El Kanka, el cantautor del buen rollo

El 12 de enero presenta en la Sala París 15 'Lo mal que estoy y lo poco que me quejo', un álbum cargado de ironía y optimismo Tras muchos años pisando escenarios de toda España, el malagueño lanza su primer disco

REGINA SOTORRÍO RSOTORRIO@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
El Kanka estará acompañado de una banda para la puesta de largo de su disco en Málaga. :: Pedro J. Quero/
El Kanka estará acompañado de una banda para la puesta de largo de su disco en Málaga. :: Pedro J. Quero

A él no le deprime «ni la crisis». Juan Gómez, 'El Kanka' desde el día en que su profesora de Lengua le llamó por su segundo apellido (Canca), destila optimismo cuando habla y cuando canta. Comparte piso en Madrid, lleva diez años recorriendo el «camino empedrado» de la canción de autor y desde hace cosa de un mes es un «músico vabagundo total» tras dejar su trabajo como profesor. Pero El Kanka es feliz. Al mal tiempo, buena música. «No lo puedo evitar, soy un tío optimista», dice con total naturalidad este malagueño. Lo deja claro en su tema emblema, el que da título al disco y el que mejor le define: 'Lo mal que estoy y lo poco que me quejo'.

Conocido en el circuito alternativo de salas madrileñas y un habitual también de pequeños escenarios de casa, este cantautor «no al uso» -como deja claro- se estrena el 12 de enero en la Sala París 15 con su álbum debut, once temas pegadizos que transmiten buen rollo, cargados de ironía, en los que cuela letrillas populares y en los que se atreve con frases cantadas a una velocidad de vértigo. Aunque lo normal es verle solo con su guitarra y la percusión del Manin, quiere que el concierto de Málaga sea especial y se rodeará de una banda de buenos amigos.

Juan Gómez apareció por primera vez en la escena musical allá por 2003 con la banda malagueña Dr. Desastre, que luego se llamaría T de Trapo. Hace más de cinco años se marchó a la capital con una beca universitaria para estudiar un curso de la carrera de Filosofía. No terminó la licenciatura, pero ya no volvió. «Madrid es ciudad que está hirviendo constantemente», explica. Cada día, de lunes a domingo, hay cinco o seis conciertos en pequeñas salas.

Muchos martes

Reconoce con sentido del humor que él ha tenido que cantar muchos martes de la noche madrileña, pero ya le ha llegado su momento. En septiembre le dieron un domingo en la mítica Sala Galileo Galilei para el preestreno del disco. Sin promoción alguna y convocando solo por su página de Facebook, reunió a más de 250 personas. La próxima vez que vuelva a ese escenario lo hará en el día más cotizado: el sábado 9 de marzo. «¡El peor momento de la historia de la música es el mejor que nunca para mí!», exclama este cantautor, premiado en certámenes nacionales del género, como el Cantigas de Mayo.

Ha estudiado guitarra clásica -le queda un año para terminar el grado profesional-, pero aprendió a tocar en la calle y en esas largas moragas de la playa de la Misericordia. Y eso que la revelación de la música le llegó tarde, «ya en el instituto». Siempre había tenido «inquietudes artísticas» -«de niño me regalaron un pianillo», recuerda-, pero ser 'cantautor' no entraba en sus planes. Sus padres le recomendaron una profesión «con salida» y a punto estuvo de ser banquero... Dejó Económicas al año de empezar y, como reflexionar sobre la vida se le daba bien, se cambió a Filosofía.

Ahora la música lo ocupa todo. A partir de enero, arrancará la promoción del álbum, la gira por -de momento- 17 ciudades y la grabación del videoclip. Una nueva etapa que le ha obligado a dejar de dar clases de guitarra como profesor. Entre eso y los conciertos que ofrece de norte a sur... no daba «abasto». «Ya soy como mis amigos que malviven de esto», bromea El Kanka. No aspira a la fama ni a ser un número uno en ventas. Su éxito sería «vivir dignamente» y no tener que pensárselo «tres o cuatro veces antes de comprar unos zapatos». Por el camino no dejará de sonreír, que eso es gratis.