Torrox hace muy buenas migas

Más de 30.000 personas acuden a la localidad para degustar su plato típico, a base de harina de trigo

EUGENIO CABEZASTORROX.
Morales, Ruiz Espejo, Muñoz y Cortés, ayer con una perola. :: E. C./
Morales, Ruiz Espejo, Muñoz y Cortés, ayer con una perola. :: E. C.

Un año más y ya van 31 consecutivos, Torrox fue fiel a su tradicional cita prenavideña, que da el pistoletazo de salida a las fiestas, con el Día de las Migas, una celebración que no quisieron perderse más de 30.000 personas, que desde mediodía abarrotaron el Llano de La Almazara, donde los migueros se afanaban por preparar el ancestral plato a base de harina de sémola de trigo, agua, aceite de oliva, ajos y sal.

«El secreto para que salgan buenas es removerlas muy bien, con paciencia pero con mucho brío. Y, por supuesto, que los ingredientes sean de primera calidad, tanto la harina de sémola de trigo como el aceite de oliva, que tiene que ser de aquí, de Torrox», explicó José Villena, maestro miguero, quien a sus 66 años ha participado en todas las ediciones.

«Esta fiesta no se ha suspendido nunca. Sólo un año o dos que empezó a llover algo nos refugiamos ahí en unas cocheras, pero las migas se comen mejor cuando hace frío y si llueve ya es ideal», dijo, por su parte, su compañero de faena, Manuel Rico, de 70 años. No era el caso de ayer, pues durante toda la jornada lució un sol radiante y la temperatura fue muy agradable, con unos 20 grados centígrados. No en vano, Torrox presume de poseer el mejor clima de Europa. La Fiesta de las Migas, declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía, volvió a ser un punto de encuentro para amigos, familiares, turistas y vecinos, venidos de todos los puntos de la comarca de la Axarquía e incluso de la provincia. «Es una fiesta que me encanta, no nos la perdemos ni un año», aseguró Manuel Castán, vecino de Torrox.

Discurso muy reivindicativo

El pregón de la celebración corrió a cargo del presidente de la Cruz Roja en Málaga y ex fiscal jefe, Antonio Morales Lázaro, quien en un discurso muy reivindicativo a la vez que emotivo, pidió «dejar de hablar del déficit, de la deuda y de las operaciones financieras». «Hay que hablar de la pobreza de jóvenes y ancianos, del sufrimiento de los que nada o muy poco tienen, del paro, y de la destrucción del Estado del Bienestar.

«Que no nos roben la educación, que es la llave del progreso, de la convivencia, de la paz y de la conciencia de dignidad. Que no nos quiten lo que es la pieza maestra de la cohesión social, las ayudas a los dependientes y a las discapacitados. Que no nos limiten, con las tasas judiciales, el derecho a la tutela judicial efectiva. Que no adelgacen más el poder del Estado, porque donde el Estado no puede intervenir con eficacia, surge la mafia, la extorsión y la corrupción sin límites», añadió.