La obtención de la fruta sin semillas cada vez más cerca

A. PELÁEZVÉLEZ-MÁLAGA

Si la obtención de esta nueva variedad de chirimoyo capaz de producir en primavera es todo un logro y de un gran interés para los productores, no menos valiosa resultan también las investigaciones que la Finca Experimental 'La Mayora' de Algarrobo, dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con la universidad norteamericana de Davis, en California, esta desarrollando para conseguir chirimoyas sin huesos.

Hace dos año, este centro consiguió ya identificar el gen que determina la presencia o ausencia de las pepitas en una fruta de la familia de la chirimoya. A partir de ahí, mediante cruces, los investigadores han conseguido unirla con la chirimoya tradicional, creando una nueva especie que ya han empezado a cultivar en las instalaciones que el CSIC tiene en Algarrobo.

Según todos los estudios llevados a cabo hasta la fecha, todo apunta que la segunda generación de fruta que se obtendrá de tales cruces carecerán de pepitas, lo que la hará más fácil de comer y por consiguiente mucho más atractiva para el mercado y los consumidores.

Los estudios para lograr la chirimoya sin huesos comenzaron hace más de una década. La idea fue del científico e investigador de La Mayora, Iñaki Hormaza, que comenzó cruzando la 'Thai Seedeless', una fruta muy parecida a la chirimoya que no tiene pepitas, con la variedad más frecuente en las provincias de Málaga y Granada, la 'Fino de Jete' («Annona cherimola»), algo que comienza a dar sus primeros resultados más de diez años después.

«La primera generación de fruta no estuvo mal, pero la segunda, que esperamos cosechar en breve, es mucho mejor y además creemos que no tendrá semillas, lo que la convierte en un producto muy interesante para el mercado europeo», ha señalado Hormaza.