Paqui Bazalo: «Gané el oro olímpico con una protección casera»

ENRIQUE MIRANDA
Tras su carrera como esgrimista, Bazalo ha seguido vinculada con el deporte adaptado. ::
                             E. M./
Tras su carrera como esgrimista, Bazalo ha seguido vinculada con el deporte adaptado. :: E. M.

Fue pionera en la práctica de la esgrima adaptada y eso le llevó a conquistar la medalla de oro en los Juegos Paralímpicos de Barcelona 92, un triunfo que le cambió la vida. Ahora la malagueña Paqui Bazalo es la responsable del Plan Paralímpicos Andaluces en la Fundación Andalucía Olímpica.

-Medalla de oro en Barcelona 92, bronce en Atlanta 96, campeonatos europeos, mundiales... ¿Sabe cuántos títulos tiene en total?

-La verdad es que no. Sé que tengo 22 medallas de oro porque una vez las contabilizó un periodista. Y la más importante es sin duda la de Barcelona, la primera medalla de oro en la historia de la esgrima española.

-¿Dónde las guarda? No las tendrá en el cuarto baño, como dicen algunos actores que han ganado el Óscar.

-En mi casa no tengo nada. Me da pudor mostrar estos títulos, no me gusta exhibirlos. Mis recuerdos y mis emociones son mis mejores trofeos. También por cuestión de seguridad, están a buen recaudo. Además, los trofeos mejor que estén en casa de las madres y las tías, que les gustan más lucirlos en vitrinas (risas).

- Ahora con la crisis, ¿nadie le ha preguntado qué precio tendría una medalla de oro olímpica en el mercado?

-Alguna vez me lo han preguntado, pero no lo sé ni me interesa. Me parece algo improcedente, hay cosas que no tienen precio.

-Después de varias participaciones en Juegos Olímpicos y grandes eventos deportivos, ¿a qué mito del deporte le ha impresionado más conocer?

-No soy nada mitómana, pero sí guardo un magnífico recuerdo de Juan Antonio Samaranch, el padre del olimpismo. Compartí con él muchos momentos de mi vida y era entrañable. Y sabía mucho de croquetas (risas). De los deportistas, me agradó mucho conocer a Rafa Nadal cuando todavía era muy jovencito. Es muy educado, cercano y humilde.

-¿Recuerda cuándo fue la primera vez que cogió una espada?

-Sí, recuerdo la paliza que me dieron. Fue ocho meses antes de los Juegos de Barcelona, en los bajos del pabellón Ciudad Jardín. Durante 14 años entrené ahí con Antonio Marzal y Carlos Soler. Yo quería hacer natación, pero me ofrecieron participar en esgrima. Me hacían mucho daño los pinchazos, porque no teníamos los trajes adecuados y no había medios. De hecho, se me ocurrió hacerme una protección casera con una garrafa recortada que me forró mi abuela. Con esa garrafa, gané el oro en Barcelona. La esgrima empezó para mí como un juego y se convirtió en el motor de mi vida.

-Su cuenta de Twitter es @reinadespadas, ¿se siente identificada con este 'nick'?

-¡Totalmente! Mucha gente me conoce como la Reina de Espadas. El mote me lo puso un fotógrafo belga en una sesión en Londres.

-Es una de las grandes abanderadas del deporte adaptado en el país, ¿ha cambiado mucho el escenario desde que empezó?

-Cuando yo empecé no había nada. Todo ha evolucionado a un ritmo sorprendente, aunque aún hay mucho por hacer. Y Málaga es un referente.

-Es experta en 'coaching deportivo'¿Cómo explicaría qué es eso con pocas palabras?

-Es una práctica que consiste en acompañar a un deportista a hacer realidad su sueño. El 'coach' te ayuda a a llegar donde quieras, a sacar lo mejor de ti, en definitiva a ser mejor.