Antonio Benítez Barroso: «Si no hay emprendedores, la gente tendrá que buscarse la vida fuera del pueblo»

Alcalde de AlfarnatejoEl alcalde estudia la posibilidad de que el Ayuntamiento promueva un pequeño hotel municipal para crear trabajo

AGUSTÍN PELÁEZVÉLEZ-MÁLAGA.
El alcalde de Alfarnatejo, Antonio Benítez Barroso, lleva en cargo desde 1999. ::                             A. P./
El alcalde de Alfarnatejo, Antonio Benítez Barroso, lleva en cargo desde 1999. :: A. P.

Antonio Benítez Barroso (PSOE) lleva en al Alcaldía de Alfarnatejo desde 1999. Presume de ser un alcalde que atiende a más gente en la calle que en el despacho, «que es lo que deberían hacer los políticos, estar más en la calle». Se considera un enamorado de su pueblo, aunque lamenta que sus vecinos no tengan un espíritu más emprendedor.

-¿Cuándo comenzó en política?.

-En 1968, cuando apenas era un jovencito, aunque fue en la década de los 70 en la emigración cuando me inicié en la política entrando en contacto con los exiliados. Mi familia emigró a Suiza y allí contacté con exiliados catalanes y salmantinos. Fueron aquellas personas las que me animaron a entrar en la política .

-¿Estuvo mucho tiempo en la emigración?

-Volví a España en los años 80 y seguí en contacto con los sindicatos. Apoyaba al PSOE, pero nunca formé parte de ninguna lista electoral. Fue en 1983 cuando intenté formar una candidatura socialista con otros jóvenes, pero no hubo forma. Fue en 1987 cuando decidí presentarme como número dos. Recuerdo que perdimos las elecciones por 13 votos, pero fui elegido concejal. En 1991, el PSOE ganó las elecciones en el pueblo y estuve ocho años de teniente de alcalde. Y en 1999, cuando pensaba abandonar por problemas familiares, el partido se quedó sin candidato y en dos horas decidí presentarme como cabeza de lista.

-Desde entonces es usted alcalde de Alfarnatejo con mayoría absoluta, ¿no es así?

-Efectivamente. Llevo cuatro legislaturas consecutivas como alcalde.

-¿Le siguen quedando ganas de continuar tal y como está la cosa?

-Pues sí. Me entran muchas más ganas de continuar. Creo que hay que luchar por las ideas y desde el convencimiento de que desde la política se pueden hacer cosas, aunque sea muy difícil, especialmente en un pueblo pequeño como es el mío.

-¿Qué es lo que más le atrae del cargo?

-Ser alcalde tiene muchos reveses, pero también satisfacciones. Es muy satisfactorio ver cómo el pueblo ha ido avanzando y dotándose de infraestructuras gracias a tu gestión. Es algo que no se exterioriza, pero interiormente se siente uno satisfecho de lasa cosas buenas que se han logrado para el pueblo.

-¿Se marca metas todos los días?

-Por supuesto. Creo que en política no hay que estancarse ni centrase sólo y exclusivamente en el programa electoral, porque si hay algo que nos e puede hacer hay que lograr y trabajar para conseguir otras. Puedo asegurarle que siempre se está pensando en algo nuevo.

«Tenemos de todo»

-¿Se puede hacer mucho en un pueblo con 500 habitantes como Alfarnatejo?

-Aunque hemos llegado a tener más de dos millones de presupuesto, hoy la realidad es que sólo tenemos 700.000 euros. Ha bajado muchísimo, pero las deudas vivas que tiene el Ayuntamiento es pequeña, no llega a 200.000. Pero Alfarnatejo tiene de todo. Contamos con una piscina de lo mejor que hay en la Axarquía, un cementerio espectacular, unas naves para almacenar el material municipal grandísimas, hemos hecho un puente que es una maravilla, un campo de fútbol de césped, pista polideportiva y las calles están todas arregladas. Con mucho trabajo el pueblo se ha transformado por completo.

-¿Cree que es más difícil ser alcalde de un pueblo pequeño que de uno grande?

-Mucho más. No hay un sólo día que coma a mi hora. No tenemos descanso, porque los vecinos van a verte en cualquier momento, ya sea de día a de noche, estés en el Ayuntamiento o en tu casa. Es para todo.

-¿Qué es lo que más le desagrada del cargo?

-Reconozco que un cargo público debe aceptar la críticas, pero las que parten de personas formadas que no saben cómo funcionan las cosas te duelen.

-¿Usted ha vivido situaciones desagradables en el cargo?

-Así es, en una ocasión llegaron a quemar la puerta de mi casa y otra me denunciaron de haberme quedado con dinero. De esta denuncia me absolvieron, porque demostré que era falso. Del incendio no se pudo averiguar nada.

-¿Qué problemas tiene su pueblo?

-Falta espíritu emprendedor. La mayoría de la población es mayor y los mayores lo que quieren es tranquilidad. Y por otra lado conseguir que nos arreglen la carretera. Llevamos cinco años detrás de la Diputación y aunque ha estado en los presupuestos, ahora dicen que no hay dinero. También necesitamos arreglar la red de agua de los diseminado, aunque es muy costosa.

Mala cosecha en el olivar

-¿De qué vive la gente?

-Un poco de la agricultura, pero sobre todo de las pensiones porque la mayor parte de la población es mayor. Los jóvenes se tienen que marchar.

-¿Y el futuro de Alfarnatejo cómo lo ve?

-Si no hay emprendedores, complicado. La gente tiene que buscarse la vida fuera del pueblo.

-¿Hay mucho paro?

-Sobre todo, agrícola. El paro que hay es un paro femenino agrícola. Y este año como la mala cosecha que hay en el olivar y el cereal no está habiendo ni peonadas.

-Y el turismo, ¿qué papel juega?

- Tenemos algunas casas rurales, pero lo que necesitamos es promover el turismo ecológico y cultural.

-¿Qué le gustaría conseguir antes de retirarse?

-Me gustaría hacer un pequeño complejo turístico, un hotelito con 14 o 15 plazas y un salón comedor. Daría de comer a tres o cuatro familias.

-¿Por qué le gustaría que le recordaran?

-Como a alguien que ha querido a su pueblo, no por lo que haya hecho, porque no soy un alcalde que inaugure las cosas.

-¿Se siente querido su pueblo?

-Sí. En los peores momentos siempre me lo han demostrado. De hecho, atiendo a más gente en la calle que en el despacho, que es lo que deberían hacer los políticos, estar más en la calle.

-¿Cómo vendería a Alfarnatejo?

-Como un pueblo tranquilo, pacífico, de gente solidaria, con buenos servicios y unos paisajes maravillosos, tanto que todo el que va vuelve. Alfarnatejo es un mundo aparte entre sierras que atrae y que hace que la gente quede prendada.