Acuerdo, pero no consenso

CURRO TROYA
Acuerdo, pero no consenso

Ya tenemos acuerdo para el Metro de Málaga. El consorcio que lo lleva a cabo terminará de enterrar hasta la Alameda el tramo pendiente y Susana Díaz y Francisco de la Torre se dan la mano y tan felices. Campanas al vuelo y todos contentos.

Bueno, todos no. Al margen de los chauvinistas rancios sevillanos que dicen que la Junta está contra Sevilla y pacta cualquier cosa con Málaga -no se rían todavía, por favor-, tampoco a mí me gusta el acuerdo. Perdemos la posibilidad de haber peatonalizado la Alameda, mantenemos a cambio el horrible 'scalextric' que por ella deambula y los malagueños del distrito Este se quedarán durante años -quién sabe si décadas- sin derecho a tranvía.

Cada vez más la ciudad y su urbanismo parece hecha a golpe de capricho de un tipo que no sabe dónde va y no da explicación alguna. Cualquiera diría que no sabe lo que quiere, salvo continuar.

Hubo un tiempo en el que De la Torre apostaba por el tranvía, pero cambió de opinión. Le debió dar un aire o le convenció su amigo y asesor Paco Ruiz de que iban a tener que sacar niños de debajo de sus tripas -eso sí, casi al mismo tiempo que metían a una niña en otras tripas públicas a cuenta del bolsillo de los malagueños-. Pues ahora la Junta pasa por el aro que le pone ese mismo alcalde cual cabra mansa.

Pero, razones aparte de ancianos que parece que chochean en vez de trabajar, no dejo de pensar que este proyecto pueda terminar siendo nuestro aeropuerto de Castellón o nuestro tranvía veleño. Con pólvora del rey, bien se dispara. De la Torre ya ha dado magníficas pruebas con el Astoria o el Art Natura. La Junta, ni les cuento.

Decía Einstein que una velada en la que todos los presentes estén absolutamente de acuerdo es una velada perdida. El proyecto del metro era mucho más importante para los malagueños que una simple reunión como la que tuvo lugar la semana pasada. Se nos vuelve a sustraer el verdadero debate y nos sirven un acuerdo de lentejas 'sí o sí'. Veremos cuánto más nos cuesta este entierro. Llegan ustedes a su acuerdo, pero desde aquí les digo: No tienen mi consenso.