Sevilla capital de la casta

Esto va de poder, en definitiva de capacidad de influencia, y retrata la irrelevancia política de Málaga

TEODORO LEÓN GROSS
Sevilla capital de la casta

Provincianismo, centralismo, aldeanismo capitalino, localismo, centralismos periféricos. ese hervidero de etiquetas en Andalucía retrata el crisol frustrante de agravios, y en definitiva el fracaso de treinta años de autonomía. Nada nuevo. Las taifas localistas son de larga tradición, también entre la sevillanía castiza, y cada alcalde se cala la boina en su campanario para no ver más allá.

Pero el centralismo es otra cosa. Ahí ya se trata de poder.

Un informe publicado aquí ha sumado los consejeros de los órganos consultivos en Andalucía. Los datos objetivos, desprovistos de retórica, son reveladores: Andalucía Oriental tiene 15 representantes; Andalucía Occidental, 32 y un par de vacantes. Son dos veces más. ¿Tal vez son dos veces más brillantes? ¿dos veces más eficaces? ¿dos veces más estajanovistas? ¿dos veces más potrudos? ¿O solo tienen el doble de poder? Es un dato: dos veces más.

Sevilla, no ya el hemisferio occidental de la región, sino solo Sevilla, suma la mayoría de cargos, hasta 24. Más que toda Andalucía Oriental. De hecho, cinco veces más que Málaga; o cuatro veces más que Granada. Así que definitivamente el centralismo es real, no un sentimiento de agravio localista manipulado por el agit-prop de los partidos.

En términos relativos, Sevilla tiene un representante por cada 80.000 habitantes. Málaga, por cada 325.000. Blanco y en botella.

Sucede en todos los partidos, pero no en todos igual. En el PSOE hay algo de equilibrio, aunque siempre a favor de la Andalucía bética. En el PP, en cambio, es brutal. De sus 17 representantes, 15 son de allí. El 70% directamente de Sevilla. El corralito de Arenas y su mariachi, que prosigue con Zoido y Sanz, ha dejado huella. A todo esto, el PP sigue sin ganar en Sevilla; todo un éxito.

No se trata de ideología. En IU es incluso peor. Con cinco consejeros, cuatro son de Sevilla. O sea, no importa que seas comunista o liberal; el mejor aval para tener futuro político es ser de Sevilla.

El centralismo andaluz, con su casta capitalina, es un factor de desvertebración. Para Málaga, por dimensión y PIB, la lectura resulta particularmente corrosiva. Ahí se desmorona lo que Elías Bendodo llama 'el peso de Málaga'. Tras ese eslogan hueco, marca de la casa, no hay nada. De hecho, el PP de Málaga solo tiene un consejero, e irónicamente es sevillano. Pero también eso de 'el nuevo eje de poder Málaga-Sevilla en el Susanato' resulta de coña.

Esto no va de protagonismos, de sentimientos de agravio, de priapismos de campanario a ver quién la tiene más grande. Esto va de poder. En definitiva de capacidad de influencia. Y retrata el control total de Sevilla; también la irrelevancia política de Málaga.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos