La Repompa, una saga en femenino

Hizo carrera en Estados Unidos y Japón, bailó en la película 'El abogado del diablo' y ahora derrocha su arte en las cuevas del Sacromonte La cantaora y bailaora actúa hoy con sus hijas en la Bienal. Una nieta ya apunta maneras

REGINA SOTORRÍOMÁLAGA.
Raquel baila delante de su madre, La Repompa, y de su hermana Amparo.  ::
                             RAMÓN L. PÉREZ/
Raquel baila delante de su madre, La Repompa, y de su hermana Amparo. :: RAMÓN L. PÉREZ

Ella habla un lenguaje universal. En EE UU y en Japón la entienden «estupendamente» aunque solo sepa unas cuantas frases en inglés y «cuatro palabras» en japonés. Cualquiera diría que ha vivido casi tres décadas con la maleta a cuestas entre Málaga y Nueva York; o que se instaló seis meses durante cuatro temporadas en el país del sol naciente. A Rafaela Reyes 'La Repompa' nunca le ha hecho falta más idioma que el español y el del flamenco. La matriarca de una saga de mujeres artistas se rodea hoy de sus dos hijas en el Auditorio de la Diputación, dentro del ciclo 'Las familias flamencas de Málaga' organizado por la Bienal de Flamenco. Al cante, Amparo Heredia Reyes. Al baile, Raquel Heredia Reyes.

A punto de cumplir 64 años, La Repompa sigue zapateando y dejándose la voz en los tablaos. Cuatro noches a la semana canta y baila en la Cueva de la Rocío en el Sacromonte de Granada. «Así me entretengo y no me dejo», explica. Pero reconoce que ya está algo «cansada». Son muchos años en la brecha. Con solo siete, Rafaela ya cantaba. Era lo normal en su casa del barrio de El Perchel. Lo hacían sus hermanas mayores, como la legendaria Enriqueta de los Reyes 'La Repompa'. Ella se hizo un hueco en el flamenco con los tangos y las bulerías que solía cantar la familia Reyes, una exitosa carrera que se truncó de golpe a los 21 años.

Rafaela tenía nueve años cuando Enriqueta murió y, sin buscarlo, asumió su legado artístico y hasta su nombre. Primero fue La Repompilla y con el tiempo, La Repompa. Con 20 años y recién casada con el guitarrista Luis Heredia, se marchó «a hacer las Américas». «Era trabajar y trabajar, hacer dinero para mantener a la familia», recuerda. Entiende el inglés, pero no lo habla. «Vivía en un barrio de españoles y yo era como la hija de cada uno de ellos», asegura.

Allí nació su hija Amparo. «Y ya me la traje a España con dos años y medio, quería que se criará aquí», argumenta. Empezó entonces una vida nómada, de aquí para allá con largas temporadas en Nueva York, Miami, Canadá... Y vuelta a casa. Cuatro veces se lanzó también a la aventura de vivir durante seis meses en Japón. «El flamenco les gusta muchísimo. No sé lo que pasa aquí en España, la gente no le pone atención a lo que tiene», reflexiona. Hace diez años se plantó y decidió que ya había cogido bastantes aviones en su vida.

Ha pisado los mejores tablaos, desde el madrileño Corral de la Pacheca a la marbellí Pagoda Gitana. «Más bailaora que cantaora», ha compartido escenario con Cristina Hoyos, Enrique Morente, Mario Maya, El Güito... Bailó incluso para la gran pantalla, en la película de Hollywood 'El abogado del diablo', protagonizada por Al Pacino, con quien conserva una foto.

Ahora vive con un pie en Málaga, donde está su hija Amparo, y otro en Granada, donde reside Raquel. A la primera su madre no la escuchó cantar hasta los 16 años. «Era muy vergonzosa. Cuando le dije que iba a debutar en un tablao, me dijo que estaba loca», recuerda la mayor de los Heredia. Ahora se gana la vida con su cante. «Esto corre por las venas», añade Raquel. Ella es la prueba, nunca pisó una academia -tenía a la maestra en casa- pero encontró su propio estilo de baile flamenco.

Las dos trabajan siempre que pueden con su madre y llevan con orgullo el sobrenombre de La Repompilla. Pero esta saga en femenino no acaba aquí: «Tengo una nieta de seis años que baila que es una maravilla», avanza Rafaela. Quién sabe, quizá esté en camino La Repompita.

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