Parejas de 40 años con un hijo menor a cargo, el perfil de la familia desahuciada en Málaga

Más de la mitad de los afectados dice tener problemas de depresión y ansiedad y un 60% ha recurrido a fármacos, según un estudio de la UMA La mayor parte de las personas que han perdido su casa son trabajadores temporales de la construcción o de la hostelería

AMANDA SALAZAR ASALAZAR@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
Según las cifras del ámbito judicial, 2.667 familias malagueñas han sido desahuciadas desde 2008. ::
                             SUR/
Según las cifras del ámbito judicial, 2.667 familias malagueñas han sido desahuciadas desde 2008. :: SUR

Parejas de 40 años, con un hijo menor a cargo, que dejaron de pagar las cuotas de su hipoteca al entrar en una situación de desempleo y que antes habían trabajado durante más de diez años en el sector de la construcción, empresas auxiliares y hostelería, pero con contratos temporales. Éste es el perfil de las familias desahuciadas en Málaga o que están al borde de perder su casa ante la imposibilidad de hacer frente a las deudas con el banco. Una fotografía que podía intuirse, pero que ahora conocemos con datos empíricos gracias a un trabajo de investigación realizado desde el Máster de Investigación e Intervención Social y Comunitaria de la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo de la Universidad de Málaga (UMA), que ha revelado otros problemas a los que las familias deben hacer frente al perder su vivienda habitual.

Bajo el título 'Los desahucios de hoy, errores del pasado. Personas con problemas en el pago de su hipoteca, perfil y características en la ciudad de Málaga', y con la supervisión de la doctora María de las Olas Palma, el autor del estudio, Rafael Arredondo -alumno del Máster pero también presidente del Colegio de Trabajo Social de Málaga- ha realizado más de un centenar de encuestas entre las personas afectadas. Según explica Arredondo, estos test se han realizado la Oficina de la Vivienda de la Junta, servicios sociales comunitarios, Cáritas y Cruz Roja, aunque la mayor fuente de información fueron precisamente las reuniones jurídicas e informativas que realiza cada sábado la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en la Casa Invisible.

Los resultados han mostrado que el perfil de estas familias responde a unidades compuestas por 3 miembros, en las que en el 60% de los casos existe un menor de 9 años, es decir, «se trata de familias que acababan de iniciar su proceso vital y que han visto frustradas sus expectativas». El 94% son españoles y el 79% indica que han sido los problemas económicos derivados de la situación de crisis los que ha impedido que puedan hacer frente al pago de la hipoteca. La precariedad de los contratos anteriores es otro de los puntos comunes entre las familias.

Otro de los datos interesantes del informe es que antes de quedarse en el paro, los ingresos mensuales de la unidad familiar completa era de entre los 1.000 a 2.000 euros en el 63% de los casos, mientras que los préstamos oscilaban entre los 150.000 y los 200.000 euros y en su mayoría carecían de avales. «Se confirma la tesis de que las entidades bancarias han estado dando préstamos fácilmente», indica Arredondo.

Consecuencias para la salud

En cuanto a las situaciones derivadas de la pérdida de la vivienda, un 60% de los encuestados ha llegado a utilizar fármacos o a consumir otras sustancias a raíz de no poder pagar la cuota hipotecaria, y un 67% ha expresado presentar problemas de salud cuando han tenido conocimiento del desahucio, principalmente ansiedad y depresión.

Además, las tensiones por los problemas económicos han provocado cambios en las relaciones familiares en el 65% de los casos y, de ellos, el 33% de reconoce que se ha producido un incremento de la agresividad en el hogar, así como enfrentamientos y discusiones. En cuanto a la relación con las entidades financieras, el 40% indican que ha sido autoritaria; el 68% dicen que han llegado a sentirse acosados por el banco; y en un 27% aseguran que no han obtenido ninguna respuesta.

La investigación finaliza con una serie de propuestas en las que se plantea la necesidad de abordar de manera integral el problema de los desahucios, más allá de atender sólo la falta de vivienda. «La solución no solo puede pasar por buscar vivienda a las familias, sino tratar también otros problemas psicosociales asociados tanto en las personas que lo sufren como en su entorno familiar como vigilar el absentismo escolar de los hijos o tratar la conflictividad en la pareja», señala Arredondo. Unas medidas urgentes teniendo en cuenta que, según el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en Málaga se han efectuado 2.667 desahucios desde 2008.