Un vendedor de la ONCE de Vélez reparte por segunda vez en este año el sueldazo de 1,8 millones de euros

E. CABEZASVÉLEZ-MÁLAGA.
F. Arcas, con el cupón. ::                             E. C./
F. Arcas, con el cupón. :: E. C.

El idilio de la diosa fortuna con la provincia no se detiene. La lluvia de millones que dejaron este pasado sábado los sorteos del Gordo de Navidad, con 29 millones de euros, fundamentalmente en la capital y en Marbella, y de la ONCE, con 960.000 euros, en Mollina y Alameda, continuó ayer con otro premio, también de la ONCE, de un 'sueldazo' de 6.000 euros al mes durante 25 años, lo que suma 1,8 millones, para un afortunado que compró un cupón al vendedor Francisco Arcas.

Lo curioso de este premio es que se trata de la segunda vez en lo que va de año que este vecino de Iznate, de 37 años, reparte un premio de estas características y además en la misma zona de venta, después de que el pasado 23 de junio entregara uno idéntico. «Dar premios así es siempre una alegría y más si sabes que es a gente de la zona, porque estas últimas semanas ha habido muchas comidas de empresa en los restaurantes en los que entro a vender», aseguró ayer, al tiempo que dijo desconocer la identidad del agraciado con el 'sueldazo'.

«Para mí es un gran orgullo y una enorme satisfacción poder dar por segunda vez en lo que va de año un premio así de importante, sobre todo porque apenas llevo dos años y medio vendiendo cupones de la ONCE y estos han sido mis primeros grandes premios. Además del premio de 1,8 millones, Arcas también vendió un cupón premiado con 25.000 euros, en su ruta habitual por los núcleos costeros veleños de Almayate y Benajarafe.

Los dos cupones premiados se vendieron a través del terminal por el que el cliente elige el número que se juega. Además, según informó ayer la ONCE, el pasado jueves, la Organización Nacional de Ciegos repartió otros 350.000 euros en Rincón de la Victoria.

A los 30 años, Francisco Arcas sufrió un accidente laboral cuando trabajaba como encofrador en una obra en la zona de Añoreta, en Rincón de la Victoria, tras caer desde una altura de cinco metros. «Me rompí el cúbito y el radio del brazo izquierdo, y cuando me escayolaron, no miraron bien los tendones y se me ha quedado el brazo sin fuerza ni movilidad», confesó. «Tengo una minusvalía reconocida del 34%. Antes trabajé en una gasolinera y después conseguí entrar a vender cupones. Es un trabajo que me gusta mucho, porque estás muy en contacto con la gente, te cuentan sus problemas y les das la ilusión de conseguir un premio», dijo.