Muere un joven magrebí con unas 60 bellotas de hachís en el estómago

El fallecido, que residía en una casa de alquiler en Algarrobo, acababa de regresar de un viaje a Marruecos

JUAN CANOMÁLAGA.

La Guardia Civil investiga la muerte de un hombre que llevaba unas 60 bellotas de hachís ocultas en su organismo. Todo apunta a que se le rompieron varias cápsulas dentro del cuerpo y le ocasionaron una infección interna que acabó con su vida, según ha podido saber SUR.

El fallecido, identificado con las iniciales H. Y., de 34 años y de nacionalidad marroquí, fue hallado muerto días atrás en el interior de una vivienda que tenía alquilada en el municipio axárquico de Algarrobo. Precisamente, el cadáver lo encontró su casero, un compatriota con el que mantenía amistad. Según explicaron fuentes cercanas al caso, el hombre se presentó en la casa y llamó varias veces a la puerta. Al ver que el inquilino no respondía, se asomó por la ventana y vio a H. Y. sentado en un sillón, inmóvil. Como tenía un juego de llaves, entró en la vivienda y comprobó que estaba inerte.

El propietario de la casa alertó a la Policía Local de Algarrobo y a los servicios de emergencias sanitarias. Un médico se desplazó al domicilio y certificó el óbito. Al parecer, el hombre ya había sido tratado días antes en el centro de salud del municipio porque se encontraba mal, pero -siempre según las fuentes- no reveló lo que llevaba en su organismo. La Guardia Civil, que también había acudido a la vivienda, avisó inmediatamente a la comisión judicial para el levantamiento del cadáver y abrió una investigación, ya que desde el primer momento se sospechó, por una serie de signos externos, que el finado podía haber ingerido algo que explicara las extrañas circunstancias de su muerte.

La autopsia

Las pruebas forenses realizadas al día siguiente confirmaron este extremo. La autopsia reveló que portaba unas 60 bellotas de hachís dentro del cuerpo y que varias de ellas se habían roto, lo que aparentemente le habría provocado una infección. Según las pesquisas policiales, H. Y. había viajado a Marruecos días antes de su muerte, por lo que se presume que allí ingirió las cápsulas para introducirlas en la Península, lo que se conoce como 'mulero'.

El fallecido apenas llevaba unos meses residiendo en la localidad. Unos vecinos comentan que conducía un vehículo de la marca Mercedes, pero que nunca lo llevaba al pueblo, sino que lo dejaba en la zona de la costa y subía a pie -algo más de dos kilómetros- hasta su casa, que está en el casco urbano.

La Policía Judicial de la Guardia Civil mantiene abierta una investigación para reconstruir el viaje que el finado hizo a Marruecos y averiguar para quién trabajaba.