escénico independiente que dirige junto a sus socios. :: CARLOS MORET

La cita es en La Cochera Cabaret. El teatro independiente que ha creado junto a un par de socios. Pero no está en el camerino, sino en la oficina. Subiendo la escaleras, al fondo del pasillo. Allí, sentado, sonríe desde detrás de la pantalla del ordenador como lo haría un empresario teatral del Off-Broadway. Pero se levanta y parece otro. Hace de cicerone por este espacio cultural situado al Oeste -«Al otro lado del Guadalmedina», acota en plan vaquero-, prepara un café con naturalidad y sin dejar de hablar -un sombra con más leche que café en su justa medida-, atiende a un colaborador que espera indicaciones y coge el teléfono para atender a un profesor que va a visitar La Cochera con niños de infantil. Lo de Salva Reina es interpretar papeles con soltura. A la vista está que el escenario se le queda pequeño. Tal vez por ello el cine se ha cruzado en su camino. El actor viene de Sevilla de rodar 'La isla mínima', la nueva película del director de moda, Alberto Rodríguez, que descubrió precisamente en su anterior película, 'Grupo 7', a otro talento malagueño: Joaquín Nuñez. «Pero no me compares que eso son palabras mayores», advierte Reina, que en el mundillo del espectáculo es conocido como 'Chuki'.

Pero la referencia es inevitable. Nuñez fue el gran descubrimiento de 'Grupo 7' y se llevó el Goya al mejor actor revelación. Reina sonríe cuando le mencionan que sigue los pasos de su amigo y colega Joaquín. «Si es que a mí ya me ha tocado el premio Gordo al conseguir un papel en la película del director con el que todo el mundo quiere trabajar», reconoce un ilusionado Salva Reina, que fue superando prueba tras prueba para hacerse con «Jesús, bueno, Jezú», corrige, metiéndose por un momento en el personaje.

Hasta seis casting tuvo que realizar Salva Reina que incluso llegó a dar por perdida la oportunidad. «Es que me veían para dos personajes y como se acercaba el rodaje y no me habían llamado, pensé que no me lo daban», explica Chuki, al que finalmente le sonó el teléfono dos semanas antes de que la claqueta comenzase a sonar por las marismas del Guadalquivir.

En ese escenario natural de arrozales y amplias llanuras, que Salva Reina desconocía por completo y al que ha dejado sorprendido, se ambienta el 'thriller' policíaco 'La isla mínima', que está protagonizada por una pareja de investigadores encarnados por Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez, que en la década de los ochenta llegan desde Madrid para descubrir el paradero de dos niñas desaparecidas. Nada más llegar dan con Jesús/Jezú que, tras algún traspiés inicial, acaba por servir de cicerone de los policías por una zona que desconocen por completo.

«Es un cazador furtivo, un tipo de pocas palabras, serio y que vive la realidad del campo, pero que se ve involucrado en la investigación», explica Reina que hasta ahí puede leer sobre su personaje no vaya a salirle un «spoiler». Pero su retrato es suficiente para certificar un (profundo) cambio en su carrera. El actor se ha hecho un rostro popular gracias a sus monólogos y a sus dotes para la comedia. «El humor me sale natural», consiente. Por eso agradece que el cineasta Alberto Rodríguez le haya dejado un papelón. «Tenía ganas de que me saliera un personaje dramático y fue una sorpresa que el director confiase en mí», explica el actor, que se ha esforzado por darle a este cazador solitario «el punto» que quería el realizador sevillano.

«Como en el Tivoli»

«Es un director con las cosas claras, que cuida mucho los detalles y que ensaya toda la película, por eso le salen esos personajes tan bien construidos y en sus películas los actores siempre acaban nominados», explica Salva Reina, que además de trabajar el personaje interiormente, lo ha hecho también en lo físico. «Ha sido un rodaje exigente, en condiciones difíciles, con escenas de lluvia, persecuciones de coches, carreras... ha sido como estar en el Tivoli», comenta el actor.

La llamada de Alberto Rodríguez ha llegado después de su debut en la gran pantalla con '321 días en Míchigan', el drama carcelario que han dirigido el malagueño Enrique García, que se estrena en la dirección. «Encarno al compañero de celda del protagonista al que le enseña la vida en la prisión», explica Reina que ve a este personaje muy parecido a los que retrata el programa 'Callejeros'.

García fue el primero en confiar en Reina, pese a su inexperiencia en el drama. «Me vio en una obra de teatro y se convenció que yo podía dar otro registro. Era mi primer largometraje y fue muy emocionante», resume el actor que, con estos dos trabajos, ha dejado atrás su popular imagen de Chuki. Ambos filmes llegarán a la cartelera el próximo año, aunque el actor confiesa que es un «ilusionado con los pies en la tierra». A sus espaldas lleva muchos kilómetros de bolos y una sala en la que ha invertido su espíritu independiente. Suena el teléfono, de nuevo. «Dígame», responde el hombre al que le ha tocado el Gordo.

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