El conductor tiroteado carecía de carné y se negó a la prueba de alcoholemia

La policía imputa siete delitos al detenido, que sigue hospitalizado por un disparo en una pierna

JUAN CANOMÁLAGA.
Efectivos de la policía, tras el tiroteo que acabó con la detención del conductor fugado. :: Antonio Salas/
Efectivos de la policía, tras el tiroteo que acabó con la detención del conductor fugado. :: Antonio Salas

No había nada raro en la furgoneta. Ni droga, ni armas ni un objeto que pudiera incriminarlos en un hecho delictivo. El conductor, eso sí, no tiene carné. Y, además, se negó a someterse a la prueba de alcoholemia cuando los agentes lo interceptaron. Son los únicos motivos que, según la investigación, podrían explicar la huida kamikaze que el detenido protagonizó el jueves al volante de una furgoneta por las calles de la ciudad, y que acabó con un tiroteo en la zona de Camino de Suárez.

Aparte de carecer del permiso, los agentes de la Policía Nacional encargados de las pesquisas han comprobado que el vehículo que conducía tampoco estaba a su nombre. Al parecer, había comprado recientemente la Renault Express en la que circulaba en compañía de su hermano -que iba de copiloto y que también fue arrestado-, pero aún no había hecho la transferencia de la propiedad.

Así, cuando entró en el control policial instalado en la avenida de Barcelona y el agente encargado del filtro le dio el alto, hizo caso omiso y pisó a fondo. El hombre, de 37 años, natural de Vélez-Málaga y con varios antecedentes en su historial, arrolló al funcionario que le mandó parar, según explicaron las fuentes consultadas. El policía tuvo que ser asistido por un médico, aunque las lesiones que sufrió no revisten gravedad.

Huida de diez minutos

A partir de ese momento -eran aproximadamente las 19.30 horas del jueves- comenzó la huida, que se prolongó durante más de diez minutos por el sector Bailén-Miraflores, donde llegó a circular en sentido contrario en varias ocasiones. Ni la decena de patrullas que se sumó a la persecución ni los disparos intimidatorios al aire de los agentes conseguían detener la furgoneta.

La fuga terminó en la zona de Nueva Málaga. Las patrullas acorralaron por primera vez al conductor en la esquina entre Camino de Suárez y la calle Barón de Les. Sin embargo, como relataron varios testigos presenciales, el hombre hizo una maniobra evasiva. Dio marcha atrás, lo que hizo caer al suelo a un motorista de la Policía Nacional que le pisaba los talones, y trató de emprender nuevamente la huida.

Fue en ese momento cuando los agentes frenaron la furgoneta a tiros al considerar que suponía una grave amenaza para los ciudadanos. El vehículo, que intentó dar la vuelta a la manzana, recibió cinco impactos de bala. Como ayer informó SUR, uno de los proyectiles alcanzó al conductor en el gemelo de la pierna izquierda. Fue una herida limpia, con orificio de entrada y salida. Fuentes sanitarias confirmaron que se encuentra en planta en el Hospital Carlos Haya, donde se recupera del disparo y de contusiones que sufrió.

Tras su detención, el conductor se negó a someterse a la prueba de alcoholemia, por lo que en el centro sanitario se le tomó una muestra de sangre para comprobar si conducía bajo los efectos de algún tipo de sustancia, extremo que aún no ha trascendido.

Inicialmente, y a la espera de los resultados de la analítica, los agentes le leyeron los derechos por siete presuntos delitos; dos de ellos contra la seguridad vial, por circular sin carné y por conducción temeraria, a los que se sumarían imputaciones por resistencia, desobediencia, daños, atentado y lesiones. No en vano, tres policías resultaron heridos de carácter leve, uno por el atropello y los otros dos por caídas de las motos durante la persecución.

El hermano del conductor, que viajaba como copiloto, fue arrestado bajo los cargos de resistencia y desobediencia. Se espera que en las próximas horas pase a disposición judicial.