Benaoján sabe a chacinas

El municipio celebra la X Feria dedicada a su tradicional industria de los embutidos El evento, en el que se puede degustar chorizo, salchichón, lomo, jamón y otros derivados del cerdo, espera 6.000 visitantes

VANESSA MELGAR VANESSAMELGARNARANJO@HOTMAIL.COMBENAOJÁN.
María, Carmen y Paqui, de izquierda a derecha, fabrican in situ chorizos para que los asistentes conozcan cómo se elaboran. ::
                             V. MELGAR/
María, Carmen y Paqui, de izquierda a derecha, fabrican in situ chorizos para que los asistentes conozcan cómo se elaboran. :: V. MELGAR

«Todo el mundo dice al probar nuestras chacinas '¡Uy, qué ricas, de Benaoján!'». A Francisca Parra, Paqui, no le falta energía para vender los manjares de su pueblo. Esta vecina de Benaoján, que actualmente vive en Málaga, no duda cada año en desplazarse hasta su localidad para enseñar in situ a los visitantes cómo se elaboran los chorizos. Ella junto con su hermana, Carmen Parra, son dos de las caras habituales de la Feria de la Chacina de Benaoján que este año alcanza su décima edición. «Llevo participando en la Feria desde que nació. Siempre estoy disponible para lo que necesite mi pueblo y para dar a conocer todo lo que tenemos que son maravillas», dijo. La localidad, en el Valle del Guadiaro con casi 1.600 habitantes, celebrará hasta hoy el evento, que espera unos 6.000 asistentes.

«Los chorizos llevan la carne con los aliños que se mete en la tripa del cerdo. Si están al aire y al sol, te los puedes comer en dos o tres días», explicó Paqui, que sabe hacer chacinas desde los 12 años, a los visitantes de la Feria. «A mí me enseñaron mis antepasados. Antes había en Benaoján 28 fábricas y ahora quedan algunas, nadie emigraba entonces, todo el mundo tenía trabajo aquí, vivíamos de esto. Esto no se olvida nunca», subrayó.

Y es que Benaoján lleva haciendo embutidos desde hace más de cien años. Durante este siglo esta industria se ha convertido en el motor económico del pequeño municipio pese al descenso que se ha registrado en el número de fábricas consolidándose como referente en la Serranía de Ronda y en Málaga.

«El producto estrella es la paleta asada vendida a nivel nacional, podemos llegar a las 30.000 piezas con hueso», indicó Tamara Guzmán en representación de Icarben, Industrias Cárnicas de Benaoján, una de las empresas más grandes de la localidad y la única que cuenta con matadero. «Cada producto tiene su secreto, sus ingredientes», añadió.

Las recetas, guardadas como oro en paño, tienen dos puntos claves para el alcalde, Francisco Gómez, perteneciente a la Agrupación Progresista de Benaoján (APB): «Influye el cariño de los benaojanos y el clima que tenemos». Para el regidor, la Feria de la Chacina se ha convertido en una cita ineludible en la comarca que sigue creciendo: «El año pasado tuvimos alrededor de 5.000 visitantes, en esta ocasión y pese a la crisis, esperamos cerca de 6.000, no creo que nunca decaiga».

Inma Mayorga, de Málaga, es una de esas visitantes que no se pudo resistir ayer a acudir a Benaoján y probar su sabor: «Es la primera vez que vengo. Todo tiene muy buena pinta. No venimos con la idea de hacer compras para Navidad pero seguro que algo se nos antoja».

Dulces, quesos y panes

La Feria de la Chacina de Benaoján también se ha convertido con el paso de los años en un escaparate para otros manjares de la comarca como los quesos, aceites, dulces y panes, entre otros productos. Fue declarada Fiesta de Singularidad Turística Provincial en 2009 y su inauguración corrió ayer a cargo de la diputada de Centros de Atención Especializada, Emiliani Jiménez. En un recinto de mil metros cuadrados y mediante una veintena de stands Benaoján concentra hasta hoy la esencia de su pueblo, esto es, chacinas artesanales fabricadas en un entorno natural envidiable.

Fotos

Vídeos